Historia

El tsunami «olvidado» de hace 600 años que cambió la historia

Nuevas pruebas demuestran que un desastre similar al tsunami de 2004 en el océano Índico azotó la misma región hace siglos y podría haber dado lugar a un poderoso reino islámico. Martes, 28 Mayo

Por Megan Gannon

El 26 de diciembre de 2004, unas olas arrolladoras de hasta 30 metros de alto irrumpieron en las orillas de Aceh, la provincia indonesia en la punta noroeste de Sumatra.

Acababa de producirse un terremoto submarino en la costa que provocó un tsunami destructor, que alcanzó las orillas del océano Índico, llegando hasta Somalia. Solo en Aceh fallecieron más de 160.000 personas, y muchas más fueron desplazadas.

Al parecer, un tsunami similar habría arrasado las aldeas costeras de Aceh hace más de 600 años y la devastación subsiguiente podría haber desempeñado un papel importante en el surgimiento del poderoso sultanato de Aceh, según nuevas pruebas descritas en Proceedings of the National Academy of Sciences.

En 2006, el arqueólogo Patrick Daly trabajaba con las autoridades de Aceh para preservar yacimientos culturales y religiosos dañados por el tsunami de 2004 cuando observó lápidas musulmanas históricas con hermosos grabados caídas y erosionándose a lo largo de la costa.

«Verlas tiradas y desechadas fue bastante desgarrador», afirma.

Daly empezó a preguntarse con qué frecuencia habrían ocurrido estos tsunamis en el pasado y, de haber ocurrido, cómo habrían afectado a las personas que vivían en Aceh. La punta noroeste de Sumatra, donde se encuentra la actual capital de Aceh, Banda Aceh, era bien el primero, bien el último puerto de escala de los barcos que atravesaban la bahía de Bengala. El sultanato de Aceh que nació allí en el siglo XVI se convirtió en una de las pocas potencias del Sudeste Asiático que logró resistir el colonialismo durante siglos. Sin embargo, los arqueólogos apenas tenían pruebas sólidas de la existencia de asentamientos en la zona antes del siglo XVII.

Daly, que trabaja en el Observatorio de la Tierra de Singapur, y sus colegas de la Universidad de Syiah Kuala, en Aceh, empezaron a estudiar sistemáticamente la costa, visitando hasta unas 40 aldeas costeras para hablar con los ancianos y cartografiar cualquier resto de la presencia humana histórica, como lápidas, fragmentos de cerámica y antiguos cimientos de mezquitas.

«El primer mapa que obtuve contaba la mayor parte de la historia», explica Daly. «Era asombroso. Podemos ver todas estas concreciones discretas de material a lo largo de la costa. Diez asentamientos destacaban de forma muy distintiva».

Basándose en la antigüedad de los restos de cerámica de estos asentamientos, los investigadores hallaron algo aún más sorprendente. Todas las aldeas costeras parecían haber surgido en torno a los siglos XI y XII, pero los nueve asentamientos de baja altitud dispuestos a lo largo de una sección de costa de 40 kilómetros parecen haber quedado abandonados en torno al año 1400.

Las evidencias geológicas halladas recientemente sugerían que un tsunami había arrasado la región en 1394, pero, según Daly, «no teníamos ni idea de su amplitud, de lo grande, potente o destructivo que fue». Las nuevas pruebas arqueológicas sugieren que el tsunami, posiblemente al nivel del de 2004, destruyó todas las aldeas bajas de la región.

El único asentamiento de Aceh que parece haber sobrevivido al tsunami de 1394 se encontraba sobre una colina fuera del alcance de las olas. Daly y sus colegas han identificado el asentamiento como Lamri, un lugar de comercio conocido a partir de registros históricos en la Ruta de la Seda medieval marítima. En Lamri, los investigadores hallaron cerámicas de lujo de diversas partes de China e incluso de Siria que no observaron en las aldeas a baja altitud.

Sin embargo, Lamri entró en una rápida decadencia en torno al principio del siglo XVI. Solo unas décadas antes, la gente empezó a reconstruir las aldeas que habían sido destrozadas por el tsunami. El comercio se estaba desviando hacia esas zonas bajas, como evidencia el repunte de las cerámicas de alta calidad y las lápidas con los nombres de élites de otras partes del estrecho de Malaca, que separa Sumatra de la península de Malaya.

Daly y sus colegas no creen que las zonas costeras bajas fueran reasentadas por los supervivientes locales que regresaban a casa. En lugar de eso, creen que la destrucción provocada por el tsunami ofreció terrenos abandonados y privilegiados a los comerciantes musulmanes que estaban siendo desplazados a otros lugares conforme los europeos empezaban a competir por la influencia en la región. (Los portugueses conquistaron el estado cercano de Malaca en 1511.) Estos recién llegados podrían haber formado las bases de lo que se convirtió en el sultanato de Aceh, un poderoso reino islámico.

«Puede producirse un tsunami seguido por un periodo de absoluto renacimiento y construcción», afirma Beverly Goodman, geoarqueóloga de la Universidad de Haifa, en Israel, que también estudia los tsunamis pasados.

Los geólogos y arqueólogos esperan que reconstruir los tsunamis pasados pueda ayudarnos a comprender mejor los riesgos modernos.

«Si solo dependemos del registro que conocemos, acabamos subestimando mucho la frecuencia y la amplitud del impacto de los tsunamis en el mundo», afirma Goodman.

Aclara eso porque, tras el fenómeno de 2004, Aceh demostró ser muy vulnerable. Pero los mismos métodos de este nuevo estudio, en el que Goodman no participó, podrían ayudar a reconocer la vulnerabilidad de lugares donde no se ha registrado un fenómeno como este recientemente.

«Este tipo de investigación es muy importante para obtener registros más antiguos y comprender mejor cuáles son los factores de riesgo», afirma Goodman. «Emplear los registros sedimentarios y los registros arqueológicos es fundamental para llenar esos vacíos».

La mayor dificultad podría ser averiguar cómo adaptarse de forma adecuada a fenómenos muy raros.

«Si le dices a la gente que en algún momento en los próximos siglos habrá otro tsunami, pero no podemos decir cuándo será, y que arrasará toda la zona, mucha gente estará dispuesta a vivir con ese riesgo», afirma Daly.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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