Los pangolines reciben nuevas protecciones legales en China

El mamífero ha sido cazado y traficado durante años y ahora está estigmatizado por sus vínculos no probados con la COVID-19.

Por Dina Fine Maron
Publicado 10 jun 2020, 12:46 CEST
Pangolín de Temmick

Este pangolín de Temmick capturado por cazadores furtivos en Mozambique fue rescatado y puesto en libertad. Los conservacionistas esperan que las nuevas protecciones que ha otorgado China a los pangolines y la omisión de las escamas de pangolín de la lista de medicinas tradicionales aprobadas del país contribuirá a ralentizar el descenso de las ocho especies de estos animales en peligro de extinción.

Fotografía de Jen Guyton, Nature Picture Library

China ha dado un respiro al mamífero no humano más traficado del mundo: el pangolín. La lista de medicinas tradicionales aprobadas de 2020 ya no incluye las escamas de pangolín, como había hecho durante décadas. Las escamas se han vendido durante años en las farmacias tradicionales de China como ingrediente legal en medicaciones que tratan desde problemas de lactancia hasta la artritis.

El uso medicinal de las escamas ha acercado a las especies de pangolín —cuatro en Asia y cuatro en África— a la extinción. Cada año matan a decenas de miles de estos animales parecidos a osos hormigueros con escamas por su carne —considerada un alimento de lujo en China y Vietnam— y sus escamas, unos discos curvados de queratina, la misma sustancia que forma las uñas humanas.

«Es la medida más importante que podría tomarse para salvar a los pangolines», afirma Peter Knights, consejero delegado de la organización medioambiental sin ánimo de lucro WildAid, que se dedica a reducir la demanda de productos de fauna silvestre. «Esto manda el mensaje inequívoco de que existen alternativas en la medicina tradicional china y de que no hay que utilizar pangolines», afirma.

La revelación de que las escamas ya no son una medicina aprobada llega días después de que China anunciara que iba a mejorar la categoría de los pangolines en la ley de protección de fauna del país. Los pangolines figuran en la Clase 1 —la categoría otorgada al querido panda del país—, que prohíbe casi todos los intercambios comerciales a nivel nacional y el uso de los animales.

China no ha desvelado su farmacopea oficial de 2020 ni ha publicado un comunicado sobre la omisión de los pangolines; la noticia apareció en el periódico China’s Health Times.

«A menudo, China permite intencionadamente que se divulgue una noticia como esta por la prensa en lugar de por un comunicado formal», afirma Paul Thomson, director ejecutivo y cofundador del grupo Save Pangolins, en San Francisco. Dice que siente un «optimismo prudente» respecto a esta noticia inesperada.

En el momento de la publicación, las autoridades chinas no habían respondido a la solicitud de comentarios de National Geographic.

Aún hay incógnitas sobre qué hará China con sus existencias de escamas de pangolín. En el pasado, muchos comercios han podido recurrir a sus existencias incluso después de que prohibieran sus productos, lo que genera suficiente ambigüedad como para que persista parte del comercio doméstico de los productos. Por ejemplo, una norma de 2006 permitía a las empresas vender su inventario de huesos de leopardo sin la obligación de revelar la cantidad que tenían almacenada, explica Chris Hamley, experto en pangolines de la Environment Investigation Agency con sede en Londres.

El comercio internacional de pangolines y de sus escamas está prohibido desde 2017 conforme a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, el tratado global que regula el comercio internacional de especies salvajes.

Es probable que cualquier anuncio formal del gobierno chino sobre el uso de las existencias de pangolines o la omisión de las escamas en la farmacopea del país se retrase ante la actual controversia respecto al animal. Thomson señala que se ha rumoreado —pero no demostrado— que existen vínculos entre los pangolines que podrían haberse vendido en el mercado de Wuhan y la propagación del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 entre humanos.

La mayoría de las pruebas apuntan a los murciélagos como el reservorio más probable del virus, ya que se ha descubierto un virus estrechamente relacionado en murciélagos de herradura. Con todo, aún se desconoce si una especie intermediaria —quizá los pangolines— podría haber adquirido el virus de los murciélagos y habérselo transmitido a los humanos.

Lixin Huang, vicepresidenta de operaciones y proyectos en China del Instituto de Estudios Integrales de California en San Francisco, afirma que, aunque no ha leído la lista de la farmacopea de 2020, le complace haberse enterado de este cambio. Atribuye el mérito al esfuerzo de las organizaciones de conservación de especies silvestres para salvar a los pangolines y también a la actual presión internacional relacionada con el coronavirus. «El coronavirus es otro desencadenante clave», sostiene.

Cuando se propagó la pandemia de coronavirus a principios de 2020, China prohibió el consumo de animales salvajes y redujo la lista de animales que considera domésticos y, por consiguiente, consumibles. Con todo, aún se permite el uso de determinados animales salvajes en la medicina tradicional.

Wildlife Watch es un proyecto de periodismo de investigación entre National Geographic Society y National Geographic Partners focusing que se centra en los delitos y la explotación de la fauna y flora silvestres.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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