Animales

Al igual que los humanos, este dinosaurio gateaba antes de andar

Los dinosaurios como el «lagarto ratón» figuran entre los pocos animales que experimentaron este cambio en particular en la locomoción vinculada a la edad, según sugieren sus fósiles.Tuesday, May 21

Por Jason Bittel
Las crías del dinosaurio Mussaurus patagonicus caminaban a cuatro patas. Pero conforme el dinosaurio crecía, su centro de masa cambiaba y pasaba a la locomoción bípeda.

Cuando un bebé deja de gatear y aprende a caminar, es un momento especial, sobre todo si tenemos en cuenta lo rara que es esta transición en el reino animal.  Se cree que solo unas pocas especies más pasan de gatear a caminar erguidas cuando crecen, y todas son dinosaurios.

Ahora, un equipo de investigadores ha añadido pruebas nuevas y convincentes de un miembro de esa lista: un saurópodo llamado Mussaurus patagonicus.

La cría de Mussaurus patagonicus era lo bastante pequeña como para caber en las manos humanas.

Cuando el Mussaurus eclosionaba, habría sido lo bastante pequeño como para caber cómodamente dentro de una mano humana, de ahí el nombre de su género, que significa «lagarto ratón». Pero tras solo ocho años engullendo helechos y otras plantas, esa misma criatura habría pesado más de una tonelada.

Esta drástica explosión de tamaño y forma corporal trajo consigo un cambio en la forma de desplazamiento del animal, según sostiene el equipo científico en un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports.

Empleando una impresionante serie de fósiles casi completos que representan tres etapas de la vida fundamentales, los científicos fueron capaces de crear modelos interactivos en 3D de este dinosaurio del Jurásico Inferior y desentrañar dónde se encontraba el centro de su masa corporal conforme crecía. En una edad temprana, la enorme cabeza y el cuello del animal habrían inclinado su cuerpo hacia delante, para apoyarse sobre unos antebrazos bastante desarrollados. Pero a medida que le crecía la cola, el centro de gravedad habría pasado a la región pélvica, haciendo que el animal se colocara erguido, en una posición que le permitía caminar sobre dos patas.

«No sabemos si este patrón se aplicaba a todos los saurópodos», afirma Alejandro Otero, líder del estudio y paleontólogo del Museo de La Plata en Argentina. «Pero el hecho de que este [grupo de animales] cambiara sus movimientos de una forma tan similar a los humanos resulta fascinante».

Instantáneas de la prehistoria

Uno de los factores que dificulta el estudio de animales extintos es que, normalmente, los científicos solo pueden ver una instantánea diminuta de la vida de cada criatura. A menudo, dicha instantánea no incluye crías recién eclosionadas ni ejemplares juveniles, que son más pequeños y tienen menos probabilidades de fosilizarse.

«Hay pocos dinosaurios de los que tengamos una buena serie de huevos o crías hasta la edad adulta, y el Mussaurus se ha convertido en uno de ellos, lo que plantea incógnitas nuevas y emocionantes que no eran factibles hace 20 años», afirma el coautor del estudio, John Hutchinson, profesor de biomecánica evolutiva del Royal Veterinary College en la Universidad de Londres.

Por ejemplo, se ha tardado más de medio siglo en reunir la serie de fósiles que informó el presente estudio. Los científicos las denominan series ontogenéticas y son muy preciadas.

«Normalmente, pensamos que cada especie de dinosaurio esta representada por una entidad monolítica, pero como cualquier otro animal, tienen una serie de crecimiento que rara vez tenemos la oportunidad de observar, ya que los fósiles de dinosaurio son muy raros», afirma Shaena Montanari, paleontóloga y investigadora de políticas de ciencia y tecnología de la AAAS que no participó en el estudio.

Los dinosaurios lo hicieron primero

El Mussaurus es solo una rama del árbol genealógico de los dinosaurios que podría haber cambiado de modos de locomoción conforme los animales crecían.

«Se ha planteado la hipótesis de que varios dinosaurios lo hacen, entre ellos el Maiasaura, el Iguanodon, el Psittacosaurus, el Dryosaurus y el Massospondylus», aifrma Kimi Chapelle, candidata a doctorado que estudia los cambios en la locomoción de los dinosaurios en la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica.

Los paleontólogos cuentan con la denominada serie ontogenética del Mussaurus patagonicus, una serie de fósiles casi completos que representan tres etapas de la vida fundamentales, entre ellos este cráneo de un ejemplar juvenil.

Es más, según Chapelle, que no participó en el estudio, algunas especies exhibieron cambios en la dirección opuesta, pasando de la locomoción bípeda a la cuadrúpeda. La propensión a cambiar las cosas está reflejada en la evolución de los dinosaurios.

«Los dinosaurios ancestrales eran bípedos, pero la cuadrupedalidad evolucionó de forma independiente en dos linajes principales», afirma Chapelle. Esto incluye a la rama Ornithischia, que produjo muchos dinosaurios cuadrúpedos famosos como el Triceratops, el Stegosaurus y el Ankylosaurus.

A pesar de todos estos cambios entre los dinosaurios, los científicos experimentaron dificultades a la hora de hallar un ejemplo de dicha conducta en animales vivos.

«Los humanos acabaron siendo el mejor y probablemente el único ejemplo conocido», afirma Andrew Cuff, coautor del estudio e investigador posdoctoral en el Royal Veterinary College de la Universidad de Londres. «Observar esto es algo muy raro, por eso es tan emocionante verlo en el registro fósil de esta especie».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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