¿Qué ha provocado el devastador tsunami de Indonesia?

Decenas de terremotos sacudieron la región y, aunque un tsunami no parecía algo inminente, las enormes olas acabaron alcanzando la orilla.lunes, 1 de octubre de 2018

Por Maya Wei-Haas - National Geographic

El pasado viernes 28, un intenso terremoto de magnitud 7,5 en la Escala de Richter sacudió la isla indonesia de Célebes poco después de las 17:02 (hora de Indonesia occidental). Varios vídeos trágicos revelaron la inquietante creación de una ola en una bahía cerca de Palu que finalmente golpeó la costa, arrasando estructuras mientras los observadores se dispersaban.

A los científicos les sorprendió el posterior tsunami, que dio pie a avisos de alerta contradictorios. Pero los expertos sugieren que la singular geología de la zona podría ser la culpable de la inusual progresión del desastre.

El terremoto siguió a una serie de temblores que comenzaron sobre las 14:00 (hora de Indonesia occidental) con un terremoto de magnitud 6,1. El fenómeno destrozó decenas de casas y provocó una víctima y al menos 10 heridos, según Reuters. El suelo siguió temblando con 27 réplicas que finalmente dieron paso al intenso seísmo de magnitud 7,5 cuyo epicentro se encontraba a unos 9,6 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Desde entonces, se han sucedido decenas de réplicas.

Todavía se desconocen los daños totales de los fuertes terremotos, pero la devastación parece generalizada. Según un comunicado del BNPB, la agencia indonesia de gestión de desastres naturales, los terremotos han provocado apagones que han paralizado las comunicaciones, pero las agencias locales trabajan para dar solución a la situación. Sutopo Purwo Nugroho, portavoz de la BNPB, anunció por Twitter que se había desplegado el ejército indonesio para contribuir a las labores de búsqueda y rescate.

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El domingo por la tarde, la cifra de víctimas ascendió a las 832 personas y a las autoridades les preocupa que dicha cifra pueda aumentar bruscamente, ya que los equipos de búsqueda y rescate todavía no han llegado a muchas regiones. Una de ellas es la regencia de Donggala, con una población de unas 300.000 personas, donde la comunicación sigue siendo limitada y los corrimientos de tierra han impedido el acceso de los rescatadores.

Un oleaje monstruoso

Inicialmente, la agencia indonesia de meteorología, climatología y geofísica (BMKG) emitió una alerta de tsunami, pero la retiró poco después basándose en sus análisis. Sin embargo, olas monstruosas empezaron a impactar en la orilla, como grabaron varios vídeos que empezaron a circular rápidamente por redes sociales. A pesar de todo, todavía no está claro el momento en que se produjeron estos fenómenos. Las autoridades del BMKG sostienen que las olas llegaron antes de retirar la alerta, según informa CNBC.

Aun así, las gigantescas olas sorprendieron a muchos. Un vídeo en particular, que parece haber sido grabado desde los pisos superiores del aparcamiento circular del Palu Grand Mall, muestra cómo las olas arrasan la zona inferior. Se corta cuando la gente empieza a correr en busca de un lugar seguro donde protegerse de esa muralla de agua.

Los tsunamis suelen ser el resultado del movimiento abrupto de grandes terremotos submarinos en los límites entre placas tectónicas. Además, los terremotos son habituales en Indonesia: el archipiélago se encuentra dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una cadena de límites entre placas tectónicas con forma de herradura situada en la cuenca del Pacífico. En él se producen un 90 por ciento de los terremotos del mundo.

Sin embargo, no se esperaban olas gigantescas en el caso de este seísmo en particular.

Tsunamis 101

El terremoto de magnitud 7,5 parece ser el resultado de una falla transformante, que se produce cuando dos bloques de corteza colisionan, principalmente en dirección horizontal. Los tsunamis suelen producirse más habitualmente tras el movimiento vertical en la corteza, que altera el agua suprayacente y puede generar olas gigantescas que impactan en la orilla.

«Sin duda ha sido una sorpresa», afirma Baptiste Gombert, geofísico de la Universidad de Oxford. Señala que la geología de Indonesia es bastante compleja. Una especie de telaraña de tipos diferentes de fallas atraviesan la región, por eso es todo un reto desentrañar qué ocurrió exactamente. Sin embargo, los resultados preliminares indican unas cuantas posibilidades.

Según Gombert, el tsunami podría ser el resultado de algún movimiento vertical en la falla. Pero considera improbable que explique por sí solo unas olas tan altas que, según se informó, medían más de cinco metros de altura. «Aunque se hubiera producido un ligerísimo desplazamiento vertical, es un tsunami bastante grande», afirma. Es probable que los corrimientos de tierra —submarinos o en la orilla— también alteraran las aguas de la bahía, provocando el oleaje.

Janine Krippner, vulcanóloga de la Universidad de Concord, señala que los límites mismos de la bahía también podrían haber supuesto un problema. «Pueden amplificar la altura de la ola a medida que canaliza agua en una zona más pequeña», escribe por mensaje de Twitter. Insiste también en que estos fenómenos todavía están envueltos en mucha incertidumbre.

Las agencias indonesias aconsejan a los lugareños que permanezcan alerta por los peligros continuos. «Se aconseja a la gente que se mantenga alerta», declaró el portavoz de la agencia de gestión de desastres Sutopo Purwo Nugroho, según AP. «Es mejor no encontrarse dentro de una casa o edificio, porque la posibilidad de réplicas puede ser peligrosa. Se insta a la gente a reunirse en zonas seguras. Y evitar las laderas de las colinas».

BNPB hizo un llamamiento en su cuenta oficial de Facebook dirigido a cualquiera con acceso a Internet para que ayuden a catalogar los daños en la ciudad de Palu y el distrito de Donggala mediante el proyecto colaborativo en línea OpenStreetMap.

Este artículo se publicó originalmente el viernes, 28 de septiembre de 2018. Se ha actualizado para incluir la información más reciente sobre el desastre.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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