Maestros del camuflaje

Los insectos se camuflan imitando su entorno para evitar que sean devorados.

Por Nora Gallagher
Mantis imita hoja muerta de Sagittaria entre hojas secas
La mantis Deroplatys trigonodera se camufla imitando una hoja en descomposición, sobre el suelo del bosque.
Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

24 de marzo de 2014

En la naturaleza hay mimetismo por todas partes. Los leones se camuflan para pasar desapercibidos en la sabana, las ranas se mimetizan con el verde del medio en el que viven, y los famosos camaleones incluso cambian de color para armonizar con el entorno.

Los investigadores, por su parte, siempre se han interesado por este fenómeno de imitación. Algunos contemporáneos de Darwin, como el naturalista Alfred Russel Wallace, se convencieron de la existencia de la selección natural en parte gracias al mimetismo y el camuflaje.

La naturaleza selecciona los rasgos más beneficiosos: los insectos capaces de mimetizarse con el entorno evitarán que los coman y tendrán más posibilidades de transmitir sus genes ―y su disfraz natural― a las siguientes generaciones. Pero según un estudio publicado recientemente, resulta que cierto tipo de mimetismo con hojas se remonta mucho más atrás en el tiempo de lo que los expertos creían hasta ahora, a la época de los dinosaurios. 

Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

Este insecto hoja (Phyllium giganteum) no solo se mimetiza perfectamente con la forma y el color de su entorno, sino que también se balancea hacia delante y hacia atrás mientras camina, imitando a una hoja mecida por el viento.

Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

La mariposa (Fulgora sp.) de la izquierda está bien camuflada en el tronco de un árbol en el Parque Nacional de Soberania, en Panamá. Como defensa, la mariposa de la derecha despliega sus alas dejando ver unas manchas en forma de ojos, para espantar a los depredadores.

Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

Hay que mirar de cerca para localizar a la mantis orquídea (Hymenopus coronatus). Hay más insectos que se mimetizan con flores para esconderse, pero esta mantis podría llegar a imitar partes de la orquídea para atraer a sus presas. Sus cuatro patas parecen pétalos de la flor.

Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

Esta oruga verde (Tanaecia sp.) se mimetiza con su entorno creando una bella imagen. El nivel de desarrollo del camuflaje de los insectos fascina desde siempre a los científicos. En boca del reconocido investigador E.O. Wilson, “todos los niños pasan por un periodo de interés por los bichos. El mío nunca se terminó”.

 

Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

¿Quién querría comerse una hoja seca? Casi ningún animal. Esta mariposa (Kallima sp.) parece una hoja seca por el color de sus alas.

Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

Este saltamontes de color liquen se camufla perfectamente en el tronco del este árbol repleto de líquenes para esconderse de la depredación. Aún más, este saltamontes come ese mismo liquen para que el color coincida perfectamente.

Fotografía de Christian Ziegler, National Geographic

Los insectos palo (Lonchodes sp.) se protegen en la naturaleza simulando ser ramas. No solo eso, también como complemento a su disfraz caminan lentamente para parecerse a las ramas que se balancean en el viento.

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