Animales

Los cazadores furtivos tienen un nuevo objetivo: los leones rescatados

Al menos 20 leones cautivos han sido asesinados o atacados por furtivos en lo que va de año en una sola provincia sudafricana.jueves, 9 de noviembre de 2017

Por Laurel Neme
Los leones rescatados de un circo, José (izquierda) y Liso (derecha) iban a vivir el resto de sus días en el santuario Emoya para grandes felinos en Sudáfrica. En mayo de 2017, los furtivos irrumpieron en el centro y los mataron a ambos.

Parecía un final feliz para los 33 leones rescatados de circos de Perú y Colombia que fueron trasladados a un santuario en Sudáfrica en mayo de 2016. Al llegar a este terreno arenoso tras años de maltratos, probablemente se sintieron en el paraíso.

Desde el principio, dos de los leones macho, José y Liso, a los que instalaron en el área de necesidades especiales del santuario Emoya para grandes felinos, entablaron amistad rápidamente. Liso cuidaba de José, que presentaba lesiones cerebrales por los múltiples golpes en la cabeza que había recibido durante sus días en el circo, guiándole por el recinto.

Cuando el equipo de Animal Defenders International los vio por primera vez en Perú, «eran bolas furiosas y gruñonas», recuerda Jan Creamer, consejero delegado y cofundador de la ONG con sede en Londres. Sin embargo, las rutinas tranquilizadoras y un trato amable en su nuevo hogar pronto ayudaron a calmar a los leones.

Pero entonces, a primera hora del 29 de mayo de 2017, la tragedia les golpeó de nuevo: los cazadores furtivos entraron en el santuario, envenenaron a José y a Liso en su recinto y les cortaron las cabezas, las patas, las colas y las pieles.

Tras ser rescatados de circos en Perú, José (izquierda) y Liso (derecha) eran «eran bolas de furia gruñonas». Pero entablaron amistad y rápidamente establecieron vínculos antes de llegar al santuario sudafricano.

La matanza parece ser parte de una nueva tendencia: los furtivos ahora asesinan leones en santuarios, reservas naturales privadas y criaderos en busca de algunas partes de sus cuerpos.

Los huesos de león son muy codiciados en Asia para su uso en medicina tradicional —como tónicos reconstituyentes y vinos— y cada vez más para sustituir remedios a base de huesos de tigre, de los que solo quedan unos 3.900 en estado salvaje. Los dientes y las garras de león también están muy demandadas en China y en otras partes de Asia para elaborar collares y otros ornamentos y bisutería. En algunos países africanos, las cabezas, las colas y las patas se promueven para su uso en medicina tradicional, conocida como muti.

«Nos sorprendió mucho», dijo Tim Phillips, cofundador de Animal Defenders junto con Creamer, refiriéndose al asesinato de José y Liso. «Vivimos mucho tiempo con ellos. Hicimos mucha rehabilitación individualizada con ellos e hicimos mucho para rescatarlos. Estábamos muy unidos a estos animales. Eran nuestros favoritos».

También señaló que la prioridad ahora es encontrar a los asesinos de José y Liso. «Se han metido con la peor gente posible. Han matado a dos miembros de la familia de ADI, y no vamos a dejarlo pasar».

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¿Quién está detrás de esta matanza?

Animal Defenders International está colaborando con la policía de Sudáfrica y también recopila información sobre otros ataques a leones cautivos en propiedades privadas. En 2015, no hubo ninguno. «Y de repente, en 2016 comenzaron los ataques y han seguido aumentando», afirma Phillips. «Forma parte de un horrible patrón».

Según Animal Defenders, al menos 20 leones cautivos, incluyendo a José y a Liso, fueron asesinados o atacados en la provincia de Limpopo, en la parte nororiental del país, durante los primeros ocho meses de 2017. Es una tendencia ascendente: durante el 2016, se denunciaron 18 ataques. La mayoría de las víctimas fueron envenenadas o mutiladas, y les cortaron la cabeza, las patas y otras partes del cuerpo.

Liso, al que vemos en esta foto, y José eran dos de los 20 leones cautivos asesinados o atacados por furtivos en la provincia sudafricana de Limpopo este año.

Paul Funston, director del programa de leones en Panthera, una organización de conservación dedicada a los felinos salvajes del planeta, señala que también se ha observado «un enorme pico» de las matanzas de leones en estado salvaje durante los últimos años. «Los furtivos cortaban la cabeza y las patas y dejaban los cadáveres mutilados. Extraían los dientes y las garras más adelante. Es mucho más raro que los cazadores furtivos procesen el cadáver para obtener sus huesos, porque lleva más tiempo».

Funston sugiere que algunas de las personas involucradas en las matanzas de leones podrían ser las mismas que cazan a rinocerontes. Las partes de leones, que pueden ser legales, se encuentran en ocasiones en cargamentos de contrabando de cuernos de rinoceronte. Cuando las autoridades de Mozambique incautaron 23 cuernos de rinoceronte en el aeropuerto de Maputo en marzo de 2016, por ejemplo, también encontraron 19 dientes de león y 57 garras.

Tras la detención de un cabecilla del tráfico de cuerno de rinoceronte en mayo de 2017 en Vietnam, también se descubrieron partes de leones. En Sudáfrica, siete sospechosos fueron detenidos en febrero de 2017 por traficar con cuernos de rinoceronte, marfil de elefante y garras y dientes de león, y una redada en junio reveló un alijo de cuernos de rinoceronte y huesos de león.

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El papel del comercio legal

Phillips cree que el comercio internacional legal de los huesos y otras partes de los leones criados en cautividad está contribuyendo a los asesinatos, al alimentar la demanda. La decisión de mantener un comercio legal de partes de leones cautivos fue un compromiso alcanzado en una reunión en Sudáfrica el año pasado entre 182 países partidarios de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Se rechazó una propuesta para poner fin a todo el intercambio comercial de leones y de sus partes y, en su lugar, se decidió prohibir el comercio internacional de huesos, dientes y garras de leones salvajes y permitirlo en el caso de leones criados en cautividad.

En el pasado, según Funston, de Panthera, los conservacionistas no pensaban que el comercio de partes de león fuera una amenaza grave. Se creía que lo más problemático era la pérdida de hábitat, la caza de las presas de los leones por su carne —que priva a los felinos de su comida—, los conflictos con los humanos por la depredación de su ganado y la caza de trofeos.

El día del rescate en 2016, el león José disfruta de un lecho de heno probablemente por primera vez en su vida. Sufría daños cerebrales por los golpes que recibió en la cabeza, pero Liso se convirtió en su guía.

Entre 2008 y 2011, Sudáfrica exportó legalmente 1.160 esqueletos de leones cautivos (casi 11 toneladas), y en junio anunció una cuota de 800 esqueletos para 2017.

En Asia, las ventas de huesos, dientes y garras están en auge y Funston piensa que eso se debe en parte a que el comercio legal ha fomentado la creación de nuevos mercados. «En el pasado, había vino de huesos de tigre», afirma. «Ahora puedes comprar vino de huesos de león; es un producto totalmente nuevo».

Colman O'Criodain, director de políticas en materia de vida silvestre, opina lo mismo. Contó a The Guardian que, «como ocurre con las partes de tigres en cautividad, el comercio de huesos de leones cautivos mantiene con vida la demanda de grandes felinos y complica los esfuerzos para controlarla».

Según Funston, el aumento de la demanda de productos de medicina tradicional en África no es el culpable. «Siempre ha existido una demanda de partes de leones para la muti», afirma. «¿Qué ha cambiado? No veo ningún desencadenante o impulsor que justificase un aumento. Este está impulsado al cien por cien por la nueva demanda en el Lejano Oriente».

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Michael ‘t Sas-Rolfes, investigador del Programa Oxford Martin sobre comercio ilegal de vida silvestre e investigador principal para un futuro informe sobre el tráfico de huesos de león, señala que los africanos usan ciertos huesos de las patas de los leones en la práctica tradicional de «echar los huesos» para adivinar información sobre aspectos de la vida como dificultades personales y problemas de salud. Reconoce que, aunque José y Liso podrían no haber sido asesinados por sus huesos, sino para la muti, la demanda de huesos en Asia podría influir en el incremento de leones cautivos en propiedades privadas.

Incluso si los asesinatos de leones cautivos no estuvieran directamente relacionados con el mercado asiático, este podría influir directamente en ello, según 't Sas-Rolfes. En Sudáfrica, según dice, «la caza de leones lleva mucho tiempo ocurriendo, ya que es una fuente de bajo coste de partes de leones para los lugareños». Pero ahora que los cadáveres de leones «han adquirido un valor superior en el mercado de exportaciones, es probable que la oferta en el mercado local no sea tan segura o barata como lo era antes, y eso podría ser un factor contribuyente a la caza furtiva local para la muti».

También señaló que los cuidadores de leones en Sudáfrica han visto cómo sus negocios quedaban desbaratados por la decisión del Servicio de Pesca y Vida Silvestre estadounidense de prohibir la importación de trofeos de leones criados en cautividad a partir de octubre de 2016, ya que la caza de estos felinos no tenía valor de conservación.

«Muchos criadores han perdido uno de sus mercados más importantes», afirma 't Sas-Rolfes, y eso significa que algunos podrían estar optando por criar leones para obtener sus huesos. «Ahora mismo, no es una industria estable».

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Se ha observado un «aumento enorme» de las matanzas de leones en los últimos años, según la ONG de grandes felinos Panthera. Los dientes y las garras de leones están muy demandados en Asia para bisutería y, en África, las cabezas, colas y patas se usan en medicina tradicional.

Aunque no es posible establecer una relación directa entre la decisión de CITES y la muerte de «nuestros leones», declaró Phillips, «forma parte del mismo mundo». Todos los mercados de partes de leones —desde la medicina tradicional a los trofeos— son en parte legales e ilegales, según él. Los leones cautivos son presa fácil, y «hasta que exista una protección más completa y hagamos que sea increíblemente difícil vender cualquiera de las partes del cuerpo de estos animales, los asesinatos seguirán ocurriendo».

«Es importante no reaccionar basándonos en supuestos o rumores, especialmente debido a la naturaleza emotiva de algunos de estos temas», señala Yuan Liu, portavoz de CITES. «CITES, como convención basada en la ciencia y en los hechos, analizará y tendrá en cuenta los datos antes de sacar conclusiones como parte de su proceso de toma de decisiones con base científica».

CITES, según él, está llevando a cabo un estudio que será publicado en julio de 2018 sobre el comercio legal e ilegal relacionado con los leones, incluyendo el de huesos de león y de otras partes y derivados, para determinar, entre otros aspectos, el origen y las rutas de contrabando que emplea este comercio. «[CITES] solo estará en condiciones de hacer un comentario significativo [al respecto] una vez que se complete este estudio».

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Guardas armados en Emoya

Proteger a los 31 leones restantes rescatados por Animals Defenders International que viven en el santuario Emoya es caro. Es un «coste adicional repentino y enorme», según Jan Creamer. La organización se gasta cerca de 6.000 euros al mes en guardas armados, y más en otras mejoras de seguridad necesarias.

Para ayudar a sufragar estos costes, Animal Defenders, junto con el músico Moby, han puesto en marcha el Fondo José y Liso contra la caza furtiva. El fondo, que tiene un objetivo inicial de 100.000 dólares, financiará las investigaciones de los agentes de policía anti caza furtiva de Sudáfrica, ayudará a recopilar y a analizar información e identificará patrones de caza furtiva para llevar a los asesinos de José y Liso ante los tribunales. También se empleará para investigar y obtener pruebas sobre otros asesinatos de leones en cautividad y otros grandes felinos, y para obtener una perspectiva de lo que está ocurriendo.

Phillips espera que lo que les sucedió a los dos leones ayude a poner fin al comercio de partes de león antes de que llegue a la terrible escala del comercio de tigres. José y Liso, según Phillips, «vivieron juntos, cuidaron el uno del otro y —trágicamente— murieron juntos».

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