Animales

¿Qué hacen los animales salvajes durante los incendios forestales?

Cuando las enormes llamaradas se extienden, algunas especies huyen, otras perecen. Pero algunas prosperan. Martes, 31 Julio

Por Sarah Zielinski, Elaina Zachos - National Geographic

Actualizado el lunes, 30 de julio de 2018: Este artículo se publicó originalmente el 14 de septiembre de 2015. Ha sido actualizado con información acerca de los recientes incendios forestales de California.

Ahora mismo, decenas de incendios forestales arden en todo el mundo. A principios de este mes, se produjo un trágico incendio en Grecia, y las condiciones de calor y sequía de este verano han preparado el terreno para los incendios en Suecia, Noruega, Finlandia, España e Inglaterra. En Norteamérica, estados como California, Oregón y Alaska han informado de incendios persistentes y letales que ya han quemado miles de hectáreas de tierra solo este año.

Actualmente, los incendios forestales del norte de California dejan a su paso un rastro de destrucción. El incendio de Carr, en Redding, que está a unos 260 kilómetros al norte de Sacramento, se ha cobrado varias vidas y destruido cientos de edificios. Pero para algunas especies de animales salvajes que han evolucionado con el fuego, la perspectiva no es tan funesta.

En estas regiones, «los animales salvajes tienen una larga relación con el fuego», explicó en una entrevista anterior la ecóloga de ecosistemas Mazeika Sullivan, de la Universidad Estatal de Ohio. «El fuego es una parte natural de estos paisajes».

Muchos animales tienen la capacidad de huir del calor. Los pájaros pueden volar, los mamíferos, correr, y los anfibios y otras criaturas pequeñas se refugian bajo tierra, se ocultan en los troncos o se ponen a cubierto bajo las rocas. Y otros animales, entre ellos animales grandes como el uapití, se refugian en arroyos y lagos.

Una ventaja sorprendente

Gabriel d’Eustachio, bombero forestal de Australia, contó en 2014 que había presenciado un desplazamiento masivo de pequeños invertebrados que huían de las llamas. «Te invade una ola de bichitos que caminan por delante del fuego», afirma.

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Los incendios pueden beneficiar a los depredadores que se alimentan de los animales que huyen. Se ha observado a osos, mapaches y aves raptoras, por ejemplo, cazando a las criaturas que tratan de escapar de las llamas. Varias especies de aves podrían incluso contribuir a extender los incendios en Australia, según sugieren algunas investigaciones, ya que así pueden hacer que salgan los animales de los que se alimentan.

«En estas situaciones a corto plazo», como cuando las criaturas huyen de las llamas, «siempre hay ganadores y perdedores», explica Sullivan.

Un nivel de fuego moderado en zonas donde ocurre de forma natural podría incluso aumentar la «dispersión» de los bosques y crear una variedad más amplia de microhábitats, desde praderas abiertas a bosque regenerado, según sugieren algunas investigaciones. Contar con biomas diversos sustenta a varias especies de animales y al ecosistema en su conjunto.

Los científicos no cuentan con estimaciones precisas sobre el número de animales que mueren cada año en los incendios forestales. Pero no existen casos documentados de incendios —ni siquiera de los más graves— que arrasen con poblaciones o especies enteras.

Está claro que algunos animales mueren por el humo y el fuego, aquellos que no pueden huir lo bastante rápido o encontrar refugio. Los animales jóvenes y pequeños son los que corren más riesgo. Y algunas de sus estrategias para huir podrían no funcionar: el instinto natural de los koalas es subirse a un árbol, por ejemplo, lo que podría dejarlo atrapado.

El calor también puede ser letal incluso para los organismos enterrados en terreno profundo, como los hongos. Jane Smith, micólogo del Servicio Forestal de los Estados Unidos en Corvallis, Oregón, ha medido temperaturas de hasta 700 grados Celsius bajo los troncos que se queman en un incendio forestal, y hasta 100 grados Celsius a 5 centímetros bajo la superficie.

Las nubes de fuego

Los incendios forestales de California no solo afectan a la vida orgánica. Las temperaturas particularmente altas forman nuevas nubes, llamadas nubes de fuego o pirocúmulos. Las nubes de fuego, generadas normalmente por erupciones volcánicas, se forman rápidamente cuando el calor quema la humedad de la vegetación, que se aferra a las partículas de humo y se condensan conforme ascienden. Estas gigantes de color gris oscuro están llenas de humo y ceniza, y pueden medir hasta 8 kilómetros de alto.

En algunos casos, los pirocúmulos contienen suficiente humedad para provocar fuertes lluvias que extinguen los incendios. Pero en California, las nubes dificultan los esfuerzos de los bomberos. Las nubes de fuego pueden provocar cambios de temperatura drásticos y repentinos, que pueden generar vientos impredecibles e intensos que avivan las llamas de los incendios.

Los cambios en el ecosistema

Las zonas salvajes, como bosques y praderas, crecen y cambian de composición de forma natural con el paso del tiempo. Un bosque de un año tendrá un conjunto de plantas y animales diferente que un bosque de 40 años. Una perturbación como un incendio forestal puede servir de botón de reinicio, haciendo que un bosque viejo nazca de nuevo, según explica Patricia Kennedy, bióloga de vida silvestre en la Universidad Estatal de Oregón en Union. Y «muchas especies necesitan ese reinicio».

Lo que ocurre exactamente después de un incendio depende del paisaje, la gravedad del incendio y las especies implicadas. Pero el fenómeno siempre provoca una serie de cambios a medida que plantas, hongos, microbios y otros organismos recolonizan la tierra quemada. Conforme los árboles y plantas envejecen, la luz y otros rasgos cambian, y la composición de criaturas de la zona cambia en consecuencia.

Los arroyos y otras masas de agua que fluyen a través de una zona quemada también pueden cambiar. El flujo del agua, la turbidez, la composición química y la estructura pueden verse alteradas. Los peces pueden desplazarse temporalmente. Y pueden producirse muertes a corto plazo entre los invertebrados acuáticos, que pueden afectar a los animales terrestres.

«El agua y la tierra están muy conectadas», afirma Sullivan.

¿Incendios positivos?

Muchas especies necesitan el fuego como parte de su ciclo biológico. El calor de las llamas puede estimular la liberación de esporas de algunos hongos, como las Morchella. Algunas plantas determinadas solo producen semillas tras un incendio. Sin el fuego, estos organismos son incapaces de reproducirse y cualquiera que dependa de ellos puede verse afectado.

Aunque el fuego puede tener resultados positivos inesperados para algunas especies, el exceso de llamas es negativo para la mayoría. Desde principios de los 70, la temporada de incendios forestales en los Estados Unidos occidentales ha aumentado de cinco a más de siete meses. El cambio climático hace que las temperaturas aumenten, provocando el derretimiento de la nieve de las montañas y privando a los bosques de la humedad más susceptible a la quema.

Como dice Kennedy, el fuego es malo cuando arde en tu jardín. Pero hasta cierto punto, puede ser un fenómeno beneficioso para un bosque y para algunos de los animales que lo habitan.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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