Exclusiva: hace 7000 años, esta mujer fue una de las últimas cazadoras-recolectoras de Suecia

Esta mujer, que fue enterrada en un lecho de astas y vestida con ornamentos, fue una miembro especial de la comunidad, pero ¿por qué?martes, 12 de noviembre de 2019

Para el arqueólogo que excavó sus restos, ella es la Tumba XXII. Para el personal del museo donde se expondrá, se llama la «Mujer Sentada» (aunque por ahora están abiertos a sugerencias). Y para el artista que reconstruyó su aspecto a escala real e imaginó su mirada penetrante, ella es la «Chamana».

Es probable que su nombre real fuera pronunciado por última vez hace 7000 años en los fértiles pantanos y bosques del actual sur de Suecia. Aunque la historia haya olvidado su nombre, un equipo dirigido por el arqueólogo y artista Oscar Nilsson ha podido insuflar vida a su extraordinaria sepultura con una reconstrucción que será desvelada en el Museo de Trelleborg (Suecia) el 17 de noviembre.

La mujer fue enterrada erguida, sentada con las piernas cruzadas en un lecho de astas. En la cintura llevaba un cinturón fabricado con más de 100 dientes de animales y un gran colgante de pizarra en el cuello. Tenía los hombros cubiertos con una capa corta de plumas.

A partir de sus restos óseos, los arqueólogos han determinado que medía poco menos de metro y medio de alto y tenía entre 30 y 40 años cuando murió. El ADN extraído de otros individuos del lugar de entierro donde la encontraron confirmó lo que sabemos sobre los pueblos mesolíticos de Europa: que tenían piel oscura y ojos claros.

La aparición de la agricultura

Lars Larsson recuerda haber excavado la Tumba XXII en el yacimiento arqueológico de Skateholm, cerca de Trelleborg, a principios de los años 80. Era una de las más de 80 tumbas prehistóricas documentadas en Skateholm, datadas del 5500 al 4600 a.C. y que incluían un amplio abanico de tipos de sepultura, como personas enterradas en parejas o con perros y perros enterrados con ofrendas funerarias lujosas. Sin embargo, la Tumba XXII fue uno de los pocos enterramientos sentados y los arqueólogos decidieron excavarla como un solo bloque para trasladarlo e investigarlo en un laboratorio.

«Quizá sea la tumba más difícil que excavamos en Skateholm», afirma Larsson, profesor emérito de arqueología en la Universidad de Lund.

Skateholm y otras tumbas de la región de la costa meridional escandinava de finales del Mesolítico son de gran interés para los arqueólogos, ya que desvelan comunidades de cazadores-recolectores que prosperaron durante casi mil años tras la llegada de la agricultura a la Europa continental.

Larsson sostiene que parece que el aislamiento geográfico no fue el motivo de la llegada tardía de la agricultura a Escandinavia y apunta a los bienes funerarios descubiertos en Skateholm, que sugieren contactos comerciales con comunidades agrícolas en el continente europeo. Parece que fue una elección.

«La gente suele pensar que los cazadores-recolectores eran humanos incivilizados, pero ¿por qué pasarían a la agricultura si ya vivían en una situación buena con la caza, la recolección y la pesca?», afirma Larsson.

Un portal entre mundos

Aunque los investigadores se basaron en restos óseos humanos y el ADN para crear la reconstrucción física de la mujer, Larsson se muestra reacio a imaginar su papel en la sociedad, que describe como «distintivo».

Ingela Jacobsson, directora del Museo de Trelleborg, coincide. «Tenía algún tipo de puesto especial en la sociedad teniendo en cuenta los objetos con los que la enterraron, pero aparte de eso no podemos alcanzar ningún tipo de conclusión».

Sin embargo, el artista Oscar Nilsson se concentró en lo que creyó haber visto. «Se pueden interpretar las pruebas de varias formas, pero en mi opinión era sin duda una chamana. Está enterrada sentada sobre las astas. Resulta bastante sorprendente y es obvio que era una persona de gran importancia y dignidad», afirma.

La técnica forense de Nilsson comienza con una réplica exacta en 3D del cráneo original, escaneado, imprimido y modelado a mano para reflejar la estructura ósea y el grosor del tejido basados en el origen, el sexo y la edad estimada del individuo cuando murió.

Para el cuerpo, contó con una colega de altura y complexión similares que posó con las piernas cruzadas. Nilsson y sus colegas Eline Kumlander y Cathrine Abrahamson elaboraron moldes de yeso del modelo corporal que más adelante se moldearon con silicona. La ropa y los adornos —entre ellos el cinturón fabricado con 130 dientes de animales— son de origen local y fueron elaborados por Helena Gjaerum.

Pero lo que llama más la atención es la expresión intensa y apasionante de la mujer.

«Rara vez hago reconstrucciones con tanto carácter, pero ella es un personaje. Cuando llegamos a la conclusión de que era una chamana, fue más fácil crear la expresión facial. No mueve mucho los músculos faciales, pero parece que está comunicándose», afirma Nilsson.

«Es como un portal entre nuestro mundo y el otro mundo, y eso debe reconocerse en su rostro», añade.

Jacobsson afirma que se le puso la piel de gallina la primera vez que vio la reconstrucción: «Sus ojos tenían una mirada especial; me impresionó».

Maria Jiborn, educadora del Museo de Trelleborg, afirma que sintió una sensación extraña de déjà vu cuando vio la cara de la mujer mesolítica. «Recuerdo haber pensado: “¿Nos conocemos de antes?”. Como si en cierto modo me resultara familiar. Es probable que se parezca a alguna conocida lejana».

«En el espacio y el tiempo, todos somos humanos», añade.

La reconstrucción se revelará el 17 de noviembre como parte de la exposición permanente “Eye to Eye,” en la que aparecerán varios restos óseos de las tumbas de Skateholm, en el Museo de Trelleborg. Para más información, visita la página web o la página de Facebook del museo.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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