Este fósil evidencia que los cuidados parentales son más antiguos de lo pensado

Los fósiles hallados en Nueva Escocia pertenecen a varanópidos que murieron hace 309 millones de años mientras el adulto protegía a la cría con la cola.viernes, 10 de enero de 2020

La crianza de los hijos después de nacer, también denominada cuidado parental extendido, es habitual en ...
La crianza de los hijos después de nacer, también denominada cuidado parental extendido, es habitual en muchos vertebrados modernos, como aves, reptiles, mamíferos, peces y anfibios. Los fósiles de una nueva especie de criatura denominada sinapsida varanópida, a la que vemos en una ilustración, demuestran que parece representar la evidencia más antigua conocida de este comportamiento complejo en un antepasado de los vertebrados.
Fotografía de Henry Sharpe

En la actualidad, la mayoría de los árboles de la isla de Cabo Bretón, en la costa de Nueva Escocia, son los típicos de un bosque boreal. Pero durante el Carbonífero, que comenzó hace 360 millones de años y finalizó hace 300 millones de años, la región era un pantano tropical dominado por licopodios, los parientes gigantes de los Lycopodiopsida capaces de alcanzar una altura de más de 30 metros.

Se ha descubierto que los tocones y raíces huecos y petrificados que quedan en la actualidad contienen los cuerpos fosilizados de muchos animales que poblaban la zona por aquel entonces. Algunos de ellos tienen un aspecto revuelto, mientras que otros parecen haberse quedado congelados en la posición en la que estaban cuando una crecida repentina los sepultó bajo sedimentos.

Ahora, los acantilados fosilíferos de la isla no solo han desvelado una nueva criatura del Carbonífero, sino que también han revelado que los cuidados parentales complejos podría tener raíces mucho más antiguas de lo pensado.

El fósil de 309 millones de años, descrito en la revista Nature Ecology & Evolution, incluye los restos de una sinápsida varanópida adulta, un animal similar a un lagarto perteneciente a un grupo extinto que tradicionalmente se considera una parte primitiva del linaje que condujo a los mamíferos. Tras la pata trasera y envuelto en la cola, el fósil también conserva el cráneo diminuto de lo que parece un ejemplar juvenil de la misma especie.

«Creemos que muestra el ejemplo más antiguo de cuiado parental documentado en este grupo», afirma Hillary Maddin, coautora del estudio y paleontóloga de la Universidad de Carleton en Ottawa, Canadá.

Inferir dicho comportamiento a partir de un fósil puede parecer un poco rebuscado, pero esta no es la primera vez que se descubren sinápsidas varanópidas de tamaños muy diferentes preservadas juntas. Otro fósil hallado en Sudáfrica reveló un adulto de este grupo con la pata trasera rodeando varios ejemplares juveniles en la que parece una postura protectora. El fósil canadiense es similar, pero es unos 40 millones de años más antiguo.

«Claro que debemos ser precavidos a la hora de deducir comportamientos complejos sin observación directa», afirma Geoffrey While, ecólogo evolutivo que estudia el cuidado parental en lagartos en la Universidad de Tasmania. «Pero este fósil podía interpretarse sin duda como la evidencia de una asociación progenitor-descendencia, que es una exigencia fundamental para formas más complejas de cuidado parental».

Una madre atenta

Los autores afirman que no pueden determinar que el adulto y el juvenil estén emparentados ni si el adulto es una hembra. Con todo, han llamado a la nueva especie Dendromaia unamakiensis, que procede de las palabras griegas «árbol» y «madre atenta», así como el nombre original de la isla del Cabo Bretón, Mi’kmaq.

«Demostrar un comportamiento complejo en el registro fósil es muy difícil», afirma David Varricchio, paleontólogo de la Universidad del Estado de Montana que ha hallado pruebas de cuidados parentales en dinosaurios. Pero está de acuerdo en que el fósil contiene «un joven y un adulto juntos, bien conservados», en lo que parece un buen lugar donde esconderse y que aporta «pruebas muy buenas» de posible cuidado parental.

«Este fósil sugiere que el cuidado parental tiene un origen primitivo entre los ancestros probables de los mamíferos», afirma. «Y también hay cada vez más pruebas de cuidados parentales en dinosaurios, que se han trasladado a las aves. Así que en ambos grupos el comportamiento se remonta a hace decenas, si no cientos, de millones de años».

While afirma que cuando los progenitores y su descendencia empiezan a pasar tiempo juntos, este podría ser un paso evolutivo fundamental hacia formas de cuidados más complejas. En la actualidad, muchas aves, mamíferos y reptiles modernos proporcionan apoyo de varias formas, como proteger los huevos y a los juveniles, llevar alimento o enseñar a sus crías a buscar comida.

«Una vez estas asociaciones se convirtieron en una característica regular de la biología de una especie, cabe la oportunidad de un mayor desarrollo de los cuidados, como la evolución de la protección parental de las crías y el aprovisionamiento parental», afirma While. Con todo, no está claro si estas formas de cuidados parentales ya habían evolucionado en la nueva especie.

Añade que, aunque en general no se considera a los lagartos padres cariñosos, «el grado de los cuidados parentales de este taxón se había subestimado. Ahora tenemos pruebas de asociaciones entre progenitores y descendencia en casi cien especies diferentes de lagartos y serpientes». Debido a la naturaleza normalmente críptica de estas asociaciones, cree que esta cifra aumentará.

«Al igual que el Dendromaia, creo que los reptiles vivos pueden proporcionar una información crucial sobre las etapas primitivas de la evolución de los cuidados parentales», afirma.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

Seguir leyendo