Animales

Lori: el dinosaurio que podría aportar información sobre la evolución del vuelo en las aves

Este carnívoro del tamaño de una gallina data de finales del Jurásico y ya ha causado revuelo entre los paleontólogos.jueves, 11 de julio de 2019

Por John Pickrell
En esta ilustración, un par de Hesperornithoides miessleriis cazan por el suelo del bosque en el actual Wyoming. La especie, descrita recientemente, es pariente del Velociraptor y podría aportar nuevas pruebas sobre cómo evolucionaron las aves para poder volar.

Un carnívoro emplumado de menos de un metro de largo hallado en Wyoming es el pariente más antiguo del Velociraptor descubierto en Norteamérica, según ha anunciado un equipo de paleontólogos. Este animal antiguo, llamado Hesperornithoides miessleri, es también el dinosaurio más pequeño hallado hasta la fecha en ese estado, donde hasta ahora se habían descubierto fósiles de gigantes como el Brachiosaurus, el Diplodocus, y el Stegosaurus.

Específicamente, la nueva especie de dinosaurio, descrita en la revista PeerJ, procede de una capa de rocas de unos 150 millones de años de antigüedad denominada Formación Morrison, que abarca una vasta franja de los Estados Unidos occidentales con el centro en Wyoming y Colorado.

«Cuando trabajas en la Morrison, solo esperas encontrar cosas grandes, incluso una vértebra aislada de Diplodocus es casi tan grande como el esqueleto entero de esta», cuenta el coautor del estudio Dean Lomax, paleontólogo de la Universidad de Mánchester en Reino Unido. Este diminuto fósil, según él, «pone de manifiesto que la Formación Morrison era más diversa de lo que se creía... y evidencia la presencia de dinosaurios pequeños».

Pero la descripción del Hesperornithoides podría causar revuelo entre los paleontólogos, ya que los autores del estudio sostienen que el fósil apunta a que los primeros antepasados voladores de las aves evolucionaron entre dinosaurios terrestres, y no en dinosaurios arborícolas capaces de trepar y planear.

Plumas y alas pequeñas

El dinosaurio más pequeño de Wyoming se descubrió por accidente durante una excavación en 2001 que pretendía recuperar los huesos del dinosaurio más grande del estado, un saurópodo de casi 34 metros llamado Supersaurus. Mientras se retiraban las capas de suelo superficiales para llegar a los huesos más grandes del Supersaurus, una pala atravesó el hocico del Hesperornithoides, lo que por desgracia lo destruyó parcialmente.

Estos fósiles pertenecen a «Lori», cuyo nombre científico es Hesperornithoides miessleri. El animal del Jurásico es el dinosaurio más pequeño hallado hasta la fecha en el estado de Wyoming.

Al principio, cuando la excavación reveló el fósil, pensaron que quizá se tratara de un pterosaurio, un reptil volador contemporáneo de los dinosaurios, por la pequeñez de los huesos. Tras una minuciosa preparación, se dieron cuenta de la importancia del hallazgo.

Actualmente, el espécimen se encuentra en una colección pública del Centro de Dinosaurios de Wyoming en Thermopolis y los paleontólogos lo han apodado «Lori», por la voluntaria Lori Hockemeyer, que participó en la excavación de 2001.

Tras la preparación y el análisis inicial, Lori languideció durante años sin que lo estudiaran. Pero Bill Wahl, director del laboratorio de preparación del centro de dinosaurios, mostró el espécimen a Lomax en 2008 y este quedó cautivado.

Lomax no se olvidó de Lori y en 2015 reunió al equipo de investigadores que publicaría la descripción, usando microfinanciación colectiva para contratarlos y llevar el espécimen a la Universidad de Wisconsin-Madison para una semana de estudio intensivo en 2016.

El equipo determinó que el Hesperornithoides era un tipo de dinosaurio denominado troodóntido que vivió a finales del Jurásico. Su avanzada edad lo ubica como primer miembro del grupo de dinosaurios Dromaeosaurus, que incluye a veloces depredadores como el Velociraptor y que vivieron en el Cretácico, hace unos 75 millones de años.

Como el infame depredador de Parque Jurásico, el Hesperornithoides tenía una gran garra en forma de guadaña en cada pata, que probablemente resultara útil para destripar a sus presas. También tenía muchos rasgos aviares, pero era claramente terrestre, lo que podría respaldar la idea de que las aves evolucionaron en el suelo a partir de dinosaurios corredores, según Lomax.

Los expertos creen que el Hesperornithoides habría estado cubierto de plumas, entre ellas plumas largas en las extremidades delanteras, que formaban pequeñas alas. Pero la proporción de sus extremidades respecto a su cuerpo apunta a que era incapaz de volar. Es probable que habitara entornos de humedales y lagos, y que cazara animales pequeños como mamíferos, lagartos y otros dinosaurios.

«Era un dinosaurio raptor estereotípico. Se habría comportado como un ave y era del tamaño aproximado de una gallina con una cola larga», afirma Lomax.

Una reconstrucción esquelética muestra el posible aspecto del Hesperornithoides miessleri cuando vagaba por el actual Wyoming. Los científicos que describieron el fósil creen que habría estado cubierto de plumas, entre ellas plumas largas en las patas delanteras, formando pequeñas alas.

Un origen complejo

El diminuto dinosaurio «es un hallazgo de rareza excepcional y el mejor de su clase en 150 años de recopilación de fósiles en la Morrison», afirma David Varricchio, paleontólogo de la Universidad del Estado de Montana en Bozeman, que estudia dinosaurios troodóntidos, pero no participó en esta investigación.

Basándose en hallazgos similares en China, los expertos sospechaban que los dinosaurios pequeños similares a las aves deberían encontrarse en estas rocas de los Estados Unidos. Pero más de un siglo de extracción «ha producido muy poco en forma de especímenes», explica Varricchio. «Es asombroso lo poco que conocemos sobre ellos en esta época en Norteamérica».

Esta imagen en detalle muestra un pedazo de roca que contiene el cráneo fosilizado del Hesperornithoides miessleri.

El Hesperornithoides es de lejos el fósil de dinosaurio pequeño más completo de la región, ya que se ha descubierto casi un 44 por ciento de su esqueleto y se conocen otros ejemplares a partir de dientes aislados. Esto ayudó a los autores del estudio a crear un árbol familiar nuevo y detallado de los dinosaurios más estrechamente relacionados con las aves.

Basándose en su trabajo, «la mayoría de los elementos que asociamos a las aves —alas, plumas, etcétera— parecen evolucionar en un contexto terrestre antes del origen del vuelo aviar», afirma Scott Hartman, líder del estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison. Sostiene que es probable que los dinosaurios arborícolas chinos, que se han considerado posibles fases de transición en la evolución del vuelo aviar, podrían ser dinosaurios que desarrollaron el vuelo independientemente de los antepasados directos de las aves.

«No cabe duda de que es un espécimen fantástico y se suma a la cantidad fragmentaria de [dinosaurios relacionados con las aves] que conocemos de esta época», afirma Jingmai O’Connor, paleontóloga del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de Pekín. «Queda bastante claro que el vuelo evolucionó más de una vez en los dinosaurios y este nuevo conjunto de datos lo respalda».

Sin embargo, advierte que los hallazgos vinculados a los orígenes de las aves son especulativos y que no deberían sobreinterpretarse hasta que tengamos más fósiles para aclarar las relaciones.

«Nos queda mucho que aprender antes de poder... debatir cómo y cuándo evolucionaron el vuelo y las aves», coincide Varricchio. «Creo que probablemente será un tema confuso durante un tiempo».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
Seguir leyendo