Medio Ambiente

Imágenes lamentables de animales viviendo entre plástico

Cangrejos que usan envoltorios a modo de camuflaje o hienas que escarban en montículos de basura: así hacen frente los animales salvajes con nuestro problema con los plásticos. Lunes, 2 Julio

Por Elaina Zachos - National Geographic

Esta historia forma parte de ¿Planeta o plástico?, una iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de desechos plásticos. Aprende cómo puedes reducir el empleo de plásticos de un solo uso y comprométete#PlanetaOPlástico

Ballenas que aparecen con bolsas de plástico en el estómago. Aves que construyen nidos a partir de cristales rotos y fragmentos de plástico. Una vieja bolsa de la compra a cientos de metros bajo la superficie del océano en la fosa más profunda del mundo.

El plástico es un material del que dependemos por comodidad en nuestro día a día. Pero pese a todos sus fines y propósitos, nuestro planeta, nuestra fauna y flora y nosotros mismos nos estamos ahogando en un mar de plástico.

Cada año se tiran cientos de millones de kilogramos de plástico. Estos desechos avanzan por la cadena trófica desde los organismos microscópicos hasta los animales más icónicos como las ballenas que, junto a varios tipos de peces, comen plástico pensando que es comida. Otras criaturas, como los cangrejos, usan el plástico para construirse casas, ya que el material está a su inmediata disposición. Y animales como focas y tortugas suelen quedarse atrapados en «redes fantasma» abandonadas.

«Cualquier trozo [de plástico] que llegue al océano es una muy mala noticia para ellos», contó el patólogo veterinario Andrew Brownlow a National Geographic el mes pasado tras realizar una necropsia a una foca y encontrar plástico en su estómago.

La contaminación por plástico acaba perjudicándonos. Los animales que comemos consumen fragmentos diminutos, como microplásticos en forma de microperlas y nurdles. Algunos estudios han demostrado que algunas ostras y mejillones contienen cantidades residuales de plástico.

Aunque el plástico parece ser una faceta ineludible de nuestra vida cotidiana, es relativamente fácil reducir esta contaminación. Algunas personas han llegado al extremo para llevar una vida sin plástico, pero hay otras medidas disponibles de forma más inmediata.

Por ejemplo, dejar de usar bolsas, pajitas y botellas de plástico es un paso sencillo que puedes dar para reducir tus desechos plásticos. Comprar a granel y evitar los alimentos envasados en plástico también ayuda, ya que el 40 por ciento de los plásticos no reforzados con fibras se crean para envases de un solo uso. Otras medidas para reducir la contaminación por plástico pasan por reciclar cuando sea posible y no arrojar basura.