Animales

La lucha mortal entre una cobra real y una pitón gigante acaba en tragedia para ambas

Una fotografía viral, probablemente sacada en el sureste asiático, muestra un enfrentamiento que no se ve todos los días.Monday, February 5

Por Nadia Drake - National Geographic
Una cobra real (la serpiente venenosa más larga del mundo) ha intentado atrapar, matar y comer a esta pitón reticulada (la serpiente más larga del mundo) y ha resultado estrangulada por la pitón. Ambas murieron en el proceso.

Hace poco, una batalla mortal entre dos titanes escamados acabó en empate, dando como resultado una escena macabra.

Una de las combatientes, una cobra real (Ophiophagus hannah), yacía estrangulada. La segunda, una pitón reticulada (Malayopython reticulatus), también había muerto. La pitón, con un mordisco de la cobra tras la cabeza y sufriendo los efectos del veneno de su contrincante, intentó defenderse estrangulando a su atacante hasta la muerte. Y lo logró. Pero ninguna sobrevivió.

«Es una locura, pero es algo que me parece posible... el mundo que hay ahí fuera es peligroso, como para comer a otras grandes serpientes y animales que podrían matarte», afirma Coleman Sheehy, del Museo de Historia Natural de Florida, que dice que la pelea a muerte probablemente ocurrió en algún lugar del sureste asiático, donde viven ambas especies de serpiente.

Ambas serpientes son excepcionales en su estirpe reptante y, como suele ocurrir con estas cosas, una foto de sus cadáveres acabó en Facebook. Rápidamente la imagen atrajo la atención de herpetólogos y otras personas que se quedaron impresionadas ante la inusual fotografía (todos estamos familiarizados con los uróboros, un símbolo que representa a una especie mordiéndose la cola, pero ¿quién ha visto una pitón muerta enroscada alrededor de una cobra muerta?).

«Parece real, no parece que se haya hecho con Photoshop», afirma Frank Burbrink, del Museo Americano de Historia Natural. «Es un enfrentamiento extraño, pero muchas de las cosas que les ocurren a las serpientes no se ven con facilidad».

Una combinación letal

Esto es así incluso cuando las implicadas son dos especies de serpientes grandes.

Las cobras reales son la especie venenosa más larga del mundo, con una longitud máxima de 5,5 metros. Y, como sugiere el nombre de su género, Ophiophagus, las cobras reales son especialistas a la hora de devorar a otras serpientes. Estas cobran dirigen su ataque a la base de la cabeza de sus víctimas y a continuación inyectan un cóctel venenoso que desactiva rápidamente el sistema nervioso y paraliza a sus presas.

«Pueden enfrentarse a la mayoría de las serpientes con las que se encuentran», afirma Sheehy.

Por otra parte, las pitones reticuladas son las serpientes más largas del mundo, y algunas miden hasta 9 metros de largo. Usan sus músculos para estrangular a sus presas, que no suelen ser serpientes, sino mamíferos.

«Si este fuera un fenómeno de depredación, sería por parte de la cobra real contra la pitón», afirma Burbrink. «Y no salió bien para ninguna».

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¿Salvajes?

No está claro con qué frecuencia se enfrentan en la naturaleza estos dos tipos de serpientes depredadoras. Burbrink tampoco está muy seguro de que esta lucha a muerte fuera el resultado de un encuentro natural.

«Sabemos que las cobras devoran a otras serpientes, pero no sabemos si alguien preparó la pelea», afirma Burbrink. «La gente tiene cobras reales y de repente piensa: veamos qué ocurre cuando ponemos en un foso a estas dos. Se ve que hay bordes a ambos lados [en la foto], pero también podría haber sucedido de forma natural. Ojalá hubiera estado allí para verlo».

No importa cuál fuera el desencadenante, parece que la secuencia de acontecimientos está clara en este caso. La cobra real intentó tragarse más de lo que podía, teniendo en cuenta del enorme tamaño de la pitón adulta, y la pitón, a su vez, hizo exactamente lo que hacen las pitones: se enrolló alrededor de su atacante y la estranguló.

Por desgracia, al final la fuerza de la pitón no fue rival para el veneno de la cobra.

«Mataría a la pitón muy rápidamente», afirma Sheehy. «Probablemente ambas estarían muertas a los 30 minutos».

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