Viaje y Aventuras

Nueve maravillas subterráneas de Europa

Descubre los secretos subterráneos del continente, desde las catacumbas romanas hasta un palacio sumergido en Estambul.martes, 6 de agosto de 2019

Por Meghan Miner Murray
La Cisterna Basílica de Estambul contenía más de 66 millones de litros de agua.

Las personas han habitado Europa durante miles de años y han construido imperios nuevos encima de otros. Esa es precisamente la razón de que el continente sea un lugar tan fascinante para la exploración subterránea: los viajeros pueden analizar el pasado a través de ciudades, refugios y tumbas subterráneas muy bien conservadas.

La humanidad perdió algunos de los lugares más antiguos durante siglos antes de redescubrirlos por accidente. Pastores, agricultores y cazadores seguían descubriendo refugios de la última glaciación y cuevas neandertales en España y Francia a mediados del siglo XX. Se dice que la Cisterna Basílica de Estambul —construida a principios del Imperio romano y olvidada más adelante— se redescubrió mil años después cuando un académico se enteró de que los residentes cercanos podían sacar agua y capturar peces a través de las tablas del suelo.

Desde búnkeres de guerra a minas históricas, en estos sitios europeos podrás descubrir tesoros subterráneos.

Desciende a las criptas y catacumbas de Roma

Unos de los túneles funerarios más antiguos y largos del mundo componen un laberinto macabro bajo las ajetreadas calles de Roma. Estos cementerios subterráneos arrojan luz sobre las prácticas funerarias históricas de las comunidades cristiana y judía de la ciudad, remontándose hasta el siglo I. Algunas secciones de las catacumbas kilométricas apenas han sido exploradas y los expertos creen que aún quedan bastantes por descubrir. Solo algunas están abiertas a los visitantes: entre los puntos de acceso más populares figuran la catacumba de Domitila, los túneles llenos de frescos de las catacumbas de Priscila y el Museo y Cripta de los Capuchinos, un osario con exhibiciones decorativas de huesos y los esqueletos momificados de más de 4000 frailes.

Los visitantes admiran un fresco restaurado en la catacumba de Domitila.

Sumérgete bajo la ciudad checa que inventó la Pilsner

Una serie de fríos túneles, pasadizos y pozos del siglo XIII hacen las veces de frigoríficos subterráneos y bodegas de cerveza bajo la ciudad que inventó la Pilsner. En la localidad de Pilsen, a una hora en coche al sudoeste de Praga, los turistas pueden circular por las secciones restauradas de los túneles que se empleaban para almacenar comida, como pozos de agua y como fuerte subterráneo secreto en la Edad Media. Las excursiones al subsuelo histórico de Pilsen acaban con una cata de cervezas en el Brewery Museum, ya al nivel del suelo. Na zdraví!

Pasea por una mina de sal en Alemania

La sal, antaño tan valiosa como el oro, se ha extraído durante más de cinco siglos de la mina de sal de Berchtesgaden, cerca de la frontera austriaca, en los Alpes bávaros. Las visitas guiadas descienden 650 metros bajo tierra para explorar la importancia histórica y cultural de la minería de sal en la región e incluyen paseos por una elaborada gruta de sal, un paseo en un antiguo tren minero, dos largos toboganes que se adentran en las cavernas subterráneas y un breve paseo en barco en el Spiegelsee, un lago salado subterráneo.

La mina de sal de Berchtesgaden lleva utilizándose más de 500 años.

Descubre una ciudad subterránea en Francia

Naours comenzó siendo una cantera de piedra caliza en el siglo XII y se convirtió en una ciudad hecha y derecha. En el siglo XVII, durante su apogeo, albergaba a unos 3000 habitantes. Los túneles, perdidos durante más de un siglo y redescubiertos justo antes de la Primera Guerra Mundial, contenían cientos de salas y dos docenas de galerías que daban tregua a las tropas del Frente Occidental durante la guerra. Miles de grafitis hechos por soldados franceses, ingleses, escoceses, irlandeses, australianos y estadounidenses arrojan luz sobre la época. Un nuevo y cercano Museo del Grafiti explora la vida tras el frente en la Gran Guerra.

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Recorre los refugios antiaéreos de Barcelona

Gran parte de los misterios del subsuelo de Barcelona —entre ellos túneles abandonados del metro y un centro comercial bajo tierra cerrado en 1990— son más curiosidades peculiares (y prohibidas en su mayoría) que atracciones turísticas. Sin embargo, el Refugi 307, parte del Museu d’Història de Barcelona en el barrio de Poble Sec, organiza excursiones regulares. Es uno de los más grandes de los miles de refugios antiaéreos de Barcelona. El lugar, excavado en el Montjuïc por ciudadanos asustados, podía proteger a 2000 personas de los ataques aéreos de la guerra civil.

Explora los callejones históricos de Edimburgo

Capa sobre capa de historia significa que los visitantes deben ir bajo tierra para visitar la única calle preservada del siglo XVII de Edimburgo. Bajo la histórica Royal Mile, los afectados actores del Real Mary King’s Close guían a los visitantes por callejones de adoquines excavados, patios y salas mientras narran las vicisitudes de la vida cotidiana, como los problemas de saneamiento y las epidemias. Este lugar sepultado y perdido en el tiempo fue el dominio de algunos de los residentes más pobres de Edimburgo, destinados a vivir en el fondo de una miseria urbana que crecía en vertical. Las excursiones nocturnas o «ghost tours» son una forma muy popular de explorar estos callejones.

Contempla el arte rupestre de España

Un cazador se topó con Altamira a finales del siglo XIX, unas cuevas naturales llenas de huesos de animales y un arte rupestre increíble que data de entre los años 35 000 y 11 000 a.C. Las manchas de ocre, protegidas de los elementos durante milenios, representan bisontes, caballos, figuras y jabalíes. Las huellas y esbozos antiguos también se incorporaron a las ondulaciones naturales de las paredes de la cueva. Es una de las 18 cuevas con arte rupestre del Paleolítico del norte de España, que en su conjunto forman un lugar Patrimonio de la Humanidad. Aunque existe un museo excelente in situ (y bajo tierra) con recreaciones del arte rupestre, quizá tengas más suerte de ver originales en las otras cuevas cántabras. Para preservar sus pinturas, solo pueden pasar cinco visitantes escogidos al azar cada semana.

Las imágenes de bisontes cubren las paredes de las cuevas de Altamira.

Admira el palacio sumergido de Estambul

Yerebatan Sarayi, o Palacio Sumergido, es el apropiado nombre local que se puso a este espectacular embalse subterráneo durante el reinado del emperador romano Justiniano en el año 532 d.C. Los cientos de columnas gigantescas de la Cisterna Basílica, adyacente a Santa Sofía, soportan un espacio que contuvo 66 millones de litros de agua, transportada por acueductos para su uso en la ciudad suprayacente. En la actualidad, los pasos elevados atraviesan este espacio donde solo queda una pequeña cantidad de agua transparente y poco profunda. Una elaborada cabeza de Medusa boca abajo vigila la cisterna: se dice que las esculturas de la diosa se colocaban en lugares que los romanos querían preservar.

Visita un submundo de ladrillos en Bruselas

Visita las bodegas del antiguo Palacio de Bruselas, considerado uno de los palacios más hermosos de Europa en la Edad Media. Las ruinas del Coudenberg, devastado por el fuego en 1731, quedaron abandonadas y se nivelaron para dejar espacio a nuevas construcciones. Ahora, los visitantes pueden explorar el polvoriento submundo de ladrillo restaurado en este yacimiento arqueológico, que incluye los antiguos almacenes y las cocinas del palacio e incluso una calle medieval cuyo sucio techo estaba abierto. El Museo del Coudenberg, en superficie, exhibe tuberías de arcilla, armaduras y otros artefactos descubiertos durante la excavación del lugar.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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