Viaje y Aventuras

Un Japón insólito: las dunas de arena de Tottori

Huye de las brillantes luces de la gran ciudad y piérdete en este espectacular paisaje desértico.

Por Alexandra E. Petri

En las afueras de la ciudad de Tottori, extendiéndose a lo largo del mar de Japón, se puede encontrar una inusual hilera dorada: las únicas dunas de arena de Japón. A diferencia de las imágenes clásicas de Japón —sushi, trenes bala, el cruce de Shibuya y Hello Kitty— Tottori se parece más a una escena de Las mil y una noches. Las dunas de arena se levantan sobre tu cabeza hasta llegar a los 48 metros de altura, los camellos se usan como medio de transporte y los espejismos de ensueño remplazan las brillantes luces de la gran ciudad en este desierto.

Las Tottori Sakyu o dunas de arena de Tottorise formaron hace miles de años cuando la arena que llevaba el cercano río Sendai desembocó en el mar. Los fuertes vientos y corrientes depositaron la arena a lo largo de la costa, creando un oasis desértico en el país del sushi.

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Con solo 14 kilómetros de largo y menos de 2,4 kilómetros de ancho, Tottori es una pequeña parte de algo más grande: el parque nacional de San’in Kaigan en Japón, un Geoparque Mundial de la UNESCO y símbolo del compromiso del país con la conservación, la historia cultural y la biodiversidad.

Quizá Tottori no haya figurado en Las mil y una noches, pero su aparición en otras obras literarias destacadas en Japón revela su significado cultural duradero. El poeta japonés Takeo Arishima hizo las dunas famosas cuando escribió un poema sobre una aventura amorosa con una mujer casada, describiendo la profunda tristeza que sintió mientras estaba rodeado por las dunas. Tanto el poeta como la mujer se suicidaron poco después.

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Años después, durante la década de 1960, Tottori fue el escenario del libro del escritor japonés Kōbō Abe, La mujer de las dunas, una historia considerada como adelantada a su tiempo y que finalmente se convirtió en una película nominada a los Óscar.

Con más de dos millones de visitantes anuales, hay muchas cosas que hacer en las únicas dunas de arena de Japón, incluyendo paseos en camello, sandboard, parapente y la visita a un impresionante museo de esculturas de arena. A diferencia de en Dubai, en Tottori no encontrarás ningún camping en el que pasar la noche. Sin embargo, las hermosas vistas del desierto que se une al mar y que forman en conjunto un horizonte extenso hacen que el viaje valga la pena.