La gran popularidad del bulldog francés está afectando a su salud

En su afán por crear al bulldog «perfecto», muchos criadores irresponsables ignoran problemas de salud como las enfermedades respiratorias crónicas.jueves, 19 de julio de 2018

Por Linda Lombardi - National Geographic

En los últimos años, la popularidad del bulldog francés ha aumentado en Estados Unidos y Reino Unido, y por razones comprensibles: tiene un tamaño práctico, es fácil de acicalar y la gente cree que su personalidad y su aspecto son adorables.

La raza ha saltado del undécimo puesto en los registros del American Kennel Club en 2013 al cuarto puesto en 2017. Pero la tendencia no es una buena noticia para quienes crees que más la celebrarían.

«En mi opinión, es horrible, porque esas cifras no las producen criadores responsables», afirma Virginia Rowland, presidenta del French Bull Dog Club of America.

Eso se debe a que, en su afán por crear el bulldog «perfecto», muchos criadores irresponsables ignoran los problemas de salud que afectan a esta raza, como las enfermedades crónicas oculares, dermatológicas, digestivas y, sobre todo, respiratorias.

Una gran parte del problema es que las razas como bulldogs franceses, carlinos y bulldogs ingleses son lo que se conoce como braquicefálicos, criados para tener ese hocico corto y mono. En los casos más graves, estos perros pueden sobrecalentarse tanto y puede faltarles el aire hasta tal extremo de necesitar cirugía para abrirles las fosas nasales y acortarles el paladar blando.

Investigaciones realizadas en Reino Unido y publicadas en 2016 determinaron que casi la mitad de los bulldogs franceses tienen problemas respiratorios graves, y más del 66 por ciento muestra narinas estenóticas, o fosas nasales excesivamente estrechas.

«Se asfixiaba lentamente»

Heather Hanna ya conocía bien los problemas de salud de los bulldogs franceses cuando compró a su tercer frenchie, llamado Arnie, en 2015.

«Antes de recogerlo en casa del criador, sabía que sufría algún tipo de problema de salud y le costaba mantener el peso, pero no tenía ni idea del alcance de todo eso», afirma Hanna, que vive en Wyoming.

Arnie ni siquiera podía tumbarse para dormir debido a las dificultades respiratorias. Tras seis meses de investigación y consultas con veterinarios, Hanna decidió llevarse a Arnie a Alemania para una cirugía avanzada que trataría sus restringidas fosas nasales.

«No sabía si la cirugía funcionaría, pero era o ese viaje o la eutanasia, así de horrible era la calidad de vida de Arnie», afirma. «Se asfixiaba lentamente ante mis ojos».

Una vez Arnie volvió a casa, Hanna se dio cuenta de que su otro bulldog francés, Milly, sufría los mismos problemas respiratorios graves. Milly fue uno de los primeros perros que se sometió a una avanzada operación de las vías respiratorias en Estados Unidos, pero no bastó: también tuvo que ir a Alemania para más operaciones quirúrgicas.

Una cría responsable

Si comparamos los perros braquicefálicos actuales con fotos de hace décadas, está claro que sus hocicos se han acortado. Es probable que los estándares de las exhibiciones caninas impulsaran dichas tendencias, pero la situación podría cambiar.

«Los jueces están cada vez mejor instruidos y son más conscientes de que las fosas nasales estrechas no son buenas», afirma Jerold Bell, genetista veterinario en la Universidad Tufts, Massachusetts.

«Hace cinco años, cuando enseñaba la foto de un bulldog francés con fosas nasales estrechas, los jueces me respondían: “¿Cuál es el aspecto del resto del perro?”».

Rowland, que hace de jueza en exhibiciones de bulldogs franceses, afirma que «no recompensaría a un perro que tuviera problemas respiratorios».

Calvin Dykes, presidente de salud y genética del French Bull Dog Club of America, señala que el club exige chequeos de salud a los criadores miembros que han mejorado la raza de bulldog francés. En 2009, el 24 por ciento de los bulldogs franceses analizados en Estados Unidos eran portadores de un gen responsable de las cataratas juveniles hereditarias; en 2017, ese porcentaje era inferior al 2 por ciento, gracias al uso de las pruebas de ADN para tomar decisiones sobre la cría.

«Antes de reproducir a una hembra, le practico el equivalente a dos mil dólares en chequeos de salud», señala Dykes.

El comienzo de un movimiento

Sin embargo, los dos perros de Hanna procedían de criadores para exhibiciones; le habían recomendado que tomara ese camio cuando su primer bulldog francés, Tudors Grace, murió joven.

Quizá no sea ninguna sorpresa que muchas personas hayan demandado más que buenas intenciones a jueces y criadores. En Reino Unido, dicho movimiento empezó en 2008 con el documental de la BBC Pedigree Dogs Exposed, y su secuela de 2012.

Como resultado, en 2012, el UK Kennel Club introdujo chequeos veterinarios para razas braquicefálicas en las exhibiciones, y en 2016, una petición firmada por más de 40.000 profesionales veterinarios condujo a la creación de un grupo de trabajo con el objetivo de mejorar su salud.

¿Dejar de comprarlos?

Por ahora, no se ha producido un movimiento similar en Estados Unidos.

Bell forma parte de un grupo que está desarrollando una prueba física para evaluar las fosas nasales estrechas, pero advierte que una prueba no resolverá el problema por sí sola. Los criadores necesitan tomar mejores decisiones.

«Hay que hacer cría selectiva de perros que puedan respirar bien», afirma. «Sabemos a partir de estudios que es muy hereditario. Si seleccionas fosas nasales abiertas, tendrás fosas nasales más anchas».

Por ahora, los compradores deben tener cuidado. Bell aconseja comprobar el historial médico completo del criador, así como los resultados de las pruebas de sus perros.

Hanna tiene una sugerencia más radical:

«Recomendaría optar por otra raza con una cara no plana, o mejor, adoptar un perro de un refugio, uno con una nariz normal y una cola», afirma.

«Nunca, jamás, compraré intencionalmente otro bulldog francés».

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