Animales

Unos camarones limpian los dientes de unos buceadores

Los camarones limpiadores extraen detritus de la piel e incluso de la boca de los peces. Pero al parecer, también pueden limpiar a los humanos. Miércoles, 1 Agosto

Por Liz Langley - National Geographic

Los camarones limpiadores pueden sacarle una sonrisa a cualquiera, pero los vídeos demuestran que no les cuesta nada hacer que sonriamos aún más.

Estos laboriosos invertebrados se alimentan de parásitos y piel muerta de peces, manteniéndolos sanos y ganándose el pan. Pero cuando unos buceadores humanos se les acercaron, los camarones se mostraron dispuestos a limpiarlos a ellos también.

¿Por qué hacen esto estos camarones? ¿Deberíamos dejar que lo hagan?

Mientras estaba de vacaciones en la isla Hideaway, en Vanuatu, la australiana Victoria Kronsell grabó a un empleado de una tienda de buceo mientras un limpiador del norte (Lysmata amboinensis) le hacía una limpieza rápida en un remolcador hundido lleno de peces payaso.

Kosnell no lo probó, pero reconoce que «es un buen truquito para los turistas».

También es bastante habitual que los buzos lo prueben, o eso dice Benjamin Titus, del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, que ha estudiado los efectos de la interacción de los buceadores con los camarones limpiadores.

Cuenta que los camarones ven muy mal, lo que podría explicar por qué no salen despavoridas al ver a los «clientes» humanos.

Los camarones podrían ver a un buceador se acerca lentamente a su «estación de limpieza» como a un «enorme pez al que servir», afirma Eleanor Caves, investigadora posdoctoral en la Universidad de Duke.

En un estudio reciente, Caves demostró que los camarones intentaron limpiar formas oscuras sobre la pantalla de un iPad colocada contra el cristal de su tanque: los peces adoptan tonos más oscuros para indicar a los camarones que quieren una limpieza, no comida.

La presencia de buceadores también podría afectar a su conducta de limpieza.

En un estudio de 2015, Titus y su equipo observaron actividad de limpieza en dos puntos de inmersión, uno sin gente, y otro muy popular.

Aunque el comportamiento de limpieza —entre peces y camarones— no cambió al observarlas solo con cámaras, se redujo un 50 por ciento en el lugar de inmersión más popular, donde había humanos. Cuando los buceadores visitaron zonas donde no suele haber humanos, se detuvo del todo. Estos hallazgos demuestran que los peces podrían aclimatarse a la presencia de los buzos, pero no del todo.

Estar inmóviles y expuestos a la columna de agua durante la limpieza hace a los peces más vulnerables de lo normal ante los depredadores y la presencia de un buzo en una estación podría hacer que los peces pospusieran la limpieza, en detrimento de su propia salud y de la de otros peces.

«Ocupando una estación de limpieza, un buzo podría estar ahuyentando o bloqueando físicamente a los clientes que necesitan limpieza», afirma Caves.

Caves nunca ha experimentado una limpieza de manos (o «patas») de un camarón, aunque le han limpiado la mano en el laboratorio cuando realiza el mantenimiento rutinario de los tanques.

«Son tan pequeños que apenas los sientes, a excepción de los pinchazos ocasionales cuando hunden las quelas un poco más», por eso cree que la de los dientes debe ser una sensación rara.

«Es fantástico que la gente entienda mejor lo que vive en un arrecife», afirma Caves, pero «las mejores prácticas para los buceadores, y para cualquiera que disfrute de la naturaleza, es dejar en paz a los animales».

Los buceadores verán que si permanecen quietos en el lugar adecuado, verán cómo estos camarones limpian sin molestar a estos animales.

Titus reconoce que la interacción es divertida, pero no recomienda una limpieza por parte de un crustáceo.

Además, según él, la primera regla del buceo es «no aguantar la respiración», ya que puede aumentar el riesgo de síndrome de descompresión, también conocido como «enfermedad de los buzos». Y «eso es precisamente lo que haces cuando dejas que un camarón se mueva por tu boca».

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