Los guepardos mantienen la cabeza quieta mientras corren: ¿cómo lo hacen?

Un nuevo estudio ha determinado que el oído interno del gran felino le ayuda a mantener los ojos fijados en su presa cuando corre a toda velocidad.

Published 6 feb. 2018 13:34 CET, Updated 5 nov. 2020 7:19 CET

Los guepardos son sinónimos de velocidad. Pero además de la constitución delgada y la masa muscular magra del gran felino, hay algo dentro de él que contribuye a la velocidad del animal.

Un nuevo informe, publicado el 2 de febrero en Scientific Reports, muestra que ciertas partes del oído interno del guepardo contribuyen a que sea un mejor cazador. Este estudio es la primera vez que un equipo de investigadores analiza el oído interno del gran felino.

Todo oídos

Si observas a un guepardo correr a cámara lenta, podrás ver que suele mantener la cabeza estable y los ojos fijos sobre su presa aunque se esté moviendo. Para saber cómo ayuda en este sentido la estructura ósea del animal, la autora principal Camille Grohé estudió el oído interno del animal.

El oído interno es crucial para mantener el equilibrio y la postura estable de la cabeza. Consta de tres canales semicirculares que contienen fluido y células ciliadas sensoriales que recogen el movimiento en la cabeza. Como cada canal tiene un ángulo diferente, cada uno es sensible a movimientos diferentes: uno recoge el movimiento hacia arriba y hacia abajo, otro hacia los lados y otro se inclina de un lado al otro.

Guepardos cazando

Grohé y su equipo escanearon 21 cráneos de félidos. Aunque algunos cráneos pertenecían a otros grandes felinos, siete eran de guepardos modernos. Los investigadores también escanearon el cráneo de un guepardo gigante extinto para ver cómo habría evolucionado el oído interno.

El estudio determinó que los oídos internos de los guepardos no se parecen a los de ningún otro félido moderno. Los grandes sistemas vestibulares —que contribuyen al equilibrio— abarcan una mayor parte del oído interno del guepardo que del de cualquier otro gran felino. Los guepardos tienen canales auditivos semicirculares más largos que ayudan a mover la cabeza y a dirigir la mirada.

«La particular anatomía del oído interno refleja una mayor sensibilidad y una respuesta más rápida a los movimientos de la cabeza», declaró el coautor John Flynn en un comunicado de prensa.

Estos rasgos tan sensibles no se observaron en la especie extinta de guepardo, lo que demuestra que esta evolución del oído interno del guepardo tuvo lugar hace relativamente poco tiempo. 

«Los ancestros de los guepardos vivos habrían desarrollado huesos más esbeltos que les permitían correr muy rápidamente y a continuación un oído interno ultrasensible a los movimientos de la cabeza para mantenerla quieta, lo que les permitió correr aún más rápido», añade Grohé.

Hechos para la velocidad

Como animales terrestres más rápidos del mundo, los ligeros guepardos están hechos para correr a toda velocidad. Sus columnas vertebrales son largas y flexibles, lo que les permite pasar de 0 a 95 kilómetros por hora en solo tres segundos. Aunque sus fuertes músculos magros les ayudan a impulsarse hacia delante, sus grandes cavidades nasales les ayudan a inhalar aire para recuperarse tras una persecución.

Y aunque los veloces depredadores se dirigen hacia la extinción, existen iniciativas para salvar a esta especie vulnerable.

Seguir leyendo