Medio Ambiente

El volcán que creó las Bermudas es único en la Tierra

Las muestras de rocas de la isla sugieren que es un híbrido extraño que representa una nueva forma de creación de volcanes.Monday, May 20

Por Robin George Andrews
Las islas Bermudas, que vemos desde la Estación Espacial Internacional, se encuentra en la cáscara de un antiguo volcán.

No hay dos volcanes iguales, pero todos se forman de la misma serie de formas. Todos excepto el antiguo volcán que forma los cimientos de las islas Bermudas, al parecer.

Tras haber examinado las rocas de las profundidades de la isla, un equipo de científicos descubrió que este tranquilo volcán se formó de una manera que, hasta ahora, es única. La investigación, descrita esta semana en la revista Nature, no solo resuelve un misterio persistente sobre esta hermosa isla del Atlántico, sino que también describe una forma completamente nueva de crear un volcán.

Para resolver el caso, el equipo examinó un pilar de roca de 792 metros, la única muestra representativa extraída de las Bermudas. El testigo, extraído cerca de un aeropuerto en 1972, había permanecido almacenado en la Universidad Dalhousie en Nueva Escocia, acumulando polvo. Aunque el equipo sospechaba que no ocurría nada raro, una exhaustiva evaluación geoquímica de la roca los sorprendió.

«Tras 50 años de investigación geoquímica de lavas oceánicas, nadie ha descubierto la señal que hemos hallado en las Bermudas», afirma el coautor del estudio, Esteban Gazel, geoquímico de la Universidad de Cornell. «A veces, por pura suerte, encuentras algo nuevo y diferente».

Con un nuevo modelo de creación de volcanes, las Bermudas podrían no ser las únicas: podrían existir otros volcanes en el océano Atlántico que se hayan formado mediante el mismo proceso u otro similar, según la coautora del estudio, Sarah Mazza, geoquímica de la Universidad de Münster. «Pero aún no los hemos encontrado», afirma.

Y Aurélie Germa, vulcanóloga y geoquímica de la Universidad del Sur de Florida, afirma que el modelo de la construcción de las Bermudas del equipo «probablemente servirá para resolver algunas incoherencias geológicas» y otros volcanes en entornos tectónicos similares «que nadie podría haber explicado antes».

Globos de plomo tectónicos

Hasta ahora, los métodos conocidos de creación de volcanes incluían plumas mantélicas, que se elevan dentro del manto caliente, la divergencia de dos placas tectónicas en una dorsal mediooceánica, o la introducción de una placa bajo otra en una zona de subducción. Estos procesos pueden crear zonas de magma en la corteza terrestre, pero pueden dar lugar a picos eruptivos en la superficie.

Tradicionalmente, el vientre volcánico de las Bermudas se ha explicado mediante una pluma mantélica, que es como se formó el archipiélago hawaiano: una pluma fija creó numerosas islas volcánicas que crecieron, entraron en erupción y se extinguieron cuando la placa tectónica siguieron moviéndose.

La investigación geofísica sugiere que existe una estructura cálida que se desplaza verticalmente bajo las Bermudas. Pero las pruebas de que se trate de una pluma similar a la de Hawái no son precisamente sólidas. No hay ningún archipiélago similar al de Hawái y si hubiera una pluma también debería haber vulcanismo en un lugar al sudeste de las Bermudas donde se prevé que estaría en la actualidad, pero no lo hay.

Ahí es donde entra el testigo de roca, que documentó el submundo volcánico que se oculta bajo las playas rosadas de las Bermudas. Tiene proporciones inusuales de diferentes compuestos de plomo, formados por la descomposición de dos tipos de uranio. Esto solo podría explicarse si la fuente dentro del manto fuera geológicamente reciente, pero el manto bajo las Bermudas debería ser extremadamente antiguo.

Sin embargo, el océano Atlántico es un lugar especial: solo existe por la ruptura del supercontinente Pangea hace cientos de millones de años, según explica Mazza. Durante la formación o la destrucción de este supercontinente, finas secciones de las placas tectónicas se introdujeron bajo el manto por debajo de lo que algún día sería el océano Atlántico. Estas losas podrían ser la fuente del material reciente que el equipo estaba buscando.

Un manto alocado

Es probable que estas losas se almacenasen en la denominada zona de transición del manto, una región físicamente inusual a entre 400 y 640 kilómetros bajo tierra. Los diamantes que salen de la zona de transición del manto revelan que contiene agua como para llenar varios océanos, así como muchos compuestos como dióxido de carbono.

Efectivamente, el testigo de roca contenía señales de estas reveladoras huellas geológicas. Minerales como el piroxeno, que es conocido por ser muy seco, estaban extrañamente húmedos en los testigos de las Bermudas. El sílice, un importante compuesto químico de las rocas volcánicas, tampoco era tan común como debería, lo que indicaba que había sido expulsado por una alta proporción de dióxido de carbono.

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Teniendo en mente la fuente de los cimientos de las Bermudas, el equipo empleó modelos informáticos para desentrañar qué había ocurrido a continuación.

Hace unos 30 millones de años, una perturbación en la zona hizo que el manto de la frontera más profunda de la zona de transición fluyera hacia arriba. Al hacerlo, tomó prestado parte del material de estas losas estancadas y se llevó la mezcla por el camino.

A medida que el entorno que rodeaba la mezcla cambiaba drásticamente, se produjo la fusión, que creó una sopa fundida. Dicha sopa llegó hasta la corteza, donde creó un tipo de magma extraño que entró en erupción en el lecho marino y construyó las Bermudas.

Regreso al futuro

Durante años, los vulcanólogos han especulado sobre la fuente de los materiales empleados para construir volcanes en medio de las placas tectónicas. Por primera vez, el estudio ha hallado pruebas convincentes de la existencia de un embalse de estos materiales en medio del manto y, al hacerlo, describe una nueva manera de crear un volcán.

El estudio es «todo un éxito geodetectivesco», afirma Janine Krippner, vulcanóloga del Programa Global de Vulcanismo del Instituto Smithsonian, que alaba el enfoque multidimensional que adoptó el equipo.

Val Finlayson, geoquímica isotópica de la Universidad de Maryland, sostiene que la investigación es «una exploración bastante exhaustiva de los orígenes de las Bermudas». Era posible que una pluma regular explicase la situación, ya que las plumas mantélicas profundas pueden engullir el material tectónico reciclado conforme ascienden, pudiendo crear algunas de las huellas químicas que observó el equipo. Sin embargo, el «enfoque exhaustivo y multidimensional» del equipo hace que su nueva historia resulte más convincente, según ella.

Y, aunque el equipo confía en su teoría, tampoco son categóricos. «Al fin y al cabo, se trata de una interpretación» de lo que creó las Bermudas, afirma Gazel, y se necesitará más trabajo para corroborarlo.

Rebecca Williams, vulcanóloga de la Universidad de Hull, añade que esta sorprendente historia surgió gracias a una muestra tomada en los años 70, cuando el conocimiento científico necesario para revelar sus secretos aún no existía.

«Quién sabe qué otros futuros descubrimientos podrían encontrarse en nuestras muestras de rocas», afirma.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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