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Alpinistas nepalíes hacen historia al lograr el primer ascenso del K2 en invierno

Con su ascensión «imposible» a la cima de la segunda montaña más alta del mundo, estos escaladores nepalíes son el orgullo nacional del Himalaya.

Publicado 18 ene. 2021 12:39 CET
Nirmal Purja y un equipo de alpinistas nepalíes

Nirmal Purja y un equipo de alpinistas nepalíes celebran haber llegado a la cima del K2 el 16 de enero del 2021. El pico del Himalaya es la última de las 14 montañas más altas del mundo que se ha escalado en invierno.

Fotografía de Nirmal Purja (publicada con su permiso)

El sábado, 16 de enero, un equipo de 10 escaladores nepalíes alcanzó la cima del K2, la segunda montaña más alta del mundo con una altitud de 8611 metros, según varias publicaciones en redes sociales. Este logro histórico añade un nuevo y asombroso capítulo a la historia del alpinismo.

El K2, ubicado en la cordillera del Karakórum, en Pakistán, es la última de las 14 montañas más altas del mundo —todas de más de 8000 metros de altura— que se ha escalado en invierno. Se considera la más difícil y peligrosa con diferencia debido a la escalada técnica que se necesita para alcanzar la cima.

«¡Se ha hecho historia para la humanidad, se ha hecho historia para Nepal!», escribió en Instagram Nirmal «Nims» Purja a aproximadamente las 17:40 en hora local de Pakistán.

El equipo de escaladores nepalíes transporta suministros antes de su histórico ascenso invernal del K2, el peligroso pico ubicado en la parte de Pakistán de la cordillera del Karakórum.

Fotografía de Nirmal Purja (publicada con su permiso)

Este logro es el resultado de la colaboración entre alpinistas nepalíes afiliados con varios equipos: uno encabezado por Purja, el otro por Mingma G Sherpa. En los días previos al último tramo de ascenso, los dos grupos unieron fuerzas, optando por una estrategia conjunta para fijar cuerdas en la parte superior de la montaña y esperando alcanzar la cima juntos. Un sherpa de una expedición comercial, Sona Sherpa, también participó.

Tanto para Purja como para Mingma G, encumbrar el K2 en invierno representa la oportunidad de declarar su orgullo nacional y la destreza de los alpinistas locales del Himalaya. «Los 13 ochomiles se han escalado en invierno por nuestra comunidad de escalada internacional, así que sería un hito fantástico que la comunidad de escalada nepalí hiciera historia», escribió Purja recientemente desde el campamento base.

Entre las montañas más altas del mundo, el K2 se considera con diferencia la más difícil y peligrosa debido a la escalada técnica que se necesita para alcanzar la cima. La cumbre, a una elevación de 8611 metros, se cierne sobre el campamento base de Broad Peak, en el glaciar Baltoro.

Fotografía de Brad Jackson, Getty Images

«Esta expedición nepalí al K2 en invierno es por la nación», escribió Mingma G en redes sociales. Según la publicación de Purja en redes sociales, el equipo esperó por debajo de la cumbre hasta formar un grupo y después ascendió cantando el himno nacional de Nepal. Además de Mingma G, Purja y Sona, los otros alpinistas son Mingma David Sherpa, Mingma Tenzi Sherpa, Geljen Sherpa, Pem Chiri Sherpa, Dawa Temba Sherpa, Dawa Tenjin Sherpa y Kilu Pemba Sherpa.

La ascensión pone de relieve a una nueva generación de escaladores indígenas que logran ambiciosas escaladas de gran altitud y que se financian mediante patrocinios, redes sociales o campañas de GoFundMe en lugar de transportar cargas en expediciones comerciales.

«Lo hemos perdido todo»

Escalar el K2 en invierno se ha convertido en un objetivo cada vez más codiciado, ya que los otros picos de 8000 metros ya han sucumbido a los alpinistas en la estación más fría. Pese a la pandemia de coronavirus de este año, más de 60 personas se congregaron en el campamento base en el glaciar Godwin Austen de Pakistán, entre ellas una gran expedición comercial con 22 clientes de pago y 27 sherpas de apoyo organizada por Seven Summit Treks, un servicio de guías nepalí.

Con todo, a diferencia del Everest y otras cumbres populares de gran altitud, las laderas extremadamente empinadas del K2 exigen habilidades técnicas sólidas al mismo tiempo que exponen a los escaladores a desprendimientos y avalanchas frecuentes. Aunque más de 4000 personas han alcanzado la cima del Everest, solo 367 habían escalado el K2 en junio de 2018. Pero nadie lo había logrado en condiciones invernales.

Encumbrar el K2 en invierno se ha convertido en una obsesión entre los alpinistas de élite, pero hay muchos motivos por los que nadie lo había conseguido. Las laderas empinadas de la montaña exigen habilidades técnicas sólidas al mismo tiempo que exponen a los escaladores a desprendimientos y avalanchas frecuentes.

Fotografía de Nirmal Purja (publicada con su permiso)

Para alcanzar la cumbre del K2, el equipo soportó temperaturas de -50 grados centígrados y vientos huracanados mientras ascendía el Espolón de los Abruzzos por el flanco meridional de la montaña. «No puedes ni imaginar lo difícil que es [escalar el K2] en invierno comparado con la primavera o el verano», contó Alex Txikon a National Geographic cuando lo intentó en 2019.

La semana pasada, el viento arrastró varias tiendas y un lote de material que habían dejado para prepararse para el ascenso. «Nuestro equipo llegó hoy al Campamento 2 y es como un lugar en ruinas... Lo hemos perdido todo», escribió Purja. «Me causa mucho pesar anunciar esta noticia. Ahora tengo que volver a evaluar y planificar todo». Tras obtener más material en el campamento base, el equipo de Purja se vio obligado a reabastecer el campamento antes de poner rumbo hacia la cima.

Intentos fallidos

Aunque el primer ascenso en invierno del Everest fue en 1980, no se intentaría una ascensión invernal del K2 hasta diciembre de 1987, cuando una expedición polaca llegó a Pakistán. Entonces, los polacos dominaban el deporte de escalada a gran altitud en el Himalaya y un grupo de alpinistas excepcionalmente resistentes conocidos como Ice Warriors se especializaron en ascensos en invierno. Encabezados por el indomable Krzysztof Wielicki, disfrutaron de una racha de éxitos asombrosa en los años ochenta, logrando siete primeros ascensos de picos de más de 8000 metros en un periodo de ocho años. Pero en el K2, fracasaron.

En las tres décadas posteriores, otras cinco expediciones trataron de escalar la montaña, entre ellas un dramático intento dirigido por Wielicki en 2018. Sin embargo, ni un solo equipo consiguió alcanzar el Campamento 4 en el hombro del K2, el campamento crucial desde el que poner en marcha el trayecto hacia la cima.

A pesar de las duras condiciones y de una miríada de riesgos mortales, algunos observadores especulan que el mayor riesgo que presenta el K2 en invierno es el del liderazgo. «Al revisar muchos de los intentos anteriores en el K2 en invierno, parece que la dinámica del equipo ha afectado a más de una expedición», escribió Alan Arnette en Rock and Ice cuando la temporada de escalada de 2019 finalizó sin éxito. «Cualquier escalador merecedor de intentar ascender el K2 en invierno tendrá unas destrezas increíbles y un ego parejo... Hará falta un liderazgo fuerte para gestionar a estos purasangres y los propios escaladores tendrán que colaborar como un equipo unido y eficiente».

Para Nirmal Purja y los otros nueve escaladores nepalíes que alcanzaron la cima con él, conquistar el K2 en invierno es una declaración de orgullo nacional y de la destreza de los alpinistas nacidos en el Himalaya.

Fotografía de Pacific Press Media Production Corp., Alamy Stock Photo

Ambos equipos nepalíes tienen un largo historial de colaboración en picos de más de 8000 metros, sobre todo en 2019, cuando Purja consiguió escalar los 14 «ochomiles» en un tiempo récord de seis meses y seis días, recortando más de siete años del récord anterior. En aquel hito, Nims contó con la ayuda de un pequeño grupo de amigos sherpas, que se turnaron para ayudarlo en montañas diferentes y que ahora se han unido a él en el K2.

Un descenso peligroso

Para los alpinistas nepalíes, la parte más difícil de la escalada podría ser el descenso, ejecutado en un estado de agotamiento y con poco oxígeno y logrado haciendo rápel a lo largo de varios kilómetros de cuerda fija para alcanzar la seguridad del glaciar al pie de la montaña. Aproximadamente, por cada tres escaladores que alcanzan la cima del K2, uno fallece en algún lugar de la montaña, y muchas de esas muertes ocurren durante el descenso. A las 22:00 en hora local, las noticias en redes sociales indicaban que todo el equipo había alcanzado sano y salvo el Campamento 3, donde descansarían unas horas antes de continuar.

Algo que recalca el riesgo son las noticias que circulan sobre la muerte del escalador Sergi Mingote en una zona baja de la montaña. El alpinista catalán, que supuestamente habría fallecido en una caída al descender desde el Campamento 1, era un escalador experto que estaba intentando ascender «por medios justos», sin oxígeno suplementario ni ayuda de los sherpas, que en los círculos de escalada se considera el estándar purista.

Mientras escaladores experimentados de todo el mundo aguardan la noticia de que los 10 nepalíes han logrado descender sanos y salvos, aún quedan decenas de alpinistas en el campamento base que se plantearán sus opciones. Con las cuerdas fijas establecidas en la montaña y un grupo de escaladores congregados por Seven Summit Treks, es posible que en las próximas semanas haya más intentos de ascender el K2. Con todo, ahora que ha desaparecido la atracción de ser los primeros en llegar a su gélida cima en la estación más dura, es igualmente posible que muchos feliciten de corazón a los nepalíes y decidan que es hora de volver a casa.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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