Un equipo de científicos rastrea a las misteriosas tortugas verdes del golfo Pérsico

Estos científicos tratan de resolver los misterios de dónde y cómo viven las tortugas verdes en Oriente Medio, una de las poblaciones menos comprendidas del mundo.jueves, 21 de junio de 2018

Un equipo de científicos rastrea a las misteriosas tortugas verdes del golfo Pérsico
Un equipo de científicos rastrea a las misteriosas tortugas verdes del golfo Pérsico

Las tortugas verdes suelen vivir en aguas tropicales y templadas de todo el mundo, desde Sudáfrica a las Galápagos, y de Japón a algunas partes de Canadá. Pero en pocos lugares del planeta sabemos menos sobre ellas que en esta cálida franja de Oriente Medio. Y esta región está cambiando muy rápidamente.

En marzo, en una pequeña lengua de arena llamada isla de Bu Tinah, a donde las tortugas verdes acuden a alimentarse de algas antes de poner huevos, un equipo internacional de investigadores capturó docenas de tortugas con la esperanza de responder algunas preguntas básicas: ¿Dónde anidan? ¿Cuántas hay? ¿Qué podemos hacer para protegerlas?

«Para entender sus tendencias a largo plazo, necesitamos datos», afirma Nicolas Pilcher, que dirige su propia organización de investigación sobre tortugas marinas en Malasia y dirigió la expedición de primavera. «No tenemos de esta región. Es una caja negra».

Las tortugas verdes son una de las especies más comunes de las siete especies de tortugas marinas. Están clasificadas como especie en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y protegidas por la Ley de especies en peligro de extinción y el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre. Se enfrentan a una miríada de amenazas por todo el mundo: caza, contaminación, quedarse atrapadas en redes de pesca, construcción costera y golpes con barcos. En una de las islas de anidación más grandes del mundo, en Australia, el aumento de las temperaturas está convirtiendo a casi todas las crías en hembras, planteando cuestiones importantes sobre el futuro.

Pero en otras regiones, la situación mejora. Las poblaciones de tortuga verde de Hawái se han disparado en las últimas décadas, recuperándose más rápidamente de lo que los científicos creían posible. Se han restringido la caza y la recolección de huevos y, ahora, las playas de anidación están protegidas.

Pero los científicos de aquí están perplejos. Aunque creen que el número de tortugas verdes está descendiendo, no tienen ni idea de la velocidad a la que ocurre ni de dónde o cómo es mejor protegerlas.

«Desde donde estoy, vemos el lado oscuro», afirmó David Robinson, director de operaciones del Dubai Turtle Rehabilitation Project, un centro para tortugas que opera desde el sótano de uno de los hoteles más caros del mundo, el Burj Al Arab. «Nos llegan muchos animales enfermos y lesionados, pero existe escasez de información sobre sus poblaciones».

Las tortugas con órganos dañados debido a la contaminación o con los caparazones rotos por haber sido golpeadas por barcos llegan a su establecimiento desde todas partes de Oriente Medio. Cuidan de los animales hasta que están sanos, para verlos aparecer varados y muertos más adelante.

«Lo que vemos son las manifestaciones físicas del crecimiento demográfico», afirmó Robinson. «El Golfo está sometido a una gran cantidad de presión».

La explotación petrolera desde los 60 ha provocado un auge de la explotación costera de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y otras regiones. Un estallido de riqueza relacionado ha atraído a trabajadores de todo el mundo, trayendo consigo más tráfico naval y contaminación. En el camino, han dañado a las criaturas marinas.

Pero saber a qué gobiernos presionar —y dónde— para mejorar el entorno de las tortugas ya es bastante complicado en Oriente Medio. Sin información concreta, es casi imposible.

De esa forma, científicos de varias partes del mundo llevan reuniéndose desde primavera en Abu Dabi para intentar entender a estas criaturas. Esto no es tarea fácil.

Largos viajes

Las tortugas verdes son migratorias. En primavera, pasan el rato en las aguas cálidas de Emiratos Árabes Unidos, donde la Agencia Medioambiental de Abu Dabi suele rastrearlas por aire en reconocimientos de mamíferos marinos denominados dugongos. Pero después, se marchan.

Cada año, durante esta época, las tortugas verdes empiezan a llegar a playas de todo el golfo Pérsico. Unas cuantas decenas aparecen en Irán. Y unas cuantas en Kuwait. Quizá unas mil llegan a Arabia Saudí.

«Los saudíes recopilaron datos de anidación en los 80 y los 90, pero lo hicieron de forma esporádica y no comparten sus datos», afirma Pilcher. «No sabemos cuántas hay, cuántas solía haber o si han cambiado».

Parecen aparecer en mayor número en Omán, donde los guardas patrullan las costas protegidas. Se arrastran en tierra a finales de primavera en lugares como Ras Al Hadd. Ahora mismo de 50 a 100 tortugas por noche salen del agua en las playas de arena rodeadas de acantilados.

Algunos animales viajan aún más lejos. Pilcher rastreó a una tortuga que nadó más allá del Cuerno de África y Yibuti, hasta el mar Rojo.

«No sabemos si las que estamos viendo son transeúntes o residentes», afirmó Robinson. «Pero también vemos algunos viajes impresionantes».

Las tortugas a las que su organización ha rehabilitado y liberado han desaparecido cerca de Pakistán. Una nadó hasta las Maldivas y llegó cerca de Sri Lanka, recorriendo la friolera de 8.281 kilómetros antes de que la batería del dispositivo de rastreo se agotase.

Hasta ahora, este año, el grupo de Pilcher ha rastreado a varias tortugas que se dirigen hacia Omán, pero ninguna se dirige a Arabia Saudí.

«Creemos que existe una probabilidad del 20 por ciento de que una tortuga vaya hacia el norte y una del 80 por ciento de que vaya al este, pero por ahora, todas se van al este», explica Pilcher.

Por eso es un proyecto plurianual. Rodríguez, Pilcher y los líderes de la agencia medioambiental de Abu Dabi quieren obtener datos suficientes para formular recomendaciones a los líderes de la región. Estudios previos sobre tortugas carey ya han ayudado a las autoridades de Omán y los Emiratos a replantearse las fronteras de algunas áreas marinas protegidas.

«Necesitamos identificar áreas que sean puntos calientes para que los gobiernos puedan usar eso para saber dónde necesitamos poner fin a la pesca o la explotación o evitar que entre la gente», afirma Robinson.

Hasta entonces, Rodríguez, Pilcher y otras personas esperan seguir capturando y liberando tortugas hasta desvelar más misterios sobre sus viajes.

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