Una vez al año, miles de ovejas invaden las calles de Madrid

La Fiesta de la Trashumancia celebra la tradición de secular de la migración estacional del ganado.

Thursday, November 9, 2017,
Por Margarita Gokun Silver
Fiesta de la Trashumancia
Los pastores guían a rebaños de ovejas a través de las calles de Madrid, España, durante la Fiesta de la Trashumancia anual.
Fotografía de Marcos del Mazo, Getty Images

Un hombre vestido con una boina negra y un ancho cinturón rojo aparece en la plaza de Cibeles, frente al Ayuntamiento de Madrid, dirigiendo a dos bueyes negros unidos por un artefacto de madera que evoca una época pasada. En medio de las calles llenas de coches y las luces de las tiendas, esta escena supone un marcado contraste con la moderna ciudad.

La llegada de los bueyes a la plaza de Cibeles marca el final de la Fiesta de la Trashumancia, que lleva celebrándose en la ciudad cada otoño (normalmente a finales de octubre) desde 1994. La fiesta, ideada por la Asociación Trashumancia y Naturaleza en 1994, tiene el objetivo de reconocer y celebrar la tradición secular de la migración estacional del ganado. Desde entonces, rebaños de ovejas (y a veces toros y caballos) llenan las calles de la capital española una vez al año. Recorren las elegantes calles de Madrid con el ruido de sus pezuñas sobre el asfalto y los ojos llenos de miedo.

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Están acompañados de música y danza por parte de grupos regionales. Siguiendo el ritmo con las castañuelas, las mujeres vestidas con mantillas y faldas largas y coloridas con delantales y los hombres con amplios pantalones metidos dentro de los calcetines giran los unos en torno a los otros bailando la jota. La mayoría lleva zapatos o alpargatas de esparto, que ayudan a los bailarines a moverse por los campos.

Acompañada por la música de flautas y panderetas, la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena recibe a los pastores frente al Ayuntamiento. Cuando las 2.000 ovejas hacen su aparición en Cibeles, el público —que hasta este momento se queda en la acera— empieza a llenar la plaza. Al principio, las ovejas se tambalean entre el caos, pero después avanzan incitadas por las largas varas de los ganaderos. Los pastores pagan a la alcaldesa 50 maravedís por cada millar de ovejas, el pago establecido en 1418 a cambio de cruzar la ciudad.

En su discurso de 2016, la alcaldesa sugirió convertir la fiesta en un evento celebrado con regularidad en el que la gente pudiera unirse a los ganaderos en su camino hacia Madrid. Describiéndola como una tradición hermosa, se pregunta: «¿Por qué no?».

Quizá debería preguntarles a las ovejas.

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