Historia

Estos podrían ser los restos del último barco que llevó esclavos a Estados Unidos

En 1860, unos traficantes de esclavos quemaron el barco para ocultar su delito y, desde entonces, el paradero de los restos del Clotilda no ha sido más que un rumor.jueves, 25 de enero de 2018

Por Sarah Gibbens
Esta fotografía aérea sacada el 2 de enero de 2018 en el condado de Mobile, Alabama, muestra los restos de un barco que podría ser el Clotilda, el último barco de esclavos documentado que llevó a africanos cautivos a Estados Unidos.

52 años después de que Estados Unidos prohibiera la trata internacional de esclavos, Timothy Meaher, un rico hacendado propietario de esclavos, se jactó de que podía introducir un barco lleno de esclavos.

Documentos históricos indican que Meaher tramó el plan con el capitán de barco William Foster y, el 7 de julio de 1860, el Clotilda entró en la bahía de Mobile con 103 esclavos a bordo. Esta sería la última ocasión conocida en que propietarios de esclavos introdujeron un barco con esclavos africanos en Estados Unidos.

Para ocultar las pruebas de su delito, la tripulación prendió fuego al Clotilda después de sacarlos del barco.

Durante más de un siglo, los restos del Clotilda han sido un misterio. Sin embargo, gracias a la información de un medio de Alabama, AL.com, y a investigaciones arqueológicas preliminares, podrían haberse encontrado los restos del barco.

En busca del Clotilda

Cuando una «bomba ciclónica» arrasó la costa este de Estados Unidos a principios de este mes, muchas personas estaban preocupadas por las inundaciones y las bajas temperaturas récord.

En el delta de Mobile-Tensaw, a apenas unos kilómetros al norte de Mobile, Alabama, el ciclón hizo que los termómetros se desplomaran a los -4 grados Celsius —bastante frío para esta región— y los fuertes vientos hicieron que las mareas, ya bajas de por sí en enero, bajaran todavía más. Ben Raines, reportero de AL.com, sabía que sería la ocasión perfecta para buscar los restos del barco.

Raines, reportero de investigación de profesión y capitán de barco aficionado, estaba muy familiarizado con el delta, y durante nuestra conversación telefónica no titubeó un instante a la hora de contarme lo biodiversa que es esta región. Raines llevaba buscando el Clotilda desde octubre y un lugareño cuya familia había vivido en la zona desde finales del siglo XIX le informó del lugar donde se rumoreaba que estaba el barco.

«Era lo que estaba buscando», afirma.

Su esfuerzo dio sus frutos: Raines vio que los famosos restos sobresalían del barro liso del pantano el día de Año Nuevo.

«Se parecía a la columna vertebral de un dinosaurio y en un extremo tenía un bulto enorme».

La marea baja había dejado casi totalmente al descubierto la parte de estribor del barco. El lado de babor todavía estaba enterrado en el barro. De inmediato, este capitán de barco a tiempo parcial supo que estaba contemplando los restos de un barco histórico y tuvo una fuerte corazonada de que se trataba del Clotilda.

Tras informar del hallazgo a un arqueólogo de la Universidad de Alabama del Sur, le pusieron en contacto con dos expertos en arqueología subacuática de la Universidad de Florida Oeste: Gregory Cook y John Bratten.

Raines compartió las fotografías y los vídeos que sacó en el lugar, y el 14 de enero Cook y Bratten se plantaron en el delta de Mobile-Tensaw.

Pistas del pasado

«Pudimos ver con claridad que tenía las partes típicas de un navío de madera y el trozo de un mástil», afirma Cook.

Estudiando visualmente los restos, pudieron comprobar que había sido construido con un estilo coherente con el Clotilda, una goleta de mediados del siglo XIX. Parte de los tablones tienen marcas de quemaduras y se encuentra en un lugar que coincide con el relatado en el diario del capitán Foster.

«No podemos decir que se trate definitivamente del Clotilda, pero vale la pena investigarlo», afirma Bratten.

Para excavar el barco de forma mas minuciosa se necesitará más tiempo. Las autoridades todavía necesitan determinar si la jurisdicción pertenece al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos o al estado de Alabama. Los arqueólogos de Florida necesitarían solicitar una serie de permisos antes de excavar en el fango del pantano.

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«Algo me dice que están en lo cierto», afirma James Delgado, vicepresidente de una empresa de investigación llamada SEARCH, exdirector del Programa de Patrimonio Marítimo de los santuarios marinos de la NOAA y explorador de National Geographic. Delgado ha participado en excavaciones en restos de naufragios en la costa oeste y añadió que es necesario investigar más antes de confirmar el descubrimiento.

El hecho de que quemaran el barco podría ser lo que ayude a los arqueólogos a determinar que son sus restos, afirma Delgado. El vapor generado por el calor de un incendio puede extinguir las llamas en las partes inferiores de los barcos cuando arden, según él. También sospecha que el barro podría contener restos de ADN de excrementos humanos, un hallazgo habitual dentro de barcos de esclavos.

Otros objetos como cadenas u objetos de África occidental, donde capturaban a los esclavos, podrían añadir más pruebas al misterio.

Un pasado horrible

Hallazgos como este pueden ayudar a que la gente afronte mejor las realidades del pasado, según Delgado.

«Si este es el Clotilda, daría una sensación de proximidad», afirma. «Nos proporcionaría un vínculo directo».

Raines dice que descubrir el Clotilda significaría mucho no solo para Mobile, sino también para una comunidad local llamada Africatown. Ese lugar fue inaugurado por esclavos a quienes trajeron en el Clotilda, y hoy en día la suelen tachar de ciudad fantasma pese a estar poblada, ya que está increíblemente empobrecida.

«Está arruinada en todos los sentidos», afirma Raines, pero «me encantaría ver cómo construyen un museo allí. Me encantaría ver los artefactos de los barcos expuestos allí».

«[Mobile] tiene mucha historia, y gran parte de ella es horrible. El último barco con esclavos vino aquí. La última batalla de la guerra civil fue aquí», afirma.

Espera que el hallazgo pueda servir como símbolo poderoso del pasado de la región.

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