Encuentran el Endurance, el legendario barco de Shackleton, tras más de un siglo hundido

Bajo el hielo marino de la costa Antártica, y a casi tres kilómetros bajo el océano, el Endurance vuelve a ver la luz 100 años después de la muerte de Ernest Shackleton.

Durante más de un siglo, el Endurance, el barco de 43 metros del explorador irlandés Ernst Henry Shackleton, estuvo perdido en la costa de la Antártida bajo el helado mar de Weddell. En 2022, se encontró el barco a unos 3000 metros de profundidad en un excelente estado de conservación. La popa del Endurance con su nombre y una estrella polar.

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Fotografía de Fotogramas de vídeo de Falklands Maritime Heritage Trust y National Geographic Caption
por
Por Simon Worrall, Esther Horvath
Publicado 9 mar 2022, 16:49 CET, Actualizado 17 mar 2022, 16:22 CET

En el otoño de 1915, el barco Endurance del explorador polar Ernest Shackleton se hundió frente a la costa de la Antártida, dejando a su tripulación a la deriva en el hielo marino y poniendo en marcha uno de los relatos más dramáticos de la historia dentro del apartado de la superación y la supervivencia en condiciones prácticamente milagrosas. Aunque los 28 tripulantes de la expedición fueron rescatados, el lugar de descanso final del barco ha seguido siendo un misterio marítimo muy discutido, el último capítulo no escrito de una historia legendaria de resistencia y triunfo. Hasta hoy. Un equipo de investigadores ha anunciado que ha localizado los restos del barco en el fondo del traicionero mar de Weddell, adyacente a la parte más septentrional de la Antártida.

Las primeras imágenes del barco fueron transmitidas a través de vehículos submarinos autónomos (AUV) desde unos tres kilómetros de profundidad el 5 de marzo. Mientras la cámara se desliza por la cubierta de madera del barco, el vídeo capta cuerdas centenarias, herramientas, ojos de buey, barandillas (incluso los mástiles y el timón), todo ello en un estado casi prístino debido a las frías temperaturas, la ausencia de luz y la escasez de oxígeno en el lugar del descanso acuático.

Pese a los intentos de liberar el Endurance del hielo entre el 14 y el 15 de febrero de 1915, el barco estaba irremadiablemente varado. "Lo que el hielo atrapa, el hielo se queda", dijo una vez Shackleton. En los complejos días que desembocaron en el hundimiento del Endurance, el capitán y experto navegante Franck Worsley fue incapaz de tomar una lectura precisa de su posición. Sin datos fiables, la localización exacta del barco ha sido un misterio durante más de un siglo.

Fotografía de Frank Hurley
Izquierda: Arriba:

Ernest Henry Shackleton dejó a su tripulación del Endurence en la isla Elefante para esperar al equipo de rescate mientras el y otros cinco hacían un viaje de casi 1600 kilómetros para buscar ayuda en la estación ballenera de la isla de Georgia del Sur. Cuando llegó, estaba tan machacado y maltratado que era casi irreconocible.

Fotografía de PA Images, Getty Images
Derecha: Abajo:

El Endurence siendo engullido por el hielo y hundiéndose durante su expedición a la Antartida.

Fotografía de Frank Hurley

"Llevo buscando pecios desde mis 22 años, y nunca había encontrado un pecio tan coherente como éste", dijo el arqueólogo marino Mensun Bound, de 69 años, a través de un teléfono vía satélite mientras él y sus compañeros iniciaban su largo viaje de regreso a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) tras más de un mes de búsqueda del barco de Shackleton. "Se podían ver los agujeros de los pernos, y todo".

Director de exploración de la expedición Endurance22, Bound dice que cuando vieron las primeras imágenes transmitidas por el AUV, él y otros miembros de su equipo de 65 personas estaban seguros de que se trataba del Endurance y no de otro pecio. Pero la prueba inequívoca no tardó en aparecer: un primer plano de la popa reveló unas brillantes letras de latón que decían Endurance sobre una estrella polar. "Cuando ves eso, se te salen los ojos de las órbitas", dice Bound. Fue "uno de esos momentos de agujero de gusano en los que retrocedes en el tiempo. Podía sentir el aliento de Shackleton en mi cuello".

El rompehielos sudafricano Agulhas II es capaz de atravesar grandes bloques de hielo mientras avanza a una velocidad de unos cinco nudos. A mediados de febrero, tras quedar atrapado por pequeño espacio de tiempo en el hielo, el barco llegó al lugar donde el equipo que buscaba el Edurance pensaba que se había hundido el famoso barco.

¿Cuál era el objetivo de Shackleton?

El Endurance formaba parte de la grandiosa Expedición Imperial Transantártica de Shackleton. Respaldada por el gobierno británico y por donantes privados y apoyada por Winston Churchill, que era entonces el Primer Lord del Almirantazgo, el plan consistía en llevar a un grupo de exploradores a la costa de la Antártida, donde desembarcarían y luego viajarían por tierra a través del continente vía el Polo Sur.

El Endurance, un barquentine de 43 metros y tres mástiles construido especialmente para aguas polares, tenía cascos de roble macizo de 70 centímetros de grosor. Partió de la isla Georgia del Sur (océano Atlántico) el 5 de diciembre de 1914, poco después del estallido de la Primera Guerra Mundial. Incluso en el fondo del planeta, la guerra estaba cerca. Mientras el Endurance entraba en el mar de Weddell, las flotas británica y alemana se enfrentaban al norte en la batalla de las islas Malvinas.

Pero el enemigo al que se enfrentaron Shackleton y sus hombres era de otro tipo. El Mar de Weddell, con una superficie de más de 2,5 millones de kilómetros cuadrados, es uno de los entornos más remotos e implacables del mundo, plagado de icebergs y agitado por fuertes vientos superficiales. Shackleton lo llamó "el peor mar del mundo".

Si alguien estaba preparado para semejante aventura era Ernest Shackleton (Kilkea, Irlanda; 1874): veterano de anteriores exploraciones antárticas, había participado en la gran carrera por alcanzar el Polo Sur antes de que el explorador noruego Roald Amundsen lo reclamara.

Para este ambicioso viaje a través del continente, eligió a la tripulación y se hizo querer cenando con los hombres, contando chistes, cantando y organizando juegos. Le llamaban cariñosamente "el Jefe".

La expedición progresó mucho al principio, pero al acercarse el invierno antártico de 1915, los hombres se encontraron atrapados en el hielo marino. "A las 7 de la tarde se produjo una presión muy fuerte, con tensiones de torsión que agitaron el barco a proa y a popa", escribió Shackleton el martes 26 de octubre. "Podíamos ver desde el puente que el barco se doblaba como una proa bajo una presión titánica".

Izquierda: Arriba:

A bordo del Agulhas II, los líderes de la expedición repasan las primeras imágenes del Endurance. En el momento en el que el líder de la expedición, Mensun Bound (el segundo por la izquierda), vio el nombre y la estrella en la popa del barco, asegura que sintió "el aliento de Shackleton en mi nuca".

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Estas fueron algunas de las primeras imágenes que se captaron del pecio del Endurance.

fotografías de Esther Horvath
El Agulhas II desplegó dos Vehículos Autónomos Subacuáticos (AUVs por sus siglas en inglés) en el mar para buscar el Endurance. Estos dispositivos pueden operar a casi 200 kilómetros de distancia del barco.

Al día siguiente, los hombres sacaron herramientas, instrumentos y provisiones y acamparon en la banquisa. Shackleton escribió: "Pero aunque nos hemos visto obligados a abandonar el barco, que está aplastado más allá de toda esperanza de ser enderezado, estamos vivos y bien, y tenemos provisiones y equipo para la tarea que tenemos por delante".

El Endurance se hundió finalmente el 27 de noviembre. "Esta tarde, mientras estábamos acostados en nuestras tiendas, oímos al jefe gritar: '¡Se va, muchachos!", escribió uno de los tripulantes. "Salimos en un segundo y subimos al puesto de vigía y a otros puntos de observación y, efectivamente, allí estaba nuestro pobre barco a dos kilómetros de distancia luchando en su agonía. Se hundió primero la proa, con la popa levantada en el aire. Entonces dio una rápida zambullida y el hielo se cerró sobre él para siempre".

Durante más de un siglo, el Endurance, de más de 43 metros de eslora, estuvo perdido en el gélido mar de Weddell, que abarca más de 2,5 millones de kilómetros cuadrados. Se encontró el barco a más de 3000 metros de profundidad, aunque en un gran estado de conservación.

Fotografía de vídeo de Falklands Maritime Heritage Trust y National Geographic.
Izquierda: Arriba:

El Endurance antes de salir al mar en julio de 1914 en el puerto de Millwall de Londres (Reino Unido).

Derecha: Abajo:

Una estrella bajo el nombre en la popa era una de las señas de identidad del Endurance. Unos años antes del naufragio, Shackleton casi se convierte en la primera persona en llegar al Polo Sur, pero tuvo que darse la vuelta a unos escasos 150 kilómetros del hito.

fotografías de Archivo Hulton, Getty Images

La borda de estribor del Endurance descansa en el fondo del mar de Weddell. El hielo marino de la superficie es tan traicionero e impredecible que hay muy poca información de la zona.

Fotografía de VÍDEO DE FALKLANDS MARITIME HERITAGE TRUST Y NATIONAL GEOGRAPHIC

¿Por qué fue tan difícil encontrar Endurance?

Y ahí es donde quedó el Endurance, sepultado bajo el hielo polar a 3000 metros de profundidad. En 2019, el Falklands Heritage Maritime Trust (Consorcio del Legado Marítimo de las Malvinas) montó su primera expedición para encontrar el barco, pero no había podido localizar los restos. Este invierno volvieron a intentarlo, organizando y financiando la Endurance22.

Uno de los problemas más espinosos fue establecer la ubicación del barco. Después de que el Endurance quedara inicialmente atrapado en el hielo, siguió a la deriva mientras los témpanos se movían con la corriente. Cuando el buque fue finalmente aplastado y se hundió, el capitán del Endurance, Frank Worsley, tomó medidas de la ubicación utilizando un sextante y lo registró en su diario. Sin embargo, debido a la escasa visibilidad del día en que los hombres abandonaron el barco, Worsley no pudo tomar medidas adecuadas que ayudaran a calcular la dirección y la velocidad de los témpanos.

Una de las primeras tareas del equipo de científicos y expertos en navegación del Endurance22 fue revisar los registros de Worsley para llegar a una localización más precisa.

"La última observación de Worsley fue el 18 de noviembre, luego hizo otra el 20 de noviembre, el día después del hundimiento del barco", dice Bound. "Hizo otra el día 22, pero para entonces estaba a cierta distancia. Así que tuvo que adivinar la velocidad de la deriva del hielo".

También estaba la cuestión de los cronómetros de la tripulación. Utilizando los mapas celestes actuales, mucho más precisos, los investigadores calcularon que los relojes del Endurance funcionaban más rápido de lo que la tripulación contaba, un error que desplazaría la ubicación del buque al oeste de la última posición registrada por Worsley. Con estos cálculos, la expedición redujo su búsqueda, pero seguía teniendo pocas probabilidades de encontrar la nave.

"Nos quedaban tres o cuatro días y todavía no lo habíamos encontrado", dijo Bound. "Quedaban tres zonas por buscar. Pero a menudo el hielo decide dónde buscar. Y el hielo iba de oeste a este, lo que nos llevó a cruzar la parte sur de nuestra zona de búsqueda. ¡Y ahí estaba!".

El Endurance empezó su viaje a través del hielo antártico en 1914 como parte de la Expedición Imperial Trans-antártica. Shackleton recibió miles de candidaturas para unirse al viaje y partió con una tripulación que incluía un artista, un meteorólogo y dos cirujanos.

Kerry Taylor (a la izquierda), J. C. Caillens y Frédéric Bassnayousse (derecha) del equipo subacuático y tripulantes del S. A. Agulhas II recuperan el AUV después de una inmersión en el mar de Weddell, donde buscaban y han encontrado el Endurance, el barco perdido de Ernest Shacklaton.

Fotografía de Esther Horvath

"En realidad, sólo estaba a 4,16 millas náuticas de la posición de Worsley, lo que demuestra la increíble precisión de sus cálculos", añade John Shears, jefe de la expedición Endurance22.

Además de establecer la ubicación, el mayor reto al que se enfrentó la expedición fue el hielo marino. "Un experto de Londres dijo que nos daba un 10% de posibilidades de atravesar el hielo", recuerda Shears, riéndose. Por suerte, su buque de investigación, el S.A Agulhas II, era capaz de atravesar el hielo de un metro de grosor a una velocidad de cinco nudos. Pero ni siquiera eso le impidió quedar brevemente "atrapado" por el hielo en febrero, cuando la temperatura descendió hasta los 10 grados bajo cero. "La prensa le dio mucha importancia", dijo Shears. "Pero sólo estuvimos atrapados unas cuatro horas, en una pequeña plataforma de hielo, hasta que la marea nos sacó a flote".

El barco de investigación llegó finalmente a la zona de búsqueda designada el 18 de febrero, y el equipo comenzó la búsqueda submarina del Endurance. Para buscar en el lecho marino a 3000 metros de profundidad, utilizaron dos AUV equipados con tecnología de sonar y de reconocimiento visual. Muy utilizados en la industria petrolera de alta mar, los aparatos de la expedición, de cuatro metros de largo, parecen gigantescos discos duros de ordenador. Capaces de funcionar de forma autónoma a 160 kilómetros de un buque operativo y de soportar presiones y temperaturas extremas, pudieron obtener las primeras imágenes del pecio del Endurance.

Bound y Shears estaban dando un paseo por el hielo cuando se transmitieron las primeras imágenes desde los AUV, recuerda Bound. "En cuanto volvimos al barco, subimos al puente. Uno de los miembros del equipo submarino estaba allí, con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando me enseñó una captura de pantalla, fue como si toda mi vida se concentrara en ese momento".

El Agulhas II atraviesa el espeso hielo del mar de Weddell, que sigue siendo uno de los lugares más remotos y peligrosos del planeta.

Fotografía de Esther Horvath

Revelado el último capítulo de la saga de Shackleton

Shackleton dijo famosamente: "Lo que el hielo consigue, el hielo lo mantiene". Pero la historia del Endurance no terminó con el hundimiento del barco. El viaje de regreso de Shackleton a través del Mar de Weddell para conseguir ayuda para su tripulación varada se convertiría en una de las más célebres narraciones de exploración y supervivencia.

El 4 de abril de 1916, Shackleton dejó a su tripulación en la isla Elefante, y él y otros cinco partieron en uno de los botes salvavidas modificados del Endurance hacia la isla de Georgia del Sur. Fue un viaje de más de 1200 kilómetros y 16 días a través de mares helados y agitados azotados por vientos huracanados. "El viento simplemente chillaba mientras arrancaba la parte superior de las olas", escribió Shackleton. "Hacia abajo en los valles, hacia arriba en las alturas, esforzándose hasta que sus costuras se abrieron, se balanceó nuestro pequeño barco".

Al llegar a la costa sur de Georgia del Sur, se enfrentaron a una caminata de 36 horas a través de la escarpada y montañosa isla para llegar a una estación ballenera en Stromness. Shackleton se esforzó por llegar, a pesar de que, como sugieren las nuevas investigaciones, probablemente tenía un agujero en el corazón.

Cuando los hombres llegaron tambaleándose, el director de la estación, Thoralf Sorlle, apenas podía creer lo que veía. "Nuestras barbas eran largas y nuestro pelo estaba enmarañado", escribió Shackleton. "Estábamos sin lavar y las prendas que habíamos llevado durante casi un año sin cambiar estaban hechas jirones y manchadas".

Casi seis años después, mientras se preparaba para otra expedición a la Antártida, Shackleton moriría de un ataque al corazón en Georgia del Sur. Fue enterrado allí el 5 de marzo de 1922. Exactamente 100 años después, el equipo del Endurance22 capturó sus primeras imágenes del Endurance.

Bound dice que él y sus compañeros de tripulación se detendrán en Georgia del Sur de camino a casa para visitar la tumba de Shackleton. "Estamos tristes por dejar el lugar", dijo. "Pero hay un gran sentimiento de orgullo y logro. Y nos detendremos para presentar nuestros respetos al Jefe".

National Geographic emitirá un documental sobre la búsqueda del Endurance con imágenes exclusivas del naufragio a finales de este otoño como parte de la serie Explorer de National Geographic.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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