Descubren 10 nuevas especies y subespecies de aves en varias islas indonesias

Una expedición de récord a tres islas indonesias poco exploradas ha revelado nuevas especies y subespecies de aves cantoras.viernes, 10 de enero de 2020

Es fácil avistar e identificar a muchas aves de colores vivos, ruidosas y activas durante el día. En las dos últimas décadas, se ha descrito cada año una media de seis nuevas especies de aves en todo el mundo.

Pero 2020 será distinto, ya que los científicos acaban de anunciar el descubrimiento de 10 especies y subespecies que no se habían descrito en las islas indonesias al este de Célebes.

Este impresionante botín aviar se recopiló a lo largo de seis semanas en 2013 y 2014 en las islas montañosas de Taliabu, Peleng y Batudaka, lugares donde se sospecha que se ocultan muchas aves desconocidas, según el líder del estudio Frank Rheindt, ornitólogo de la Universidad Nacional de Singapur. Un motivo de que se piense esto es que los exploradores del siglo XIX, como el naturalista británico Alfred Russel Wallace, no pasaron mucho tiempo en estas islas.

«También estábamos decididos a visitar islas rodeadas por aguas de gran profundidad. Como no estuvieron conectadas a otras masas continentales durante las glaciaciones, son lugares muy prometedores donde descubrir especies que no existen en ninguna otra parte», afirma Rheindt, cuyo estudio aparece en Science esta semana.

Muchas aves de bosques tropicales rehúyen las zonas abiertas, así que «una franja de mar o incluso una autopista puede impedir que se desplacen de un área forestada a otra», afirma. Las pocas aves que acaban por accidente en islas aisladas —por ejemplo cuando los vientos de una tormenta las empujan hacia el mar— podrían dar lugar a nuevas especies.

Dos de los nuevos animales identificados son mosquiteros (Phylloscopus), que pertenecen a un grupo de aves cantoras pequeñas e insectívoras que viven por todo el Viejo Mundo. Entre ellas también figuran el mielero de Taliabu, un tipo de ave melifágida que se alimenta de una amplia gama de néctar y frutos, y el abanico de Peleng, un ave fiel a su nombre que abanica las plumas de la cola cuando se siente molesta o alarmada.

Mochamad Indrawan, biólogo de campo de la Universidad de Indonesia, fue el primero en recoger y documentar al abanico de Peleng, pero no participó en la publicación actual.

«Aplaudo la descripción de las nuevas especies. Son muy útiles. Pero esta es la era de la extinción, la era del cambio climático, así que espero que podamos tomar más medidas para proteger a estas aves», afirma Indrawan, que lleva casi 30 años colaborando con las comunidades de la isla para proteger los bosques.

Cantos con melodías diferentes

Durante su expedición, Rheindt y sus colegas emplearon un método probado para rastrear aves: sus cantos. Escucharon algunos días antes de observarlos.

La primera vez que Rheindt y sus colegas recorrieron las montañas de Taliabu, las precipitaciones eran tan intensas que pensaron en retirarse. «Después escuché el gorjeo similar al de un insecto de una especie de buscarla que nunca había oído antes», recuerda.

Haría falta escalar varias veces más para avistar a la diminuta ave parda que ahora llaman buscarla de Taliabu.

El equipo reunió especímenes de las aves y en el laboratorio describieron su aspecto y anatomía de forma minuciosa. También se analizaron el ADN de las aves y los cantos grabados para confirmar que los animales eran lo bastante distintos de cualquier otra especie conocida como para nombrarlos nueva especie o subespecie.

Sin un lugar al que ir

Como es improbable que estas aves vivan en otro lugar, son vulnerables a la extinción, sobre todo por culpa de los incendios forestales y la deforestación, que ha sido rampante en estas islas, según los autores.

A Rheindt le preocupa especialmente la buscarla.

«Solo hemos hallado al ave en un tramo pequeño de vegetación enana en lo alto de las montañas, en un área bastante vulnerable a los incendios forestales. Conforme aumentan las temperaturas y la sequía, el riesgo de incendios también lo hará y este ave no tiene ningún lugar a más altitud al que ir».

Dewi Prawiradilaga, coautora del estudio y bióloga del Instituto de Ciencias Indonesio, añade que «debemos ser optimistas porque la publicación de nuestro descubrimiento contribuirá a salvaguardar a las aves y su hábitat».

Espera que el gobierno indonesio considere conceder a las nuevas especies y subespecies descubiertas la categoría de aves protegidas.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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