¿Cómo pueden mantener a salvo a estos elefantes errantes de China?

Expertos de China tienen dificultades para alejar a una familia de 15 elefantes errantes de una ciudad de ocho millones de habitantes.

Por Shawn Yuan
Publicado 30 jun 2021 11:47 CEST
Manada de elefantes asiáticos

En esta fotografía aérea sacada el 13 de junio, una manada de elefantes salvajes duerme a las afueras de la ciudad de Yuxi, en el sudoeste de China. A lo largo del último año, los 15 elefantes de la manada han recorrido casi 500 kilómetros desde su hogar en una reserva natural.

Fotografía de Xinhua Xinhua, Redux

Una manada de 15 elefantes asiáticos en China ha emprendido un viaje sin precedentes: En el último año, los paquidermos han recorrido casi 500 kilómetros desde su hogar en Xishuangbanna, una reserva natural en la provincia sudoccidental de Yunnan, China, hacia un destino desconocido en el norte. Su viaje ha fascinado al país. Nadie sabe por qué los elefantes empezaron a migrar ni a dónde se dirigían en la migración de elefantes más larga que se ha documentado en la historia de China.

Ahora, la familia de elefantes —seis hembras adultas, tres machos adultos y seis ejemplares juveniles— está a las afueras de Kunming, una ciudad con más de ocho millones de habitantes. En los últimos meses, a medida que se acercaban a la ciudad, han invadido asentamientos humanos, asaltando cultivos, vagando por las calles y buscando comida en ciudades pequeñas. Han entrado en cocinas y en una residencia de ancianos. Supuestamente, algunos se han emborrachado con grano fermentado. Aunque la mayor parte del grupo ha permanecido unido, un macho abandonó la manada principal y ahora se encuentra a aproximadamente 24 kilómetros del resto.

Aunque las andanzas de la manada han cautivado la atención del público en todo el país, los expertos tienen un reto abrumador: averiguar cómo reducir las interacciones entre elefantes y personas. Becky Shu Chen, experta en elefantes asiáticos de la Sociedad Zoológica de Londres que colabora estrechamente con el equipo de primera línea vigilando a los elefantes, afirma que «la meta es simple: evitar los enfrentamientos entre humanos y elefantes».

Los elefantes, que en esta foto aparecen caminando por Yuxi en junio, han cautivado la atención del país mientras destruían cultivos, vagaban por aldeas y se acercaban a una gran ciudad.

Fotografía de Hu Chao Xinhua, Redux

«Las personas no tienen experiencia alguna con este tipo de incidente en Yunnan», afirma Shu Chen. Por consiguiente, los equipos sobre el terreno están creando y adaptando su respuesta en tiempo real. Las autoridades han desplegado drones para rastrear a los elefantes y se centran principalmente en intentar atraerlos de vuelta al sur mediante cebos y barreras físicas.

Chen Mingyong, profesor de la Facultad de Ecología y Medioambiente de la Universidad de Yunnan y miembro del equipo de expertos que trabaja en primera línea, contó al canal estatal CCTV que el método del equipo consiste en «predeterminar una ruta para los elefantes y después, a lo largo de ese camino… repartir comida con un aroma intenso, como maíz, piñas y plátanos». Chen añade que, «por otra parte, estamos bloqueando las carreteras que conducen a pueblos y ciudades, básicamente para que los elefantes solo tengan la opción de tomar la ruta creada por nosotros».

A finales de mayo, los cebos empezaron a funcionar. Tras preparar más de cuatro toneladas de alimento, el equipo logró atraer a los elefantes para que volvieran ligeramente hacia el sur. En la actualidad, la manada está paseando por la frontera de Yuxi, una ciudad que linda con Kunming al sur.

Los peligros del traslado

Pero según Pan Wenjing, investigadora de Greenpeace afincada en Pekín que tiene una gran experiencia en conservación de elefantes asiáticos, los cebos no son una apuesta segura. «Tienen que sentirse a salvo, así que es improbable que solamente la comida no baste para desviar su ruta migratoria», explica Pan.

Los cebos también conllevan riesgos, dice Zhou Jinfeng, secretario general de la Fundación de Desarrollo verde y Conservación de la Biodiversidad de China, una ONG en Pekín. Dice que la moderación es fundamental en lo que a cebos se refiere. «No podemos permitir que los elefantes pasen a depender de la comida humana», afirma.

Intentar desviarlos con vallas electrificadas es otra táctica que se está considerando, según Chen.

Las vallas electrificadas se emplean para mitigar los conflictos entre humanos y animales y para alejar a los elefantes de los campos de cultivo, por ejemplo. Pero «existen varios retos en el uso de vallas electrificadas en este caso», dice Raman Sukumar, profesor de ecología del Instituto Indio de Ciencia y experto en la ecología y el comportamiento de los elefantes asiáticos.

Explica que, a medida que los elefantes vagan, las vallas deben retirarse y reinstalarse rápidamente en nuevos lugares a lo largo de su ruta. Además de que es poco práctico, intentar que los elefantes regresen por donde vinieron —sin saber desde dónde empezaron su viaje— y que se queden ahí podría ser difícil, «dada su naturaleza errante e impredecible», afirma Sukumar.

Shu Chen cree que estos elefantes simplemente se han alejado demasiado para volver a caminar 500 kilómetros para regresar Xishuangbanna, la reserva natural de la que proceden, incluso con ayuda.

Algunos expertos en China, entre ellos Zhang Jinshuo, especialista de la Academia China de las Ciencias, han contado a los medios estatales que la posibilidad de tranquilizar a los elefantes con anestesia y trasladarlos de vuelta a Xishuangbanna es una opción que está considerándose.

Es un método con precedentes: en 2019, las autoridades de Yunnan capturaron a un elefante macho que había causado grandes daños tras entrar en dos aldeas disparándole dardos tranquilizantes y transportándolo de vuelta a su hábitat. Pero es improbable que se haya intentado sedar y transportar a una manada de 15 elefantes en Asia, dice Sukumar.

Señala que en Sudáfrica sí se han llevado a cabo traslados en masa de elefantes. Pero China carece de la pericia e infraestructura para este tipo de operación, y la complejidad geográfica de los densos bosques de Yunnan «harían que fuera mucho más difícil hacerlo [aquí] que en Sudáfrica, donde la mayor parte de la sedación se ha hecho en zonas abiertas». Además, podría conllevar un gran riesgo, sobre todo para las crías jóvenes, dice Pan.

«Son una familia muy unida y es obvio que están alerta de los posibles peligros», afirma. «Es muy probable que tranquilizar a un solo elefante altere a toda la manada, lo que podría tener consecuencias inimaginables».

Una solución sostenible

Los esfuerzos actuales —los cebos y el vallado— son a corto plazo, dice Shu Chen, y tienen el objetivo principal de impedir los conflictos entre animales y humanos. Sin embargo, para muchos la cuestión real es cómo crear una solución sostenible a largo plazo para los elefantes.

Zhou cree que la mejor solución sería crear un nuevo parque nacional de elefantes cerca de Kunming, donde se encuentra ahora el grupo. «Hay muchas reservas naturales nacionales, provinciales y municipales en Yunnan», afirma. «Muchas de ellas tienen el potencial de convertirse en el hábitat temporal y permanente de estos elefantes».

Subraya la importancia de crear pasillos ecológicos que conecten las cuatro reservas naturales de elefantes que ya existen en Yunnan, permitiendo que los elefantes migren de forma fácil y segura.

Sukumar está de acuerdo. A partir de su experiencia en la India, Sukumar sugiere que las autoridades intenten atraer a los elefantes hacia una pequeña zona de espera donde tendrían comida y seguridad mientras los expertos buscan un nuevo hábitat cercano.  «Si China es un país serio respecto a la conservación de los elefantes asiáticos salvajes, debe encontrar un nuevo hogar para esta manada de elefantes», afirma.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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