Por qué el tiranosaurio rex no podía sacar la lengua

Los expertos se han llevado una sorpresa al comparar las lenguas de dinosaurios con de los aligátores y las aves modernas.

Por Theresa Machemer
Publicado 21 jun 2018, 11:28 CEST
Los fósiles de dinosaurios descubiertos en el noreste de China muestran huesos hioides preservados en las bocas, que aportan pruebas sobre las lenguas primitivas.
Fotografía de Li et al. 2018

Quizá te sorprenda todo lo que pueden revelar las lenguas de los dinosaurios.

Comparando los pequeños huesos que estabilizan la lengua en fósiles de dinosaurios con los de aves y cocodrilianos modernos, un equipo de investigadores ha descubierto que la mayoría de dinosaurios, incluyendo al Tyrannosaurus rex, no habrían sido capaces de mover mucho la lengua. En el estudio, publicado el miércoles en PLOS ONE, los investigadores comparan las lenguas de la mayoría de dinosaurios con las de los aligátores, que están fijas al piso de la boca.

Esto significa que cuando ves un dinosaurio rugiendo en la gran pantalla y le sale saliva de una larga lengua que asoma entre sus enormes y amenazantes fauces, puedes decirle a quien esté a tu lado que, en realidad, eso no ocurriría. Y no te equivocarías.

En qué se equivocan las pelis

Para estudiar la anatomía de las lenguas de los dinosaurios, investigadores de la Universidad de Texas en Austin y de la Academia China de las Ciencias analizaron una amplia gama de fósiles, entre ellos de dinosaurios con plumas, de herbívoros y del emblemático T. Rex, y los compararon con fotografías en alta resolución que sacaron de 13 especies de aves modernas y tres aligátores. Los investigadores se centraron en el hueso hioides, un delicado hueso al principio de la garganta que fija y soporta la lengua, con la esperanza de averiguar la forma en que estos rasgos evolucionaron en los diferentes linajes.

Descubrieron que los huesos hioides de la mayoría de dinosaurios eran cortos y simples, como los de los aligátores. Esto sugiere que también podrían haber comido como sus parientes modernos. El hueso hioides corto de un aligátor y su resultante lengua inmóvil implican que tiene que dejar que la comida se desplace de forma pasiva por su boca.

Esta no es la primera similitud que Julia Clarke, coautora del estudio y profesora de la Universidad de Texas, Austin, ha descubierto entre dinosaurios y aligátores. En 2016, su estudio sobre las vocalizaciones de los dinosaurios determinó que, a diferencia de los dramáticos rugidos y chillidos con los que estamos familiarizados, los dinosaurios grandes probablemente emitían sonidos de arrullo. «Los han reconstruido mal durante mucho tiempo», afirmó Clarke en un comunicado de prensa.

Cuando las lenguas vuelan

Sin embargo, algunos de los fósiles tenían huesos más complejos en la lengua. Estos eran los de pterosaurios y dinosaurios aviares, que tenían huesos parecidos a los de las aves modernas, que son complejos y muy variados. Los pterosaurios no dejaron descendientes, sino que son un linaje único de reptiles voladores descubiertos en el siglo XVIII.

Las lenguas de las aves modernas pueden ser puntiagudas, bífidas o incluso tubulares, con estructuras hioides que envolverían la parte posterior del cráneo o se extenderían hasta la punta de la lengua. Los dinosaurios estudiados parecen presentar una diversidad similar, por lo que el equipo sugirió una hipótesis interesante. Quizá la evolución de la destreza lingual esté vinculada a la evolución del vuelo.

Los investigadores sugieren que, cuando los dinosaurios cambiaron patas por alas, sus lenguas cobraron mayor importancia a la hora de manipular la comida. Además, el vuelo podría haber proporcionado oportunidades para comer alimentos diferentes, que requerirían bocas diferentes o más especializadas para acceder mejor a ellos.

Galería: El periodo Jurásico

Sin duda, las aves tienen lenguas especializadas. Las lenguas de pingüino están cubiertas con barbas hacia atrás que atrapan su comida en cuanto les entra en la boca, mientras que los gansos tienen lenguas musculosas con lados serrados que pueden cortar los tallos de las plantas. Algunos pájaros carpinteros usan las barbas de la lengua para atravesar insectos, y los colibríes extraen sus largas lenguas tubulares para beber néctar.

Los investigadores describen una excepción a su sugerencia de que el vuelo esté conectado a la diversidad lingual. Los herbívoros como el tricerátops y el anquilosaurio, que tenían que masticar la comida, también presentaban huesos hioides complejos. En su conjunto, el estudio de las lenguas primitivas puede darnos una idea de las vidas y hábitos de los dinosaurios y proporcionar información sobre la evolución de las aves actuales.

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