Viaje y Aventuras

Visita el parque africano que inspiró «El Rey León»

El escenario de la película es real, salvaje y está abierto al público.viernes, 12 de julio de 2019

Por Abigail Higgins
Los senderos serpentean alrededor del desfiladero de Ol Njorowa, en el parque nacional de Hell's Gate, en Kenia.

Los animadores de El Rey León de Disney viajaron a un parque con paisajes espectaculares en el Gran Valle del Rift de Kenia para poder sentir en sus propias carnes el gran ciclo vital, como dice Mufasa. Cuando los visitantes del parque nacional de Hell’s Gate llegan a los desfiladeros panorámicos excavados por un lago prehistórico que da su nombre al parque, descubren que el paisaje real que inspiró la Roca del Rey no es menos majestuoso.

Los turistas del parque nacional Hell's Gate pueden ir en safaris en bici y ver manadas de cebras.

No poder ver a Simba (que significa «león» en suajili) es la ventaja secreta del parque: la ausencia de depredadores significa que puedes disfrutar de las sabanas y encontrarte cara a cara con jirafas, cebras, antílopes y facóqueros a pie, o mejor, en bici. Hell’s Gate es uno de los pocos lugares de África oriental donde puedes caminar por todo el parque. Incluso puedes hacer un safari en bicicleta, que dista mucho de avistar animales desde el tejado de un vehículo de safari. (Walt Disney Company es el accionista mayoritario de National Geographic Partners.)

Con una superficie de casi 67 kilómetros cuadrados, el parque se sitúa en el Gran Valle del Rift, una gran fractura geológica que abarca del Líbano a Mozambique y divide el continente en dos unos pocos milímetros al año. Esto es lo que convierte Hell’s Gate en una maravilla geológica que vale la pena visitar: torres de roca donde se puede escalar para los adictos a la adrenalina y caminos donde practicar senderismo que serpentean alrededor de un desfiladero formado por antiguos cursos de agua. A continuación, te contamos cómo verlo todo en Hell’s Gate.

Pasea en bici entre una manada de cebras

Hell’s Gate es más pequeño y alberga menos animales que otros parques de Kenia, pero no hay nada como pasar con tu bici junto a una manada de cebras o intentar seguirle el ritmo a una jirafa galopante. La mejor ruta ciclista abarca 6,4 kilómetros, desde la entrada principal del parque, Elsa Gate, hasta el merendero y el puesto de guardabosques cerca de la entrada del desfiladero de Ol Njorowa.

Pedalea por el camino de tierra a primeras horas de la mañana o a últimas horas de la tarde para evitar el calor. Es probable que veas animales todo el día, como familias de facóqueros pasando por el camino o manadas de gacelas retozando entre acacias. El parque es un lugar popular para la observación de aves, con más de cien especies. Mantente lejos de los búfalos de agua; son más peligrosos de lo que parecen.

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Te recomendamos que estés pendiente de la Fischer’s Tower, una formación de roca de 23 metros hecha de lava volcánica que surgió de una apertura en la tierra, o si te gusta más la tradición local, una niña rebelde que se convirtió en piedra tras desafiar a su familia antes de su boda. El lugar es uno de varios del parque donde puedes practicar escalada en roca. Para más detalles, llama a Climb BlueSky, un gimnasio de escalada en roca de Nairobi.

Un vistazo de la historia de la Tierra

Lleva comida —y una Tusker fría, la cerveza favorita en Kenia— para comer en el merendero del puesto del guardabosques. Pero cuidado, los cercopitecos verdes y los babuinos abundan y, a diferencia del mandril amigo de Simba, Rafiki (que significa «amigo» en suajili), es más probable que estos monos te roben la comida que que te ofrezcan sabio consejo.

Desde aquí, puedes contratar un guía —la zona está gestionada por la comunidad masái— para que te lleve de caminata por el desfiladero de Ol Njorowa. El sendero no es para los débiles de corazón, ya que tendrás que franquear riachuelos y escalar paredes de roca cortas, pero vale la pena esforzarse por estas vistas espectaculares.

El área del parque está dirigida por la comunidad y los los indígenas masái ofrecen excursiones guiadas.

A veces, las paredes del desfiladero son tan enormes y están tan próximas que apenas llega la luz. Si este escenario te resulta familiar, quizá sea porque El Rey León no es el único cameo de Hell’s Gate en la gran pantalla: Lara Croft: Tomb Raider también se filmó aquí. Hacia el final, verás el vapor que sale de los géiseres del parque y las burbujeantes fuentes termales, lo bastante calientes como para hervir huevos.

Relájate en un balneario sostenible

Kenia fue el primer país africano que aprovechó la energía geotérmica y Hell’s Gate es un líder en esto: los géiseres y las fuentes termales del parque se usan para aprovechar la energía geotérmica y generan casi la mitad de la electricidad de Kenia. A los medioambientalistas y los amantes de los safaris les preocupan los peligros que supone para la fauna y la belleza natural. Aunque podría ser verdad, aprovechar este tipo de energía no es nada desdeñable en un país cuya población se duplicó en 25 años y donde el 60 por ciento de dicha población sigue sin electricidad. Visita el nuevo Olkaria Spa del parque y báñate en las aguas ricas en minerales que produce el vapor condensado para hacerte una idea de cómo el parque unirá turismo y desarrollo en el futuro.

Cómo llegar

Hell’s Gate se encuentra a unos 14 kilómetros de la salida de la autopista Nairobi-Naivasha. Las dos horas en coche desde Nairobi son todo un viaje gracias a las asombrosas vistas al Gran Valle del Rift desde la Escarpment Road. Si estás preparado para regatear, por el camino podrás comprar baratijas keniatas a los vendedores. La carretera fue construida por prisioneros de guerra italianos durante la Segunda Guerra Mundial y vale la pena hacer una parada en la diminuta iglesia que construyeron.

Pasa un fin de semana

Hell’s Gate se encuentra cerca de dos volcanes, Longonot y Suswa, y puedes visitar ambos en excursiones de un día. También está cerca del parque nacional lago Nakuru, donde podrás contemplar los rinocerontes que no verás en Hell’s Gate y el lago Naivasha, donde puedes navegar. ¿Que qué son las franjas rosas a la orilla del lago? En efecto, son bandadas de flamencos.

Dónde alojarte

Hell’s Gate tiene tres campamentos: Endachata, Naiburta y Oldubai, donde podrás dormirte teniendo de fondo el inquietante sonido de las risas de las hienas y podrás levantarte temprano para un dar paseo al amanecer. Al alba es cuando verás más animales y cuando el parque estará bañado de luz dorada.

Si buscas más infraestructura, Camp Carnelly está a 15 minutos en coche de la entrada del parque. Allí podrás colocar una tienda en las orillas del largo Naivasha o alojarte en una cabaña escondida bajo árboles de la fiebre. Decidas lo que decidas, relájate en el restaurante Lazy Bones con un gin-tonic y prueba sus originales samosas. Fisherman’s Camp, justo al lado, ofrece servicios similares y una excelente pizza en horno de leña.

También puedes optar por un Airbnb si prefieres una cabaña rústica o un apartamento más grande para un grupo de amigos (entre ellos Pumba, quizá).

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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