Los padres solteros del mundo animal

Estos padres animales hacen todo lo posible para transportar y cuidar de sus crías.

Publicado 18 jun. 2018 15:48 CEST
Abedus herberti
Los Abedus herberti son conocidos por su picadura, pero también por sus habilidades paternales. Una hembra pone los huevos sobre la espalda de un macho, y él cuida de los pequeños hasta que eclosionan.
Fotografía de Joel Sartore, National Geographic Photo Ark

Criar a un hijo no es tarea fácil, y es todavía más complicado si estás solo.

Estos padres animales trabajan duramente para transportar y criar de forma segura a sus «mini-yos» en un mundo peligroso.

Abedus herberti

Los Abedus herberti macho son de los que se pegan mucho a sus hijos. O viceversa.

«Las hembras ponen los huevos sobre la espalda del macho», explica Blake Newton, de la Universidad de Kentucky. A continuación, se van y dejan solo al macho, que se asegurará de que los huevos eclosionen.

Como todos los padres, los machos tienen que cambiar su estilo de vida al llevar a sus hijos consigo.

Por ejemplo, volar ya no es una opción. «Los huevos están pegados sobre las alas, lo que imposibilita el vuelo», afirma Kate Boersma, entomóloga de la Universidad de San Diego.

Los padres subacuáticos también se quedan más cerca de la superficie del agua para que los bebés tengan oxígeno suficiente.

«Hacen algo parecido a flexiones en la superficie del agua para que esta circule alrededor de los huevos», explica Boersma. Dependiendo de la especie, puede pasar hasta un mes antes de poder sacarse a los niños de encima.

Caballitos de mar

Los caballitos de mar macho son célebres por quedarse embarazados, gestando a su progenie en una bolsa ventral durante unos 24 días.

Un estudio de 2015 determinó que estos peces, que habitan aguas templadas poco profundas de todo el mundo, tienen mucho en común con las madres humanas. Los caballitos de mar macho aportan nutrientes a sus crías mediante su bolsa ventral, que también facilita la retirada de desechos y el intercambió de gas, de forma similar a una placenta.

Un caballito de mar da a luz a 2.000 bebés

El estudio de la Universidad de Sídney también descubrió que los genes que regulan el embarazo son similares entre caballitos de mar y otras especies de linajes evolutivos diferentes, como mamíferos, reptiles y otros peces que paren crías vivas.

Espinosos

Existen muchos tipos de peces que no cuidan de sus crías. Una vez se fertilizan los huevos, tanto mamá como papá se van. Pero en peces que ofrecencuidados parentales, suelen proporcionarlos los machos principalmente, según el comisario de peces Brian Sidlauskas de la Universidad del Estado de Oregón.

Los espinosos (Gasterosteus aculeatus), peces costeros que viven en las costas de Norteamérica, Europa y el este de Asia, construyen un nido, lo defienden de depredadores e incluso abanican sus huevos con agua para proporcionarles oxígeno.

Estos padres pueden «robar y proteger huevos fertilizados de otros machos», afirma Sidlauskas, siendo este un comportamiento habitual. Un estudio de 2001 reveló que aproximadamente el 30 por ciento de los nidos contenían huevos robados de los nidos de otros machos.

Tener más huevos en el nido parece dar al macho más probabilidades de que otras hembras con huevos no fertilizados lo escojan como pareja, según un estudio de 1981.

Ñandús

Estos son padres estrella.

Los ñandús comunes son aves incapaces de volar originarias de Sudamérica que pueden alcanzar 1,5 metros de altura, y los enormes machos no se cortan a la hora de defender a su descendencia.

Los ñandús macho construyen el nido, incuban los huevos y protegen a los polluelos durante los seis primeros meses de vida. Son tan protectores con su prole que no permiten que nadie se les acerque, ni siquiera un ñandú hembra.

Una ranita de Darwin sentada con su cría en la isla de Chiloe, Chile.
Fotografía de Michael y Patricia Fogden, Minden Pictures/National Geographic Creative

Ranitas de Darwin

La forma en que las ranitas de Darwin macho de Chile y Argentina protegen a su descendencia sería físicamente imposible para la mayoría de los animales.

Primero, la madre pone sus huevos entre la hojarasca del suelo del bosque y, a continuación, cuando los huevos fertilizados empiezan a convertirse en renacuajos, los padres abren la boca. Se desarrollan en el interior de su saco bucal, ocultos y seguros de los depredadores.

Cuando los renacuajos se convierten en ranitas, el padre abre la boca y, con una especie de espasmo, deja a su prole salir al mundo.

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