Las formas más raras que tienen los animales de beber

Recoger niebla en el desierto, beber mediante una «pajita incorporada» y otros métodos peculiares de ingerir agua.

Publicado 9 abr 2018 12:59 CEST
Gibón
Los gibones del sureste asiático cogen agua con las manos ahuecadas y se las llevan a la boca, mientras que otros simios se inclinan sobre el agua para beber.
Fotografía de Gerry Ellis, Minden Pictures/National Geographic Creative

¿Qué es lo único sin lo que no puede sobrevivir ninguna forma de vida?

No es el café, ni el móvil; ni siquiera Netflix. Es el agua. Todo ser vivo la necesita, pero tenemos formas sorprendentemente diferentes de ingerirla.

Estos son algunos métodos peculiares para beber en el mundo animal.

Las manos ahuecadas

«Los monos y otros simios se inclinan para beber», afirma Don Moore, director del zoo de Oregón en Portland, pero los gibones del sureste asiático beben agua ahuecando las manos, una «conducta muy guay», especialmente cuando estos acróbatas se cuelgan boca abajo de un árbol.

Una ganga sumergida en un abrevadero en Namibia.
Fotografía de Frans Lanting, National Geographic Creative

Los perros también «ahuecan» la lengua: un estudio de Virginia Tech de 2015 determinó que curvan la lengua hacia ellos formando una especie de cuchara. Una columna de agua salpica hacia arriba, la atrapan e ingieren lo que atrape su lengua.

En el caso de las serpientes, cuando beben «no parecen hacer nada especial», según dice Moore, pero detrás de las cámaras ocurren un montón de cosas.

En un estudio de 2012, David Cundall y sus colegas de la Universidad de Lehigh descubrieron que algunas especies pueden beber mediante capilaridad, el mismo mecanismo por el que el agua asciende por las raíces hasta las hojas de las plantas.

Las serpientes tienen pliegues en la piel de la mandíbula inferior que se expanden para hacer sitio a presas grandes. Cuando introducen la boca en el agua, dichos pliegues de piel se expanden y absorben el líquido como una esponja mediante capilaridad, y a continuación los músculos la transportan a la tripa.

Agua en el desierto

Donde hay poca agua para beber, los animales ingenian métodos muy innovadores para recogerla.

La ganga, pariente de la paloma, vive en partes áridas de África, Madagascar, Europa y Asia meridional y central. La forma en que el macho da de beber a sus polluelos es tan extraordinaria que en cierto momento se consideró un mito.

Cada día, el macho va a un abrevadero, donde se sienta y se balancea hacia delante y hacia atrás. Absorbe el agua en unas plumas especiales de su vientre, que tienen una bárbula enrollada que las hace más esponjosas. Pueden contener hasta 40 mililitros, bastante en comparación con los 0,006 mililitros de otras aves.

El papá ganga regresa al nido con el agua para sus crías dentro de sus plumas empapadas.

El diablo espinoso recoge rocío en los surcos de la superficie de su piel, que usan la capilaridad para llevar la humedad a la boca del lagarto.
Fotografía de Michael y Patricia Fogden, Minden Pictures/National Geographic Creative

Los diablos espinosos, unos lagartos puntiagudos de hasta 20 centímetros de largo, «acumulan el rocío matutino en sus cuerpos, que viaja desde las estrías de su piel hacia la boca, donde los animales pueden absorberlo», afirma Moore. Se cree que se echan arena húmeda sobre la espalda para extraer agua de la misma manera.

Los diablos espinosos también pueden beber a través de los pies, según descubrió un estudio de 2016. Las microestructuras entre sus espeluznantes escamas actúan como pajitas diminutas, empleando la fuerza de la capilaridad para extraer agua de la arena húmeda.

Otros moradores del desierto extraen agua directamente del aire.

«El escarabajo Stenocara gracilipes tiene una compleja microestructura en su exoesqueleto donde recoge rocío del aire», afirma Katy Prudic, entomóloga de la Universidad de Arizona.

Cuando la niebla se adentra en el desierto, unas seis veces al mes, el escarabajo pone el trasero en el aire y deja que esas estructuras de su espalda capturen la humedad y la canalicen hasta su boca.

Pajitas incorporadas

«Que les den a las pajitas de plástico», afirma Prudic. Las mariposas «tienen su propia pajita personal», una larga probóscide a través de la que beben néctar.

Pero algunos bichos no son vegetarianos, sino que se beben a otros bichos.

Las crisopias verdes adultas son insectos finos y delicados, «pero cuando son crías, son un terror», según Prudic, especialmente para los áfidos.

«Las mandíbulas [de las crisopias] son pajitas huecas y sencillamente se acercan a un áfido, lo pican una a cada lado y los chupan hasta dejarlos secos».

Es el batido de proteínas definitivo.

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