Muere el superviviente solitario de Brasil y con él desaparece su tribu indígena aislada

El "indio del agujero", el último superviviente de la matanza de su tribu aislada de Brasil, ha sido hallado muerto por el indigenista que le monitoreaba. Junto a él desaparece también su desconocida tribu indígena.

Por Scott Wallace
Publicado 31 ago 2022, 14:31 CEST
Superviviente
Una imagen fugaz del superviviente en el territorio indígena Tanaru, en el estado de Rondônia.
Fotografía de Acervo, Funai

Este artículo fue publicado en 2018 y ha sido actualizado el 31 de agosto de 2022. 

En 2018, la decisión de Brasil de publicar vídeos de pueblos indígenas aislados del Amazonas generó debate sobre la peligrosidad de que el mundo pusiera el foco en estas tribus, que nunca han buscado esa atención.

En aquel momento, reflejó una inquietud creciente entre las autoridades, debido a que podría estar agotándose el tiempo para proteger a las últimas tribus «no contactadas» y sus hogares selváticos. Con este objetivo, el departamento de asuntos indígenas de Brasil, Funai, publicó dos vídeos grabados durante expediciones de campo para supervisar y proteger a los pueblos indígenas que viven en reservas aisladas del mundo exterior.

En el primero podía verse a un hombre robusto talando un árbol en las profundidades del bosque. Un equipo del Funai, a cargo de su protección, lo grabó a escondidas desde poca distancia. El hombre llevaba entonces 22 años viviendo solo en el territorio indígena Tanaru de 77 kilómetros cuadrados, en el frenético estado occidental brasileño de Rondônia.

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La reserva se delimitó para protegerlo de los madereros y los ganaderos que, supuestamente, aniquilaron al resto de su tribu en brotes de violencia durante los años 80 y 90. Nadie sabía el nombre del único superviviente ni el de la tribu a la que pertenecía.

El "indio del agujero"

Ahora, el último indígena de esta tribu ha sido hallado muerto por Altair Algayer, el indigenista que le ha seguido la pista durante 26 años por encargo de las autoridades.
El fallecimiento de este indígena significa también la desaparición de su tribu desconocida. Las autoridades creen que murió por causas naturales.

Su decisión de vivir en soledad desde hace un cuarto de siglo le hizo uno de los indígenas más conocidos de Brasil. Tras ser hallado muerto en su hamaca y cubierto de plumas, como esperando la muerte, Funai trasladó sus restos para someterlos a análisis forense y las autoridades pretenden enterrarlo en la tierra donde vivió.

Los misterios abundan en el caso de este último superviviente de Rondônia, y también en otros casos como el de los flecheiros de Vale do Javari, ya que ningún grupo había establecido contacto directo pacífico con el mundo exterior.

A casi 800 kilómetros de distancia, en la reserva de Tanaru, el superviviente siguió rehuyendo durante años del contacto directo con los forasteros, de las autoridades del Funai que seguían sus movimientos, le debaban semillas y herramientas, y patrullaban el perímetro de la reserva para mantener a raya a los intrusos que pudieran ponerlo en peligro o a las explotaciones que rodean su terreno.

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Según Pereira, las ofrendas del Funai parecían haber creado cierto grado de confianza, y cita ejemplos de casos en los que el hombre indicó a las patrullas que evitasen los hoyos que había excavado como método defensivo en contra de los intrusos y para atrapar animales salvajes.

También cavaba agujeros profundos en las cabañas con techo de palma que construía a medida que vagaba solo por la reserva. Los agentes del Funai descubrieron decenas de viviendas como esa en el transcurso de sus labores de supervisión, cada una con el mismo hoyo excavado en el centro. Las autoridades, perplejas por las excavaciones, creen que podrían ser un vestigio de las prácticas espirituales de su tribu. Sin saber el nombre de su tribu, las autoridades se han referido a él como o índio do buraco, algo así como «el indio del agujero».

«Tengo la sensación de que es mi deber compensarlo de cualquier forma posible por lo que le ha ocurrido a él y a su pueblo», contó Algayer en email escrito desde una base en la selva.

Algayer esperaba que la publicación del vídeo del único superviviente sirviera de invitación para que las autoridades brasileñas «asuman sus responsabilidades», contribuyendo a intensificar la labor del departamento para protegerlo a él y a otras comunidades tribales de la Amazonia. 

«La integridad de estas sociedades es un motivo de preocupación, no solo para los brasileños, sino para toda la humanidad», afirmó Felipe Milánez, profesor de humanidades en la Universidad Federal da Bahía, que acompañó en dos ocasiones a las autoridades del Funai en expediciones de investigación en el territorio donde vive el indígena solitario. «No deberían verlo como un ermitaño que se oculta de la sociedad. Este hombre ha sobrevivido a un genocidio. No escogió vivir solo».

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Semanas después de las primeras publicaciones, el departamento brasileño de indígenas aislados publicó un vídeo grabado con un dron en el que se veía a varias personas desplazándose por un gran claro de la selva donde había cultivos. Entre ellos, se ve a un hombre con un arco y un carcaj con flechas de bambú. Las autoridades afirmaron que se grabó en 2017 durante una misión de investigación en las profundidades del terreno indígena Vale do Javari, en el extremo occidental de Brasil, para investigar las alegaciones de una masacre contra la tribu, conocida por los forasteros como los flecheiros.

Al igual que en el caso del superviviente, nadie conoce la autodenominación de los flecheiros. Su mote se debe a su reputación como hábiles arqueros, que los distingue de otros grupos aislados de la reserva de Javari que usan palos en lugar de flechas y armas.

Ambos vídeos se grabaron sin constancia ni consentimiento de los sujetos, lo que plantea cuestiones éticas acerca de sus derechos y suscita la preocupación de que dichas imágenes inciten a aventureros a buscar tribus aisladas por sí mismos.

Pero las autoridades del Funai decidieron publicar las imágenes tras alcanzar un consenso entre agentes de campo veteranos para crear conciencia dentro de Brasil y en el mundo respecto a la existencia de tribus aisladas y su estado cada vez más precario.

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«Cuanto más sepa el público y más debate haya respecto al tema, más probabilidades habrá de protegerlos a ellos y a sus tierras», declaró por teléfono Bruno Pereira, nuevo director del departamento de indígenas aislados. «Con la frontera agrícola y otras actividades como la minería y la tala que avanzan por la Amazonia, estos pueblos podrían desaparecer antes de que el público conozca su existencia», afirmó Pereira.

Reconoció que los críticos podrían argumentar que emplear un dron para observar las vidas de los flecheiros es una táctica agresiva. Pero también explicó que el dron se empleó entonces como forma de aclarar los rumores de la supuesta atrocidad, no para violar la privacidad del grupo. El dispositivo remoto aportó las primeras imágenes de un grupo aislado grabadas por un dron, imágenes que ofrecen una oportunidad única para extraer información acerca de los flecheiros que, en última instancia, podría contribuir a las iniciativas de protección de otras tribus aisladas.

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Las autoridades del Funai afirman que el departamento ha recibido cada vez más ataques en Brasil en los últimos años por parte de los intereses económicos y políticos que lo acusan de frenar el desarrollo en la Amazonia con afirmaciones dudosas sobre la existencia de los indígenas aislados.

Los numerosos recortes del presupuesto del Funai por parte de los gobiernos de Temer y Bolsonaro han puesto en juego su capacidad de salvaguardar los territorios indígenas de los codiciosos forasteros que pretenden explotar los abundantes recursos de las regiones salvajes.

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Los líderes indígenas brasileños han aplaudido la decisión del Funai como un paso adelante para proteger a las comunidades aisladas, que siguen siendo susceptibles a las enfermedades contagiosas y que son víctimas de la violencia por parte de los forasteros.

«El hecho de que estos grupos no hayan sido contactados los hace especialmente vulnerables porque son invisibles para la mayoría del público», afirmó Beto Marubo, integrante de un grupo creciente de activistas indígenas que quieren ejercer un papel de liderazgo para hablar en nombre de sus compañeros aislados.

Su pueblo, los marubo, son una de las seis tribus no contactadas que viven dentro del territorio indígena Vale do Javari, que comparten con al menos 11 comunidades aisladas, entre ellos los flecheiros. «Debilitar la única institución gubernamental responsable de su protección agrava los peligros para los grupos aislados», escribió Beto Marubo desde Brasilia.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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