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Bergen y alrededores: explora los paisajes salvajes de Noruega

Esta prístina comarca está salpicada de interminables cascadas, imponentes acantilados y cementerios costeros vikingos.

Por Lauren Matison
El pequeño pueblo de Skjolden

Sognefjord recorre 204,4 kilómetros desde el océano Atlántico hasta el pequeño pueblo de Skjolden y se explora mejor a bordo de un kayak de mar. 

Fotografía de Modrow, Laif, Redux

Mucho antes de que las Naciones Unidas nombraran a Noruega como uno de los lugares más felices de la Tierra, los viajeros se han sentido impresionados por su poderoso reino natural. 

En esta tierra del sol de medianoche, donde la población total del país es menor que la de la ciudad de Nueva York, se puede gozar en exclusiva de la aparentemente infinita naturaleza al caminar, montar en bicicleta y remar. 

Vine a Noruega para contemplar los fiordos y disfrutar de paisajes naturales espectaculares, pero encontré mucho más que eso: una sensación de libertad en un lugar que valora el tiempo de paz al aire libre. Para realizar tu propio viaje ideal, haz de Bergen tu campamento base y luego recorre sus paisajes protegidos. 

Caminata y tirolina en la montaña más alta de Bergen

El teleférico de Ulriken ofrece a los visitantes un viaje tranquilo entre Bergen y el monte Ulriken. 

Fotografía de Marius Dobilas, Alamy Stock Photo

Cuanto más subo al monte Ulriken, por el empinado sendero bordeado de enormes abetos de Sitka y pinos silvestres, más conectada me siento con Bergen, una ciudad en la que los lugareños abrazan el optimismo, hacen de la naturaleza su religión y atesoran el queso marrón. Con cada paso tosco, puedo sentir la sacrosanta franja de las Siete Montañas de Bergen, los fiordos, el océano y las idílicas casas de madera con tejados rojos que se elevan, a mi espalda, por encima de la línea de árboles. Aquí, la gente pertenece al aire libre y no a sus escritorios; es un estilo de vida vigoroso que hunde sus raíces en la época vikinga (o tal vez sea solo el intenso Kokekaffe). 

Después de más de una hora y 3,2 kilómetros verticales por el sendero de Ulrikseggen, llego a una vista impresionante y a la tirolina del monte Ulriken, a 643 m. Inaugurada en julio de 2017 y gestionada por la empresa local Norway Insight, esta atracción poco conocida ofrece grandes emociones y ninguna aglomeración. Volando a 305 metros sobre Bergen, pasará por la espectacular extensión de esta "puerta de entrada a los fiordos". 

Mientras estés allí, considera la posibilidad de recorrer el popular sendero Vidden, de 19,3 kilómetros, entre el monte Fløyen y el monte Ulriken, o camina una corta distancia hasta Sky:Skraperen para degustar bocados y cervezas con las mejores vistas de la ciudad. Bajo la dirección del talentoso chef local Anders Rødseth Isager, este restaurante con conciencia ecológica se ha convertido en un destino tanto por sus inigualables vistas como por sus platos inspirados en la montaña, como la hamburguesa Fjellburger servida en un antiguo pan de trigo morado y acompañada de una Ulriken Double IPA de la cervecería 7 Fjell de Bergen. El teleférico de Ulriken, que sale cada siete minutos de mayo a octubre, te llevará sin problemas de regreso a la ciudad. 

Rema por el mayor fiordo de Noruega 

Para acercarse al fiordo más grande y profundo de Noruega, hay que realizar un famoso y hermoso viaje en tren, de tres horas de duración, al noreste desde Bergen hasta Flåm, ponerse un traje de neopreno y un chaleco salvavidas y hacer las paces con la inminente lluvia. El fiordo Sognefjord, uno de los más fascinantes del país, recorre 204,4 kilómetros desde el océano Atlántico hasta el pequeño pueblo de Skjolden y se explora mejor a bordo de un kayak de mar. Descubre el "rey de los fiordos" en un recorrido de tres horas de Fjord Paddle con Njord, que introdujo por primera vez la filosofía de no dejar rastro en el oeste de Noruega a principios de la década de 2000 con la ayuda del estadounidense Ervin Mejía, que ahora es el director de expediciones y que me hace de guía en este lloviznante domingo de primavera. 

Con la excepción de algunos transbordadores que pasan, el Sognefjord goza de una extraña calma mientras sumergimos nuestros remos en el agua fría y salada. Dado que los cruceros y las excursiones en barco son la forma más popular de hacer turismo, los piragüistas suelen disfrutar de inesperados momentos a solas con este seductor canal de interminables cascadas, imponentes acantilados y cementerios costeros vikingos. Mientras comparte su rico conocimiento de la cultura y la historia noruegas, Mejía señala estos montículos sagrados de roca, donde los álamos han brotado de forma natural, como si la tierra honrara el legado de los antiguos marinos nórdicos. 

Aunque puede resultar tentador abrir constantemente la bolsa impermeable y coger la cámara, tendrás muchas oportunidades de hacer fotos de los fiordos en las cinco horas de vuelta a Bergen en el crucero de Norled. Si alguna vez hubo un momento en Noruega para desconectar de la tecnología y vivir el presente, es este. Antes de embarcar, haz una parada en el Ægir BrewPub de Flåm para disfrutar de una "tabla vikinga" de cinco cervezas artesanales. 

Explora las zonas rurales de Noruega 

Ortnevik es un pequeño pueblo escondido en el lado sur del Sognefjord, a dos horas y media al norte de Bergen. Es donde me encuentro junto a un enorme tanque lleno de fletanes en Sogn Aqua, la primera granja acuática terrestre sostenible del mundo, hablando con André, uno de sus 35 habitantes. "Se puede ver el cambio en el pueblo gracias a la granja. La gente está regresando, construyendo casas, empezando una nueva vida", dice André, que construyó la valla de madera que rodea la piscifactoría y recuerda cuando, hace muchas décadas, el pueblo bullía con 150 vecinos. "Estoy orgulloso de que esta granja se encuentre en Ortnevik. Queremos ayudar a que Sogn Aqua sea un éxito. Todo el pueblo desaparecerá si no es así". 

Más allá de las extensas laderas, salpicadas de caballos pastando, graneros rojos y casas blancas, se encuentran montañas nevadas... y poco más. Para los noruegos, a veces la naturaleza lo es todo. Aun así, siento la tentación de preguntar qué hacen los lugareños para divertirse. Retirado de la ganadería, cuando André no está construyendo iglesias o vallas para granjas acuáticas, haciendo esculturas con una motosierra o tocando el órgano, está haciendo senderismo en la reserva natural de Stølsheimen. "Ut på tur aldri sur", me dice, con una gran sonrisa, el corpulento hombre de 75 años. "Salir de excursión nunca es aburrido". Entonces André me habla del allemannsretten, o el edicto del "derecho a deambular", y siento que me han dado una llave sagrada que pocos turistas conocen. 

Según la Ley de actividades recreativas al aire libre de 1957, en toda Noruega, cualquiera puede acceder, explorar y acampar en terrenos públicos no cultivados de forma gratuita. Resulta que he aterrizado en una de las zonas remotas de senderismo más espectaculares, donde puedo embriagarme del verdadero privilegio de allemannsretten. Si prefieres no llevar tienda de campaña, dirígete a la Asociación Noruega de Senderismo (o DNT), que gestiona 550 cabañas, así como 19 300 kilómetros de senderos señalizados y 6400 kilómetros de pistas de esquí. Uno de ellos, el Solrenningen, con 30 habitaciones y situado en una cascada, se encuentra a ocho horas de camino a pie desde Ortnevik. 

Si estás planeando excursiones de cabaña a cabaña, vale la pena pagar la tarifa de socio de DNT de cerca de 90 euros para obtener un descuento en las cabañas. En Solrenningen, por ejemplo, los socios pagan unos 30 euros por noche y los que no lo casi 50 euros. El cofundador de Sogn Aqua, Jan Arne Brekke, recomienda descansar y sumergirse en la bañera de hidromasaje de la cabaña Brekke de Ortnevik antes de adentrarse en la salvaje naturaleza noruega. 

Viaja en bicicleta a una isla escondida cerca de Bergen 

Los paisajes montañosos de Noruega son todo lo que un apasionado del ciclismo podría esperar, pero solo en los últimos años un clima más cálido y emocionantes iniciativas ciclistas (como la red de 1000 millones de euros de carriles para bicicletas a campo a través) han impulsado un movimiento ciclista. 

Con salida en Bergen u Oslo, una de las rutas más populares es la de Rallarvegen. Sigue las líneas históricas del ferrocarril de Bergensbanen durante unos 80 kilómetros, pasando por fiordos, glaciares y florecientes valles. Buscando algo de soledad, he optado por un paraíso ciclista a 30 minutos de Bergen. Conduciendo una bicicleta híbrida en la nueva excursión nocturna de Into the Fjords de Norway Insight, no tengo que compartir mi camino con nadie más que con las cabras. La ruta comienza justo en el puente de Osterøy, que rápidamente parece una puerta de entrada a un lugar perdido en el tiempo. Subo y bajo por una vía principal durante 22,5 kilómetros, en total armonía con el paisaje de los fiordos. No hay coches, cruceros, aviones ni interrupciones modernas. Tras un torrente de encanto rústico, tierras altas verdes y aire con aroma a bosque, me doy cuenta de que me duele la cara de tanto sonreír. 

La ruta Rallarvegen sigue las líneas históricas del ferrocarril de Bergensbanen durante unos 80 kilómetros, pasando por fiordos, glaciares y florecientes valles. 

Fotografía de Max Galli, Laif, Redux

Osterøy es un mundo ajeno al turismo, algo que los lugareños quieren cambiar. Me dirijo a conocer a Eivinn y Eleana, que regentan una granja llamada Klyvvikje, la cual ha pertenecido a su familia desde hace más de 100 años. Vestidos con sus mejores atuendos tradicionales de Bunad, la pareja me dice que están orgullosos de la belleza y del legado de la isla, razón por la cual se han asociado con Norway Insight y le han hecho un lavado de cara a su extensa hacienda para convertirla en un oasis de "glamping" (acampada con glamour) destinado a los que buscan la felicidad en las cosas simples. 

Hay adorables crías de cabras, una playa privada en el fiordo en forma de media luna y actividades como piragüismo, balanceo en los árboles, tiro con arco y lanzamiento de hachas (que sorprendentemente alivia el estrés). Los huéspedes pueden disfrutar de generosos tazones de estofado de lapskaus casero y un pan plano dulce llamado lefse. El día termina con historias del folclore noruego alrededor de la hoguera y una noche de sueño reparador en un tipi lavvu escandinavo. 

La tercera etapa de la excursión con Norway Insight incluye una caminata de cinco horas hasta el cercano monte Brøknipa, donde las vistas panorámicas a 823 metros de altura convencen de que seguir manteniendo a Osterøy en secreto es una buena idea.

Vea Europa desde el cielo S3 en National Geographic

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com en noviembre de 2018.

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