Viaje y Aventuras

Siete maravillas naturales de Oriente Medio

Explora coloridos domos de sal, una gruta en continuo crecimiento y desiertos impresionantes en esta variopinta región. Jueves, 26 Julio

Por Sunny Fitzgerald para National Geographic

Si cierras los ojos y piensas en Oriente Medio, es probable que imagines vastas dunas desérticas. Aunque no cabe duda de que esta región cuenta con paisajes arenosos que vale la pena recorrer (y hemos incluido algunos en este artículo), también alberga un lago hipersalado, valles de vivos colores y formaciones geológicas tan fantásticas que quizá creas estar dentro de un cuento de hadas o en otro planeta. Te presentamos algunas de las majestuosas maravillas naturales de Oriente Medio.

Torres de ensueño en Turquía

Érase una vez, hace 30 millones de años, un volcán que expulsó ceniza sobre la tierra que ahora conocemos como Turquía. Así comienza la historia de las encantadoras chimeneas de la Capadocia. La ceniza se convirtió en toba, una roca porosa hecha de restos volcánicos y ceniza compactada que, al parecer, no es tan dura como parece. El tiempo y la naturaleza pasaron factura, desgastando la piedra más blanda y formando pilares con forma de torres a partir de la piedra más dura, como el basalto.

Domos de sal, estatuas de roca y un valle arcoíris en Irán

Esta pequeña joya geológica ubicada en el golfo Pérsico demuestra que puedes hallar lo más grande en frascos pequeños. Casi cada centímetro de los espectaculares 41 kilómetros cuadrados de isla de Ormuz cuenta la historia de su formación. Los únicos rascacielos que encontrarás en la isla de Ormuz son montañas y domos de sal naturales, donde grandes cantidades de sal de roca fueron empujadas a la superficie del planeta. Conforme explores la isla, esta revelará una especie de galería geográfica donde puedes admirar el arte de la Tierra: el valle de las Estatuas alberga rocas desgastadas con formas fantasiosas y el multicolor valle Arcoíris está pintado de rojo, naranja, blanco, azul y violeta gracias a los minerales naturales.

Un oasis en el desierto saudí

Los imponentes picos y los escarpados barrancos del cañón que atraviesa la meseta de Jebel Qaraqir son impresionantes en sí mismos. Pero el héroe inesperado de este dramático escenario del desierto de Arabia Saudí es un pequeño arroyo que proporciona agua constantemente, reflejando frescas tonalidades de verde —en forma de pastos, arbustos y palmeras— que contrastan con el lienzo de arenisca naranja y amarilla del cañón.

El lago salado más profundo del mundo

La alta salinidad de este lago endorreico —ubicado en el punto más profundo de la Tierra y rodeado por Jordania, Israel y los Territorios Palestinos— es la causa de la flotabilidad natural del Mar Muerto, aunque es inhabitable para peces, plantas y otras criaturas acuáticas (excepto algunas especies de bacteria y hongos microbianos). El agua dulce fluye en él, aunque en cantidades cada vez menores, desde ríos y manantiales naturales en el lecho del lago, y sin otra salida, la sal y otros minerales quedan cuando el agua se evapora bajo el intenso sol de Oriente Medio.

Una gruta en crecimiento constante en el Líbano

No juzgues esta maravilla natural por su exterior artificial. Una vez entres en la gruta de Jeita, al norte de Beirut, entenderás por qué este sistema de cavernas kársticas es una gran atracción turística. Examina (a una distancia segura, por supuesto) sus cortinas, columnas y velas de piedra natural en una atmósfera catedralícea creada por las estalagmitas y las estalactitas de la parte superior de la cueva. A continuación, si los niveles de agua lo permiten, permite que la placidez de un recorrido en barco en la parte inferior de la cueva te transporte a un silencioso mundo subterráneo donde puedes contemplar una estalagmita inclinada, como la torre de Pisa, e impresionantes formaciones de piedra caliza —algunas en crecimiento constante y otras formadas en la Edad de Piedra— reflejadas en la superficie del agua.

El Marte de Oriente Medio

Los antiguos pilares de arenisca que se extienden desde las arenas rojas hacia el cielo infinito crean un escenario sublime en Uadi Rum, el mayor valle de Jordania. Camina entre estas torres de roca que han sido talladas y curvadas por eones de viento, arena e inundaciones relámpago y sentirás que has viajado a otro planeta. De hecho, este paisaje marciano es tan extraterrestre que sustituyó al planeta rojo en la película The Martian y a la luna ficticia Jedha en Rogue One: Una historia de Star Wars.

Dunas constantes en el «Cuartel Vacío»

El nombre de Rub al-Jali o «Cuartel Vacío» se debe al tamaño espectacular y las condiciones inhóspitas de esta maravilla, el desierto de arena contiguo más grande del mundo. Rub al-Jali, un mar de arena de 650.000 kilómetros cuadrados, cubre casi un cuarto de la península Arábiga, con el 80 por ciento en Arabia Saudí y el 20 por ciento restante extendido entre partes de Omán, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Es probable que los uadis le otorgasen gran parte de su arena de color rojo y es posible que algunas arenas más blancas llegaran volando desde el golfo Pérsico. Los vientos siguen moldeando las dunas y creando formas pintorescas, como empinadas dunas en estrella y dunas en media luna o barjanes.

Sunny Fitzgerald es una escritora freelance, especialista en viaje sostenible, Lonely Planet Local y contribuidora regular de la revista Kama`aina. Puedes seguirla en Instagram @froliq y en su página web.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en NationalGeographic.com.

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