Fotografía

Atrapados en la frontera

Más de 12000 refugiados y emigrantes están atrapados en un campo improvisado en Idomeni, Grecia, debido al cierre de fronteras en Europa.

Por Eve Conant

25 de marzo de 2016

El nombre que le da la ciudad es Idomeni, pero para los cada vez más desesperados que se encuentran allí atrapados, es el limbo.

Situada a lo largo de la frontera norte de Grecia con Macedonia, la pequeña ciudad se ha convertido en una parada clásica para los refugiados que, huyendo de las crisis en sus países de origen, intentan alcanzar países como Austria o Alemania en la “ruta de los Balcanes” (como ellos mismos la llaman).

Pero, lo que una vez fue un punto de tránsito relativamente fluido, es ahora un cuello de botella, según afirma el fotógrafo Davide Monteleone. Su primera visita a Idomeni fue en febrero, y regresó a principios marzo.

En febrero, “los refugiados esperaban uno o dos días antes de cruzar la frontera con Macedonia”, dice Monteleone. Durante su reciente visita, “estaba mucho más abarrotado; el estado de ánimo y las condiciones de vida eran horribles.”

Sus fotografías de Idomeni forman parte de un proyecto más amplio llamado “Paisaje de Migraciones Contemporáneas”. Lo creó para que sirviese de “atlas visual de la violenta alteración del paisaje y la vida humana en el Mediterráneo”.

El refugiado Qusay Loubani, de 29 años, dejó Siria junto con su esposa y lleva en Idomeni casi tres semanas. Llegó al campo un jueves por la tarde y describe cómo “hay hombres intentando prenderse fuego a sí mismos delante de la frontera. Lo hicieron esta misma mañana”. Haciéndose oír por encima de un jaleo de voces y llantos de bebés, Loubani añade que se habían producido disturbios al comienzo del día. Según algunas estimaciones, más de 14000 refugiados están atrapados, como Loubani, en el campo de Idomeni.

El flujo de refugiados a través de los Balcanes ha provocado el cierre y el endurecimiento a la hora de cruzar las fronteras, así como un acuerdo polémico alcanzado a principios de este mes entre la Unión Europea y el gobierno turco. En él, la mayoría de los inmigrantes que intenten entrar en Europa a través del mar Egeo, serán devueltos a Turquía, si no piden asilo político o si sus solicitudes son rechazadas.

El año pasado, más de un millón de personas huyeron de la violencia y la pobreza en sus países de origen y alcanzaron Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones con sede en Ginebra (IOM, por sus siglas en inglés). Esta cifra es cuatro veces más alta que la registrada por la organización el año anterior.

Solo durante los primeros meses de este año, más de 161900 personas habían hecho un viaje incierto a través del Mediterráneo, según ACNUR.

El portavoz de ACNUR, Babar Baloch, recién llegado a Atenas después de salir del campo de Idomeni a principios de esta semana, dice que “ACNUR se opone a la orden de detención obligatoria de los solicitantes de asilo y los refugiados, así como a su deportación forzosa”. Describe la condición de los refugiados en el campo como “desesperada”.

Al menos 12000 personas están en este campamento, la mayoría de ellas familias con niños, según Baloch. “La gente está soportando frío, lluvia y condiciones antihigiénicas. Están durmiendo en vagones de trenes y al aire libre, no hay dónde protegerse”.

Sobre las fotografías del campamento, Baloch comenta “revelarán que este sitio fronterizo improvisado se ha convertido en una exhibición de la miseria de los refugiados en Europa.

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