Animales

Muere uno de los últimos guacamayos de Spix

Por Redacción National Geographic

1 de julio de 2014

Un guacamayo poco común, uno de los últimos miembros de su especie y que al parecer inspiró a los creadores de la película Río para el personaje de Blu, ha muerto en Brasil.

El ave era un guacamayo de Spix llamado Presley y tenía aproximadamente 40 años. Se cree que era el penúltimo ejemplar de loro nacido en estado salvaje.

La muerte de Presley es un duro golpe para los conservacionistas, pues los Cyanopsitta spixii, en peligro de extinción, han desaparecido en estado salvaje. Décadas de deforestación y tráfico ilegal de especies han reducido su población, cuyos miembros, además, tuvieron que competir por su espacio con las abejas africanas introducidas en su hábitat.

En la actualidad, el centenar de ejemplares de guacamayos de Spix que quedan forman parte de programas de cautividad y su población es vulnerable ante los efectos genéticos que pueden darse como resultado del cruce entre ellos. Presley representaba una oportunidad de aportar diversidad genética en la población, pero no ha dejado descendencia.

Hay informes que afirman que Presley inspiró al personaje protagonista de la película de 2011 Río, que cuenta la historia del guacamayo Blu, que vive en Estados Unidos y no puede volar. Cuando vuelve a Brasil, sin embargo, encuentra al otro miembro superviviente de su especie, una hembra llamada Perla. Juntos luchan contra los traficantes de animales y acaban formando una familia.

Su director, Carlos Saldanha, afirmó que con la película esperaban concienciar sobre las dificultades a las que se enfrentan las especies amenazadas de Brasil.

En la segunda parte de la película, Río 2, Blu y Perla encuentran una población escondida de guacamayos de Spix en la amazonia brasileña.

La historia de Presley se parece mucho a la de Blu, al menos la primera parte. Hace más de una década, Presley saltó a la fama cuando fue encontrado en Colorado. Como muchos de su especie, fue sacado ilegalmente de Brasil en los 70 y fue pasando de mano en mano por Europa hasta terminar en Estados Unidos.

Mientras tanto, los ejemplares de su especie desaparecieron de las selvas brasileñas; el último guacamayo salvaje conocido lo hizo en 2000.

En 2002, una mujer llamó a una consulta veterinaria con preguntas sobre su guacamayo. Así, descubrieron a Presley en una jaula; se encontraba en mal estado de salud y no podía volar. Tras seis meses de rehabilitación, Presley volvió a Brasil, donde vivió durante años en un zoo de São Paulo. En 2006 fue trasladado a un refugio privado en la selva para loros poco comunes.

Durante el pasado año, los responsables del centro descubrieron que el latido de Presley era irregular. Cuando la semana pasada perdió el apetito lo llevaron a una clínica veterinaria, aunque no se pudo hacer nada. Ahora, los responsables trabajan por conservar sus tejidos reproductivos y material genético extraído al animal.

«Para nosotros, Presley es el símbolo de lo mejor y lo peor del hombre. Por un lado, el amor, la preocupación y el esfuerzo por conservar y cuidar los animales, y por otro el egoísmo, la codicia y la falta de interés del mundo animal», declaran.

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