Historia

Los mapas rusos clasificados que cayeron en manos enemigas

Los cartógrafos rusos elaboraron mapas de su patria con todo lujo de detalles, haciéndolos inestimables para los nazis, el ejército estadounidense y la CIA.Friday, August 3, 2018

Por Greg Miller - National Geographic

Al igual que los sellos de un pasaporte, los sellos de estos mapas militares rusos capturados cuentan una historia, una intrigante y que ha recorrido mundo en el caso de los mapas. Los sellos estampados con insignias nacionales revelan que algunos de estos mapas secretos fueron capturados por los nazis y otros por el ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Varios mapas portan sellos que sugieren que pasaron por manos de varias agencias de inteligencia y ejércitos extranjeros.

Estos mapas forman parte de una colección de 4.000 mapas militares rusos que se encuentra en la Universidad de Indiana. Los elaboraron entre 1883 y 1947 y se suponía que los extranjeros nunca debían verlos, según explica la bibliotecaria de mapas de la universidad, Theresa Quill. Muchos portan la inscripción «СЕКРЕТНО» (SECRETO) o «НЕ ПОДЛЕЖИТ ОГЛАШЕНИЮ» (NO ESTÁ SUJETO A DIVULGACIÓN) en la esquina superior derecha.

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«Una serie de mapas de los años 30 porta sellos alemanes con una esvástica, por eso creemos que fueron capturados sobre el terreno por tropas alemanas y más adelante fueron capturados sobre el terreno por las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial», afirma Quill. «Muchos tienen sellos del Servicio de Mapas de la Armada o sellos de la CIA».

Los mapas habrían aportado valiosa inteligencia militar a sus captores extranjeros. Los cartógrafos militares rusos son conocidos por su destreza y sus mapas de Rusia y Europa del este no tienen rival en nivel de detalle y precisión.

Miles de estos mapas acabaron, probablemente mediante rutas diferentes, en la Biblioteca del Congreso, que durante años ha distribuido copias a las bibliotecas de mapas de las universidades de todo el país. «No todos tienen los mismos sellos, así que es como unir las piezas de un misterio», explica Quill.

La mayoría de los mapas de la colección de la Universidad de Indiana representan Polonia, Bielorrusia, Ucrania, los estados bálticos y partes de Rusia occidental. Quill afirma que aportan un panorama de una región que experimentó cambios gigantescos durante la primera mitad del siglo XX, siendo así un valioso recurso para historiadores y otros académicos. «Son unos de los mapas más detallados y fidedignos de esa parte del mundo, y sobre todo de esa franja de tiempo».

Personas que trataban de conocer la historia de su familia también han consultado estos mapas, sobre todo si sus raíces se encontraban en lugares que no aparecen en mapas modernos. «Hay muchos pueblecitos que existían antes de la Segunda Guerra Mundial y que ya no existen», cuenta Quill. Además, por razones todavía misteriosas, la página web de los mapas de la universidad también ha recibido mucho tráfico de un foro ruso de cazadores de tesoros.

Hace poco, Quill y su colega Michelle Dalmau, también de la Universidad de Indiana, obtuvieron una beca para digitalizar y catalogar los mapas militares rusos para facilitar el acceso a los investigadores. El trabajo incluirá la documentación de los sellos de cada mapa.

Pero los sellos no cuentan toda la historia. En la mayoría de los casos, no hay forma de determinar cuándo y dónde se capturó cada mapa. Es imposible saber, basándose solo en los sellos, si un mapa fue incautado en plena batalla o simplemente se encontraba en un almacén que cambió de manos al acabar la guerra. Si los mapas hablaran...

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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