«Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, el caldo de cultivo perfecto para las 'fake news'»

Ponemos sobre la mesa las luces y las sombras de vivir en la era de la posverdad con Mercedes Fernández, directora de proyectos de una consultora de investigación especializada en escuchar a una sociedad cambiante.lunes, 28 de octubre de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic
Radio Digest reimprimió la viñeta del periódico canadiense Toronto Star en febrero de 1939. Donde, "La guerra de los mundos", era "como un aviso del estado nervioso de nuestra nación después del Pacto de Munich".
Radio Digest reimprimió la viñeta del periódico canadiense Toronto Star en febrero de 1939. Donde, "La guerra de los mundos", era "como un aviso del estado nervioso de nuestra nación después del Pacto de Munich".
foto por The Cecelia Company, Wikimedia Commons

A escasas horas del aniversario de la noche que marcó un antes y un después en la historia de los medios de comunicación con la radiodifusión de una adaptación de la novela La guerra de los mundos, de H.G.Wells, ponemos sobre la mesa las luces y las sombras de vivir en la era de la posverdad con Mercedes Fernández, directora de proyectos de una consultora de investigación especializada en escuchar a una sociedad cambiante y profesora de la Universidad Internacional de la Rioja.

Los falsos rumores, la propaganda o la desinformación han acaparado a menudo el protagonismo de los hechos a lo largo de la historia de la humanidad. El fenómeno de las fake news podría resultar novedoso, pero la desinformación no es algo nuevo. Sí lo es sin embargo la facilidad y la velocidad con la que la mentira se expande en una sociedad de acceso infinito a la información.

Democratizar el poder a través del acceso global a la información ha generado, paradójicamente, una cierta fatiga informativa. ¿Cómo crees que afecta esto a nivel sociológico a la agenda de los medios y a los temas que trata la opinión pública?

Estudios como el 2018 Edelman Trust Barometer nos dicen que vivimos una crisis de confianza en las instituciones que alcanza no sólo a gobiernos y a empresas, sino también a los medios de comunicación.

“El 75% de los jóvenes declara que “confía mucho en su propia capacidad para reconocer noticias falsas” y el principal criterio para hacerlo, muy por encima de la confianza en el medio en el que aparece publicada, es el sentido común. ”

Internet ha democratizado el acceso a la información y nos ha convertido, aparentemente, en una sociedad más y mejor informada, pero como en tantas otras cosas, ha traído también nuevas paradojas. En nuestros estudios sale de recurrente que, ante esta creciente cantidad de información, los ciudadanos sienten que “tienen un exceso de información”, que también podríamos llamar fatiga informativa, que acaba por llevarlos precisamente a lo contrario, a una creciente sensación de desinformación y una opinión pública desinformada es más vulnerable y fácil de manipular.En este contexto es esencial que los medios recuperen la confianza de los ciudadanos.

¿Asistimos a la era de la posverdad?

El Diccionario Oxford eligió “post-truth” como la palabra del año ya en el año 2016. Con este término nos referimos a “circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menor influencia en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Dicho de otra manera, si nos cuentan algo que encaja en nuestro marco (en sociología se habla del framing o los marcos de interpretación), en nuestras creencias, que apela a nuestros sentimientos, lo vamos a aceptar como verdad.

Que estamos en la era de la posverdad lo demuestra el hecho de que en el 2018 la Unión Europea creó un Grupo de Alto Nivel sobre fake news y desinformación formado por 39 expertos (miembros de la sociedad civil, periodistas, redes sociales, académicos, etc.) con el objetivo de “asesorar a la Comisión sobre el alcance del fenómeno de las noticias falsas, definiendo los roles y responsabilidades de las partes interesadas relevantes, captando la dimensión internacional, haciendo un balance de las posiciones en juego y formulando recomendaciones”.

¿Fue la distopía construida por Welles en ‘La guerra de los mundos’ un punto de inflexión en la propagación de la mentira?

Yo no hablaría aquí de propagación de la mentira. La introducción del programa explicaba que se trataba de una dramatización por el propio Orson Wells y actores de la compañía The Mercury Theatre de una obra de ciencia ficción,“La guerra de los mundos”. Durante la emisión del programa apareció un segundo mensaje aclaratorio y el propio Welles se despidió diciendo que todo había sido una broma de la noche de Halloween y al día siguiente, a la vista de las consecuencias, pidió perdón en una rueda de prensa. No ocurre así con la difusión de las fake news donde, para empezar, el emisor no avisa de que es mentira.

“Que estamos en la era de la posverdad lo demuestra el hecho de que en el 2018 la Unión Europea creó un Grupo de Alto Nivel sobre fake news y desinformación formado por 39 expertos.”

Lo que es innegable es el que el episodio demostró el poder de los medios de comunicación, sin ellos no habría sido posible. La televisión estaba aún en fase experimental y la radio era en aquel momento en EE. UU. el medio más popular y masivo, lo que hizo posible la rápida difusión de la mentira.

A día de hoy, la línea entre realidad y ficción se encuentra quizá más desdibujada que nunca. ¿Podrían los medios construir en la sociedad de hoy un relato en base a hechos que no han sucedido y llevarlo a la realidad con la facilidad con la que ocurrió entonces?

A lo mejor hoy es más difícil que nos creamos que los extraterrestres están invadiendo la tierra, pero nos enfrentamos a problemas mucho más graves. Más allá del ámbito de la política en el que todos pensamos cuando hablamos de fake news está por ejemplo el ámbito de la alimentación, o el de la salud en el que la difusión de noticias falsas puede hacer que se abandonen tratamientos médicos creyendo en “remedios milagrosos”, o en el fenómeno de las migraciones, donde noticias falsas puede generar odio hacia los inmigrantes de graves consecuencias sociales.

La desinformación no es algo nuevo, pero sí lo es la facilidad y la velocidad con la que la mentira se expande en un contexto de acceso infinito a la información. ¿Cuál crees que es el punto clave de la lucha contra las fake news?

Efectivamente la desinformación no es algo nuevo, lo que la digitalización ha traído es un nuevo territorio, nuevos límites (y me refiero también a nuevos dilemas éticos) y nuevos actores.

En lo más táctico, la involucración de los medios y de los profesionales de la información es clave en la lucha contra las fake news. Un ejemplo de ello, aunque hasta ahora con poca visibilidad, pueden ser las agencias del fact-cheking, pero necesitamos ir más allá de lo táctico.

Descubre más sobre esta increíble historia en “La Guerra de los Mundos”, la nueva serie de FOX. Estreno el lunes 28 de octubre a las 22.50 h. Disfrútalo en Movistar+.

“Para que ese sentido común sea un criterio eficiente para reconocer noticias falsas necesitamos reformar el modelo educativo, formar en nuevas disciplinas, educar en el pensamiento crítico, esencial para saber enfrentarse a los retos de nuestro tiempo. ”

Según un reciente estudio entre jóvenes llevado a cabo por 40dB., el 75% declara que “confía mucho en su propia capacidad para reconocer noticias falsas” y el principal criterio para hacerlo, muy por encima de la confianza en el medio en el que aparece publicada, es el sentido común. Para que ese sentido común sea un criterio eficiente para reconocer noticias falsas necesitamos reformar el modelo educativo, formar en nuevas disciplinas, educar en el pensamiento crítico, esencial para saber enfrentarse a los retos de nuestro tiempo. En definitiva, preparar a los más jóvenes para luchar con estos nuevos peligros.

¿Cómo están cambiando las redes sociales nuestra sociedad en su papel como canalizadoras de información?

Internet y más en concreto las redes sociales, hacen que nuestra exposición a estas noticias falsas sea cada vez mayor. Además, los ciudadanos ya no son sólo receptores de noticias, las redes sociales nos han convertido en emisores de noticias, es parte del problema.

Las redes sociales permiten con acciones de microtargeting hacer campañas de marketing, hacer llegar videos, noticias etc. a grupos de individuos seleccionados en base a unos criterios, a unos datos que tienen de nosotros (entroncamos con otro problema, el de nuestros datos en internet). Y ahí empieza la rueda. Me llega un mensaje que apela a mis emociones, a mis creencias, a lo que quiero creer, me lo creo y lo comparto… y todo ello en un tiempo mínimo. Además, vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, el caldo de cultivo perfecto para apelar a las emociones que enmarcan la difusión de noticias falsas. 

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