Cierra el archivo de la policía secreta de la Alemania comunista, pero la reparación de sus víctimas continúa

Los archivos de la Stasi, un profuso depósito de información sobre los crímenes de espionaje contra los ciudadanos de la Alemania del Este, se trasladan al Archivo Nacional de Alemania para asegurar que su papel primordial en la memoria histórica del país

Por Emily Schultheis
Publicado 4 ago 2021 12:53 CEST
Emblema nacional de la extinta RDA grabado en la hebilla de un cinturón de un uniforme ...

El emblema de la República Democrática de Alemania en un cinturón que perteneció a un miembro del Ministerio de Seguridad del Estado. Este Ministerio de Alemania del Este también se conocía como Servicio de Seguridad del Estado (Staatssicherheitsdienst) y que ha pasado a la historia con la abreviatura Stasi.

 

Fotografía de NationalGeographic.com

Cuando Siegfried Wittenburg se sentó por primera vez a leer lo que la Stasi, la policía secreta de la República Democrática de Alemania, tenía sobre el no sabía muy bien que esperar. Era 1999, había pasado una década desde la caída del Muro de Berlín y régimen comunista y Alemania ya estaba reunificada. Wittenburg, de 68 años, era fotógrafo y ciudadano de la Alemania del Este, y estuvo una década tomando imágenes del régimen. Entre las instantáneas capturadas había escenas de pobreza, escasez y protesta, cosas que el Gobierno de la RDA no quería ver y que provocó que censuraran algunas de las fotos que Wittenburg quiso exhibir en los años 1980s. Es comprensible que tuviera curiosidad - y aprehensión - sobre la información que podría haber en esa carpeta.

"Me lo leí como si fuera una novela", afirma.

El edificio donde están los archivos de la Stasi en Berlín iluminado en 2014 en conmemoración del 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín.

Fotografía de Getty Images

Depósito documental de los archivos de la Stasi en Berlín. Este archivo alberga más de 110 kilómetros de documentos.

Fotografía de Tobias Schwarz, AFP/ Getty Images
Monitors once tracked the movements of inmates at the former Stasi prison "Roter Ochse" (Red Ox) in the German state of Saxony-Anhalt. The prison is now a museum.
Fotografía de Schellhorn, ullstein bild/ Getty Images

Desde que abrió en 1991, Wittenburg es uno de los más de siete millones de personas que ha pedido acceso al Archivo Documental de la Stasi, ubicado en la antigua comandancia central de la policía secreta en el barrio berlinés de Lichtenberg.

Más de tres décadas después de la caída del Muro de Berlín, el Archivo Documental de la Stasi ha dejado de existir oficialmente. En junio, los documentos y su gestión fueron absorbidos por el Archivo Nacional de Alemania, también en la capital germana, que los está trasladando a nuevos lugares en cada uno de los cinco estados orientales. El director del archivo que se jubiló en junio, será el último.

Cuando en la Revolución Pacífica de 1989, los manifestantes protegieron el Archivo Documental de la Stasi lo hicieron para asegurar la conservación de todo el registro del casi omnisciente seguimiento al que se vieron sometidos los ciudadanos de la República Democrática de Alemania entre 1949 y 1990. El archivo ha sido crucial para la memoria histórica de Alemania del Este y la reparación de las víctimas. Su primer director, Joachim Gauck, llegó a ser presidente de Alemania en 2012.

Para Wittenberg, tras años sin saber quién había informado sobre él o cómo de cerca le habían espiado, tuvo en sus manos muchas de las respuestas. Las seis horas que se pasó con la carpeta ese día estuvieron llenas de emociones encontradas. En algunos momentos no pudo sino reírse de los absurdos detalles que había en la documentación, como comentarios suyos que se registraron totalmente fuera de contexto, o la vez que informaron sobre su correspondencia en inglés pero que no pudieron valorar debido a la lengua.

Un informe que perteneció a un miembro del Ministerio de Seguridad del Estado de Alemania del Este, más conocido como Stasi.

Fotografía de Photograph via Alamy Stock Photo

Leyendo otras partes, "el pelo se me puso de punta", afirma. Entender la profundidad del seguimiento al que fue sometido Wittenburg fue difícil de digerir: entre los que informaron sobre él estaban un colega del sindicato, su jefe y, para mayor sorpresa, la pareja de la mejor amiga de su mujer. Viendo la cantidad de información recogida y la manera en la que se recopiló - encontró pruebas de que la Stasi había registrado su apartamento- empezó a entender como de delicada fue su situación y el impacto que podría haber tenido para su familia: "Un solo movimiento en falso más y habría acabado en prisión".

"Para los revolucionarios de 1989 la cuestión no era que los archivos... tenían que ser conservados", aseguró Gauck recientemente en un acto de reconocimiento de la labor del archivo. "Era más una cuestión de cómo se debía hacer esa conservación. Queríamos poner en marcha un proceso político, legal e histórico de reparación de la dictadura".

Durante los últimos 30 años, algunas de las informaciones halladas en los más de 110 kilómetros de archivos han desembocado en detenciones y dimisiones de altos cargos. Otras han sido clave para el estudio histórico de la época de la RDA. A un nivel más personal, los documentos ha aportado información crucial - y cierre- no solo a los alemanes que fueron espiados por la Stasi pero para sus hijos y nietos también.

Acceder a los archivos

Normalmente, el acceso a los archivos suele restringirse a los individuos y sus familiares cercanos. Cualquiera que quiera ver una carpeta debe pedir una autorización. Tras confirmar la existencia del archivo y la aprobación de la petición, que puede llevar meses, puede sentarse a leer los archivos en Berlín o, en algunos casos, en alguno de los archivos satélite que hay en los estados orientales.

Metraje de la cámara de seguimiento 2BWKYFD que se puede ver en el Museo de la RDA en Berlín, Alemania.

Fotografía de Dominic Blewett, Alamy Stock Photo

Metraje de una cámara de seguimiento en el Museo de la RDA de Berlín, Alemania.

Fotografía de Dominic Blewett, Alamy Stock Photo

Metraje de la cámara de seguimiento 2BWKYCC que se puede ver en el Museo de la RDA en Berlín, Alemania.

Fotografía de Dominic Blewett, Alamy Stock Photo

Metraje de la cámara de seguimiento 2BWKYD5 que se puede ver en el Museo de la RDA en Berlín, Alemania.

Fotografía de Dominic Blewett, Alamy Stock Photo

"La gente que ha visto la información que la Stasi guardaba sobre ellos han aprendido: cómo la Stasi intervenía en sus vidas; quién era el responsable de las injusticias que sufrieron; quién informó sobre ellos", explica Roland Jahn, director saliente del archivo. "Todo lo que puede ser interesante para un persona en cuestión de su propio destino".

La importancia del archivo para ayudar a entender sus vidas es difícil de exagerar, afirma Stefan Trobisch-Lütge, un psicólogo de Berlín que creó un método para ayudar a aquellos que sufrían los efectos psicológicos del seguimiento de la Stasi. El estrés postraumático, ansiedad, depresión y la incapacidad para confiar son comunes entre sus pacientes, asegura. 

Para aquellos que todavía tienen secuelas de su experiencia, los archivos de la Stasi pueden ser tanto una bendición como una maldición. "Para algunos es una prueba de que, sí, eso realmente ocurrió, tenemos que tomárnoslo en serio", dice el psicólogo. Estas personas lo ven como una prueba de que "estos horrores realmente ocurrieron. Pero para otros, bien por el horror del contenido bien por la sola idea de tener que revivir el pasado, los archivos provocan un sentimiento de angustia tremendo".

Rellenando los huecos

En los últimos años, muchas de las peticiones para acceder a los archivos de la Stasi las han cursado gente joven que quiere rellenar los huecos en las historias de sus padres o abuelos. Los medios alemanes muchas veces resaltan los aspectos negativos de la Alemania del Este sin tener en cuenta las vidas y memoria de la gente de aquel momento.

Muestras de olor de sudor humano en un tarro de cristal exhibido en el Museo de la Stasi en Berlín Oriental.

Fotografía de Alamy Stock Photo

Una cámara espía oculta en una caja-nido para pájaros expuesta en el Museo de la Stasi.

Fotografía de David Rice, Alamy Stock Photo

Tilmann Löser tenía solo seis años cuando cayó el Muro de Berlín, tiene recuerdos de su infancia en la RDA, pero tenía la sensación que hablar de ellos era una especie de taboo.

"Tenía la sensación de que tenía una falta de conocimiento sobre la historia de mi familia y sobre la historia del Alemania Oriental", recuerda.

Para él, leer el archivo de la Stasi sobre su madre fue una manera de descubrir cosas que se preguntaba cuando era más joven. No tanto que el archivo contuviera secretos explosivos; era una carpeta bastante escueta que recogía sobre todo su correspondencia de investigación como química con otros colegas de Alemania Occidental, explica. 

El archivo ayudó a que se hablara del pasado dentro de la familia. "A principios de los 1990s, creo que mis padres tenían un poco de miedo al hablar de ello", recuerda Löser; "pero es un buen momento para volver a hablar de ello". El archivo de la Stasi, y el hecho de que su hija tiene ahora la misma edad que él cuando cayó el Muro, ha ayudado a que rebrote una voluntad de hablar de aquellos años.

Jahn enfatiza que el cambio de status del archivo de la Stasi no significa que el trabajo de memoria histórica de la Alemania del Este haya acabado.

Reconstrucción de un puesto de escucha de la Stasi expuesto en el Museo de la RDA, Berlín.

Fotografía de Iain Masterton, Alamy Stock Photo

"Todo lo contrario", añade. Una de las ventajas de mover la documentación al Archivo Nacional es que se digitalizará, se conservará mejor, y finalmente será accesible desde distintos sitios de Alemania. Esta medidas aseguran que los propios documentos sigan jugando un papel fundamental para las generaciones venideras: "Estamos construyendo estructuras duraderas para el futuro", asegura Jahn.

La idea es similar al proceso de revisión de la memoria histórica que se inició a principio de los 2000s en España. Aun así, pese a los pasos legislativos dados por los Gobiernos socialistas en el siglo XXI para llevar a cabo una revisión similar de la Dictadura Franquista, el proceso en España está siendo mucho más lento. Según denuncian organizaciones de izquierdas, hay muchos más obstáculos para acceder a los archivos de las policías secretas franquistas.

Para subrayar su compromiso con el entendimiento y ayuda a la resolución del dañino legado del régimen de la Alemania comunista, el Gobierno alemán ha nombrado Comisaria Federal para las Víctimas de la Dictadura del Partido Socialista Unificado (SED, en sus siglas en alemán) a Evelyn Zupke, antigua opositora al régimen de la RDA. 

Con unas elecciones federales en septiembre y con el partido de extrema derecha Alternativa Por Alemania ganando apoyos en el este, la región seguirá siendo un tema de debate político en Alemania.

"Hay mucho que hacer", continúa Jahn; "Es importante que los cambios, y la nueva postura, mande una señal clara de que hubo una dictadura con la que todavía tenemos cosas que resolver, pero también que no es solo la Stasi, que tenemos claro que lo importante es satisfacer a las víctimas".

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