No es que Alex Honnold no tenga miedo: él simplemente acepta la muerte

“Tengo los mismos deseos de supervivencia que cualquiera. Simplemente he aceptado mejor que moriré en algún momento.”

Descubre la trayectoria de Alex Honnold hasta su mundialmente famosa escalada en solo integral de El Capitán en Free Solo, un documental íntimo y sobrecogedor de E. Chai Vasarhelyi y Jimmy Chin. Estreno el domingo 3 de marzo en National Geographic.
Esta historia forma parte de 130 años de National Geographic, la exposición de una de las instituciones sin ánimo de lucro con mayor reconocimiento mundial: National Geographic Society. Una referencia en investigación, educación y conservación de la naturaleza. No te pierdas la exposición del 8 de noviembre al 24 de febrero. Más información aquí.

3 de junio de 2016

Cada vez que hace una de sus escaladas de infarto, Alex Honnold desafía a la gravedad – y a la muerte. Como Spider Man, puede escalar superficies casi verticales con la única ayuda de sus manos y sus pies. Ampliamente reconocido como el mejor escalador del mundo en escalada libre en solitario, acumula numerosos récords de velocidad, especialmente el de “El Capitán”, en Yosemite. En estos últimos años ha perdido amigos cercanos a causa de accidentes mortales. Insiste en que no es un adicto de la adrenalina. Aún así, como explica en su nuevo libro, Solo en el muro: Alex Honnold y los límites de la aventura, está dispuesto a continuar ampliando los límites del deporte que ama, a pesar de sus peligros.

Conversando desde la casa de su madre en Sacramento, California, nos explica por que se le conoce como Alex “No Big Deal” (no es para tanto) Honnold y qué es un “montón de basura”; cómo se enfrenta al miedo a la muerte; y qué quiere que la Fundación Honnold le ofrezca a los países del tercer mundo en los que escala con frecuencia.

Uno de tus colegas ha dicho que eres un escalador tan intrépido porque no le temes a la muerte. ¿Es eso verdad?

Mucha gente dice que no siento miedo, o que no le temo a la muerte, ¡pero eso no es cierto! Tengo los mismos deseos saludables de supervivencia que cualquiera. No quiero morir, Al menos no ahora. (Risas) Creo que simplemente acepto que moriré en algún momento. Lo entiendo, pero no quiero comportarme de forma infantil por el camino. Quiero vivir de una manera determinada, lo cual requiere tomar mayores riesgos, y eso es aceptable para mí. (lee sobre la situación más peligrosa de Honnold)

Tu apodo en el valle de Yosemite es Alex “No Big Deal” Honnold (Alex “no es para tanto” Honnold). ¿De dónde viene?

(Risas) Mis amigos me hacen pasar un mal rato para hacerme entender la dificultad de las cosas que he hecho. Estoy expuesto a evaluación continua. (Risas) Porque algunas cosas siempre han sido fáciles de forma natural para mi. Llevo un diario de todas las escaladas que hecho desde el 2005. En la entrada sobre la escalada libre en solitario del Half Dome, puse una cara con el ceño fruncido y añadí unas pequeñas notas sobre lo que debería de haber hecho mejor, y posteriormente lo subrayé. Resulta que es uno de mis mayores logros como escalador. Pero en aquel momento, simplemente estaba en plan, Ah, eso no estuvo lo bastante bien, tenía que haber hecho eso mejor. (Lee “¿Se ha convertido el icónico Half Dome de Yosemite demasiado peligroso para escalar?)

Hay grabaciones de tu madre diciendo que eras un “niño muy difícil de educar.” Háblanos sobre tu infancia y como llegaste a la escalada.

¡Esa frase de mi madre es muy exagerada! (risas) El resto de mi familia dice que era un completo angelito. (risas) Pero recuerdo una anécdota de cuando era un niño pequeño. Mi madre nos había dicho a mi hermana y a mi que teníamos prohibido trepar al tejado, pero un día subimos y después saltamos. Se lo contamos a mi madre y ella reaccionó en plan, ah bien, si eres capaz de trepar al tejado vete y limpia los canalones. (Risas) Desde entonces siempre limpio los canalones cuando estoy en casa. De hecho estoy limpiando los canalones mientras hablamos. (risas)

Siempre me gustó escalar y cuando tenía 10 años más o menos, un rocódromo abrió en mi ciudad. Así que empecé a escalar allí a todas horas. De adolescente comencé a hacer pequeñas excursiones, pero me limitaba el hecho de no tener coche. Entonces, a los 19 años, dejé la universidad y básicamente empecé a pasar todo el tiempo escalando al aire libre.

¿Qué es lo que te atrae de esta locura de deporte que es la escalada libre en solitario?

(Risas) ¿Por qué no me iba a sentir atraído por el? Voy a lo sitios más bonitos del planeta y disfruto de una actividad física exigente que me parece súper divertida. ¿Qué parte de ello no se puede disfrutar?

Mucha gente asume que debo ser un adicto a la adrenalina, pero la escalada es realmente baja en adrenalina, porque es muy lenta. La escalada es lo contrario a los deportes de gravedad, como el surf o el snowboard. Esos son deportes de adrenalina porque una vez que das el salto, todo ocurre. En la escalada, tienes que moverte de forma deliberada centímetro a centímetro a lo largo de un muro enorme.

Con frecuencia se refieren a ti como “dirtbag” (montón de basura). No se trata de un insulto, ¿no es cierto?

(Risas) Dirtbag es solo un término que usamos, como un tío de puta madre en surfing. En la cultura de la escalada significa vivir una vida comprometida, alguien que ha adoptado una ética minimalista para poder escalar rocas. Básicamente significa que eres un vagabundo por elección propia. (Risas) Vivo la mayor parte del tiempo en mi furgoneta. Ya no tengo una novia formal. Supongo que intento llevar una vida lo menos dañina posible y minimizar mi impacto en el mundo. Viajo muchísimo, así que contribuyo a la emisión de carbono y todo eso. Pero el resto de aspectos de mi vida intento controlarlos tan bien como puedo. Tengo muy pocas posesiones. Solo gasto dinero en ropa y combustible. Soy vegetariano. No bebo ni fumo ni nada de eso. Pero eso es más porque no me gusta.

Tu libro relata siete ascensiones. ¿Cual ha supuesto el mayor desafío – y por qué?

La Travesía Fitzroy, en la Patagonia, fue la escalada más complicada porque requiere todo tipo de técnicas y equipo. Nos llevó un día simplemente llegar a las montañas, después cinco días de escalada. Es lo opuesto a la escalada libre en solitario, donde solo llevas contigo tus shorts, una camiseta, una bolsa de magnesio y escalas simplemente usando tus manos y pies para subir. Para la Travesía Fitzroy necesitas piolets y crampones y todas esas cosas. Mi compañero Tommy Caldwell y yo hicimos escalada libre en gran parte de la Travesía Fitzroy, pero lo más difícil es saber cuando hacer escalada libre y cuando necesitas ayuda – lo que significa ponerte el equipo – o cuando usar las cuerdas para atajar algunas partes. Tuvimos que dormir allí también. Cuando oscurecía, buscábamos una repisa y excavábamos una pequeña plataforma de nieve. (Lee por qué los escaladores se pegan con adhesivo los dedos.)

Recientemente hiciste una ascensión de récord en el El Capitán, en Yosemite, con un compañero. Háblanos sobre ello.

Poseo unos 10 o 12 récords de velocidad en El Cap en diferentes rutas. Básicamente, tan solo escalas la montaña más rápido que cualquier otro. No hay nada particularmente difícil en ello. Muchos de los récords de velocidad se deben a la forma en la que he hecho la escalada, y no tanto a escalar más rápido. Simplemente te mueves de forma más eficiente y haces las transiciones de manera más eficiente. La mayoría de los El Cappers requieren un poco de escalada libre y un poco de escalada con equipo. Saber dónde y cómo cambiar de uno a otro es la clave.

El récord de velocidad más importante ahora mismo es el de “La Nariz”, el cual hice con otro tipo llamado Hans Warring. La Nariz es la vía central de ascenso a El Cap, que se parece un poco a una cara humana. Incluso gente que no practica escalada lo ve y dice, whau, ¡es una pared increíble! La mayor parte del tiempo escalas por una cara, después cambias a la otra gracias a una maniobra llamada el balanceo el rey. Es cómo un péndulo gigante donde te balanceas desde un lado de la nariz al otro.

¿Cuánto tiempo necesitaste para escalarlo?

Me llevó 2 horas y 23 minutos. Aproximadamente 6 metros por minuto.

En los dos últimos años has perdido a dos amigos – Sean Leary y Dean Potter. ¿Cómo te han afectado esas muertes, tanto personalmente como en tu motivación para escalar al filo del peligro?

Ambas muertes me detuvieron un tiempo. Pasas un par de días reflexionando sobre cosas, evaluando tu vida y pensando sobre las grandes decisiones. Pero, al final, ya me había enfrentado personalmente a esos temas. Solo porque alguien haya tenido un accidente no cambian las decisiones importantes que ya hubieses tomado. Pero es bueno revisitar esas decisiones de vez en cuando, para pensar sobre ello y ver donde estás.

¿Cómo te enfrentas al miedo, Alex?

Eso es interesante. La mayor parte del tiempo, si algo me parece realmente aterrador, simplemente no lo hago. No estoy obligado a ello. Hago esto solo para mi propia satisfacción. Si tengo miedo, dedico más tiempo a la preparación o simplemente no lo hago. He hecho rutas donde he escalado 200 metros de altura y he pensado, ¿qué hago aquí? Para después bajar y volver a casa. La prudencia es la parte más importante de la valentía. Algunos días no son tu día. Eso es lo más importante en la escalada en solitario, saber cuando dejarlo.

Hace poco has creado la fundación Honnold. ¿Cual es su objetivo?

La fundación surgió porque mi hermana es la persona con mayor conciencia social del mundo. Ella siempre ha sido una gran inspiración desde el punto de vista de vivir con intención de hacer las elecciones correctas. Vive en Portland, Oregon. Donde hace todo tipo de trabajos para la comunidad, como el club de bicicletas para niños donde los niños con pocos recursos consiguen una bicicleta gratuita una vez que aprenden seguridad vial y la construyen ellos mismos. Pero ella no gana dinero, que es como suelen funcionar estas cosas.

A medida que iba aumentando mi perfil, tuve la oportunidad de hacer anuncios. Recientemente hice un anuncio de coche donde gané más en dos días de lo que mi hermana hubiese hecho en cinco años. Estaba en plan, ¡eso es una locura! No está nada bien. Así que la idea de la fundación comenzó intentando rectificar ese desequilibrio que hay entre el deporte y el entretenimiento y el trabajo realmente útil para la sociedad. Viajo por todas esas comunidades rurales, a menudo en el tercer mundo, así que quería hacer algo que fuese bueno para el medio ambiente y bueno para la gente local. Eso me hizo llevar a cabo proyectos relacionados con la energía en los hogares, como por ejemplo los paneles solares.

En África, la gente gasta el 25 por ciento de sus ingresos en la compra de queroseno para iluminar sus casas, lo cual es cancerígeno y terrible para la salud. Ser capaces de comprar unas linternas solares o unas súper simples baterías solares puede cambiar su vida drásticamente. Así que he estado buscando proyectos medioambientales como ese, que puedan ayudar a mejorar el nivel de vida de las personas pero también ayudar al medio ambiente.

Estuve hace poco en Angola, trabajando en un proyecto de energía sostenible, el cual superó nuestras expectativas con creces. Así que estoy bastante decidido a continuar. No he recaudado fondos. Simplemente he estado donando, algo así como un tercio de mis ingresos. Pero en el futuro puede que empiece a hacer uso de mis relaciones con marcas para recaudar más dinero.

Los filósofos con frecuencia han encontrado a dios en las alturas. ¿Ha sido esa tu experiencia?

Um, definitivamente no. (Risas) Soy bastante ateo. Pero probablemente he experimentado algunas de las emociones que la gente asocia con la espiritualidad: la sensación de unión con el mundo y la sensación de asombro y maravilla y nuestra insignificates que somos, lo que la gente religiosa equipara con algún tipo de poder superior o dios. Yo lo atribuyo a la belleza de la naturaleza – y a mi amor por el aíre libre

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