Las emisiones de carbono descontroladas podrían provocar una crisis alimentaria mundial

El último informe del IPCC sostiene que los impactos del cambio climático en la tierra aumentarán los precios de los alimentos y podrían provocar una inseguridad alimentaria generalizada. Pero hay soluciones.viernes, 23 de agosto de 2019

Una plantación de soja en un campo inundado cerca de Wyanet, Illinois, el 1 de julio de 2014. Según un informe de la ONU, el aumento de la inestabilidad meteorológica amenaza los cultivos en "graneros" como el Medio Oeste de Estados Unidos.
Una plantación de soja en un campo inundado cerca de Wyanet, Illinois, el 1 de julio de 2014. Según un informe de la ONU, el aumento de la inestabilidad meteorológica amenaza los cultivos en "graneros" como el Medio Oeste de Estados Unidos.
foto por Daniel Acker/Bloomberg/Getty

Según un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), los impactos del cambio climático en la tierra ya son graves y harán que aumenten los precios de los alimentos, lo que podría dar pie a una inseguridad alimentaria generalizada.

El informe especial sobre el cambio climático y la tierra advierte que, ante el descontrol de las emisiones de dióxido de carbono, se avecina una crisis alimentaria, sobre todo en regiones tropicales y subtropicales. El informe también sostiene que el aumento de las temperaturas podría reducir el valor nutricional de los cultivos y reducir en gran medida los rendimientos de las cosechas.

Según Cynthia Rosenzweig, autora y coordinadora principal del informe especial del IPCC y climatóloga del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, el tamaño y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos ya han aumentado. Asimismo, han estado implicados en las subidas de los precios de los alimentos en los últimos años.

Las inundaciones primaverales en el Medio Oeste de los Estados Unidos provocaron la siembra tardía del maíz y la soja, reduciendo sus posibles rendimientos. La sequía marchitó los arrozales de Tailandia e Indonesia y abrasó las plantaciones de caña de azúcar y semillas oleaginosas en la India.

Las olas de calor de récord de este verano en Europa han afectado a muchos cultivos, como la producción de vinos de Francia, que ha disminuido un 13 por ciento.

«Aumentan las posibilidades de que fracasen varios “graneros”», afirmó Rosenzweig en una conferencia de prensa desde Ginebra.

Los graneros son regiones que producen grandes cantidades de grano, como High Plains en Estados Unidos, o un gran volumen de arroz, como el Sudeste Asiático.

Los rendimientos de las cosechas y las tasas de crecimiento animal ya están descendiendo. Según ella, también se prevé un descenso de los niveles nutricionales con las emisiones de CO2 continuas, lo que hará que los países que ya son pobres corran un mayor riesgo de hambre y desnutrición.

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La necesidad de importantes reformas

El informe especial del IPCC es el primer análisis exhaustivo del sistema del clima y la tierra. En él han participado 103 expertos de 52 países y tiene una longitud de unas 1300 páginas. Ayer se publicó un resumen para responsables políticos de 65 páginas. El resumen fue aprobado frase por frase por diversos gobiernos del mundo en una reunión especial esta semana en Ginebra.

«Es un informe muy ambicioso y extenso. Fue complicado lograr un acuerdo sobre el resumen», afirma Jim Skea, codirector de un grupo de trabajo del IPCC.

El informe insta a la transformación de los sistemas de producción de alimentos, pasando de una agricultura industrial a una gestión de tierras sostenible con prácticas de la agricultura orgánica y agroecológica.

«Debemos proteger la calidad de todos los paisajes donde se produce comida», afirma Louis Verchot, del Centro Internacional de Agricultura Tropical y autor principal del informe especial.

Esto, según Verchot, supone prevenir la futura degradación del suelo, el agua, los insectos o cualquier elemento de la biosfera desde el campo a la mesa.

Mark Howden, director del Instituto del Cambio Climático en la Universidad Nacional de Australia, afirma que los sistemas globales de alimentación y la agricultura deben reformarse porque son una parte importante del problema climático, ya que producen casi un tercio del total de emisiones de carbono.

Con todo, pueden formar parte de la solución. Según Howden, vicedirector de un grupo de trabajo del IPCC, una producción de alimentos más eficiente y sostenible puede reducir las emisiones y liberar terrenos que pueden utilizarse para almacenar carbono en el suelo y en la vegetación, como en los árboles.

«La reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, que según se estima es de entre un 25 y un 30 por ciento de la comida producida a nivel mundial, podría ofrecer ventajas similares», afirma.

Decisiones informadas

La tierra está sometida a enormes presiones por el desarrollo. Pero según Pamela McElwee, de la Universidad Rutgers y autora principal del informe, podremos reducir las emisiones de carbono y proteger los ecosistemas al mismo tiempo que incrementamos la producción de alimentos.

«No necesitamos nuevas tecnologías, solo tomar decisiones informadas», declaró McElwee en una conferencia de prensa.

Estas decisiones incluyen optar por poner fin a la deforestación en los trópicos y proteger las turberas y los humedales costeros, así como reducir el desperdicio de alimentos y el consumo de carne. Significa optar por escalar las prácticas agrícolas sostenibles para poder cultivar más comida, aumentando el carbono orgánico en el suelo, ayudando a los pequeños agricultores a mejorar sus medios de subsistencia y aumentando la biodiversidad.

«No quiero decir que estas decisiones sean obviedades, pero...», afirma.

Para Charlotte Streck, directora del grupo de expertos Climate Focus, proteger los bosques restantes del planeta lo antes posible es una obviedad. Streck afirma que el pronunciado aumento del consumo de carne en China y Asia pone en peligro los bosques y el clima. Explica que consumir menos carne es más sano y, como más del 60 por ciento de los terrenos agrícolas se emplean para la producción de carne, reducir su consumo liberaría una gran cantidad de terreno para la reforestación.

«El valor inherente de los bosques es enorme», afirma Carlos Nobre, científico principal de la Universidad de São Paulo, en Brasil.

Sin embargo, el actual gobierno brasileño de Jair Bolsonaro no ve el valor económico de proteger las selvas. En una conferencia de prensa, Nobre declaró que la deforestación de la Amazonia se ha acelerado un 40 por ciento en el último año.

«Pocos líderes políticos de los trópicos consideran que proteger las selvas tenga valor», afirma.

Stephan Singer, asesor de la Red Internacional de Acción por el Clima, sostiene que los países deben integrar los hallazgos del informe especial en sus planes de acción climática y hacer que formen parte de sus compromisos nacionales de reducción de emisiones. Conforme al Acuerdo de París, se prevé que la mayoría de los países aumenten sus compromisos climáticos el año que viene.

«Estos compromisos deberían incluir la no deforestación, la restauración forestal legislada de terrenos degradados, el apoyo a la agricultura sostenible y la garantía de los derechos de las tierras a las comunidades indígenas y locales», afirma Singer.

Los países más ricos deben reducir a cero sus emisiones antes de 2050 y aportar financiación a los países en vías de desarrollo para que protejan sus bosques.

«Los gobiernos se enfrentan a duras decisiones porque llevan 30 años siendo negligentes», afirmó. «Es la única forma de acercarnos a 1,5 ℃».

Conforme al Acuerdo de París de 2015, todos los países del mundo acordaron limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius para reducir los efectos negativos del cambio climático.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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