Después de ponernos la vacuna anti-COVID-19, ¿qué actividades podrán hacerse sin riesgo?

A medida que vacunan a más gente, determinadas actividades serán menos peligrosas, pero los expertos todavía recomiendan mantener las medidas de precaución en el futuro próximo.

Published 11 feb. 2021 10:28 CET
Fotografía de una persona poniéndose la vacuna

A medida que más personas se vacunan, una incógnita importante es cómo volveremos a la normalidad.

Fotografía de MICHAEL CIAGLO, GETTY IMAGES

Casi un año después del comienzo de la pandemia global, cuando el número mundial de víctimas supera los 2,3 millones —casi medio millón solo en Estados Unidos—, varias vacunas creadas en un tiempo récord y que han demostrado una eficacia impresionante en la prevención de la COVID-19 ofrecen algo de esperanza.

«Todas las vacunas han otorgado un alto nivel de protección contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte», afirma William Moss, director ejecutivo del Centro Internacional de Acceso a las Vacunas de la Facultad Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins. Este, según él, es el éxito más importante de las vacunas anti-COVID-19 y ayudará a controlar esta pandemia brutal.

Conforme la cantidad de personas vacunadas aumenta a diario, muchos se preguntan qué actividades que antes eran de riesgo, como las reuniones con amigos en espacios cerrados o ir a la compra sin mascarilla, volverán a ser seguras con la vacuna. Esto es lo que dicen los expertos sobre cómo calcular los riesgos de algunas actividades comunes tras haberte vacunado.

¿Cuánto tiempo tarda en activarse la inmunidad «total» tras vacunarte?

Dos de las vacunas de ARNm que han sido aprobadas en España, la de Moderna y la de Pfizer-BioNTech, tienen una pauta de dos dosis separadas por tres o cuatro semanas. Tras la segunda dosis, se tarda de una a dos semanas en conseguir el máximo nivel de protección contra la COVID-19. En ensayos clínicos, estas vacunas han tenido una eficacia aproximada de un 95 por ciento en la prevención de casos de COVID-19.

Por ahora se desconoce cuánto tiempo durará la inmunidad después de que una persona reciba la pauta completa y solo el tiempo revelará la respuesta. La vacuna anti-COVID-19 podría convertirse en una vacuna anual, de forma similar a la antigripal; sus beneficios podrían durar más o menos tiempo.

¿Pueden las personas vacunadas no mostrar síntomas y contagiar el virus a las no vacunadas?

Esta incógnita es crucial, pero todavía no ha sido estudiada con rigurosidad. Los datos disponibles hasta ahora indican que la vacunación reduce significativamente la infección en personas que no muestran síntomas. En el ensayo en fase III de Moderna, una prueba diagnóstica antes de la segunda dosis de la vacuna demostró que la primera dosis prevenía un 89,6 por ciento de los casos asintomáticos y sintomáticos.

Los resultados preliminares de los ensayos en fase III de la vacuna de Oxford-AstraZeneca mostraron una reducción de un 67 por ciento en las pruebas de hisopado positivas tras una dosis

Dicho resultado es «muy alentador», dice John Swartzberg, profesor clínico emérito de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de California, Berkeley. «Esto, como persona responsable, hará que sienta que puedo estar con otras personas de forma más segura».

¿Son seguras las reuniones entre personas vacunadas?

La decisión de reunirse entre personas vacunadas implica un «cálculo» mental, dice Swartzberg. Dicho cálculo debería tener en cuenta las probabilidades de que alguien, vacunado o no, se exponga al virus SARS-CoV-2, ya que todavía existe una pequeña posibilidad de que una persona vacunada se infecte.

Con el paso del tiempo, conforme vacunen a más personas y el número de contagiados descienda, Moss afirma que las reuniones de personas vacunadas «serán seguras» y se volverán cada vez más seguras.

«Para asegurarnos, deberíamos aplicar medidas de distanciamiento a corto plazo en la medida de lo posible hasta que la vacuna se haya distribuido ampliamente», afirma Cynthia Leifer, profesora adjunta de inmunología en la Universidad de Cornell. Recomienda que las personas sigan respetando las normas de evitar los grupos grandes, llevar mascarilla y permanecer a una distancia de dos metros.

“Cuando te pones la vacuna no es como si de repente tuvieras un escudo del Capitán América a tu alrededor.”

por CYNTHIA LEIFER, PROFESORA ADJUNTA DE INMUNOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE CORNELL

También hay incógnitas sobre la eficacia de las vacunas contra nuevas variantes que aún no se han descubierto.

«Cuanto más circule la COVID ahora, más posibilidades hay de que surjan nuevas variantes», afirma Leifer. «No podemos predecir cuándo podría aparecer una nueva variante que quizá no esté cubierta por la vacuna».

La eficacia de la vacuna de Novavax, que todavía no ha sido aprobada, descendió del 89,3 al 49,4 por ciento contra una variante que había surgido en Sudáfrica, pero que ya se ha extendido a nivel internacional. Pfizer y Moderna todavía están probando la eficacia de sus vacunas contra una variante más contagiosa descubierta en el Reino Unido.

¿Deberían las personas vacunadas llevar mascarilla en lugares públicos?

Los expertos están de acuerdo en que todo el mundo debería llevar mascarilla, al menos por ahora. Además de no saber quién está vacunado y quién no, lo que podría provocar situaciones confusas e incómodas, cada persona puede tener una reacción inmunitaria diferente a la vacuna.

«Si 100 personas se inmunizan, todas tendrán niveles distintos de respuesta a esa vacuna; algunas podrían no ser lo bastante buenas para protegerlas», afirma Leifer. No hay forma de saber qué tipo de respuesta tendrá tu cuerpo a la vacuna, así que llevar mascarilla añade una capa adicional de protección. También está la duda de cuántas personas vacunadas serán capaces de transmitir el virus.

«La vacuna es como un gran parche, pero existen otros parches para protegernos», explica Swartzberg. «La vacuna probablemente es el más grande». La mascarilla es otro parche y él no cree que nadie deba dejar de usarla.

¿Será seguro viajar después de vacunarme?

Muchos han pasado meses o años desde que han visto a sus amigos y familiares en persona, pero ponerse la vacuna no significa que sea seguro viajar.

«Creo que todo se reduce a con qué se siente cómoda la gente, pero debemos que ser conscientes de que en este momento no podemos predecir cuándo surgirán nuevas variantes, dónde surgirán y si estaremos protegidos», afirma Leifer. «Cuando te pones la vacuna no es como si de repente tuvieras un escudo del Capitán América a tu alrededor».

Swartzberg dice que, aunque pronto podría parecer seguro socializar en grupos pequeños con otras personas vacunadas, los viajes en avión son otra historia: «No voy a saber quién está en el aeropuerto, quién va en el avión... así que pasará mucho más tiempo hasta que esté seguro de que no habrá un montón de personas sin vacunar en ese avión o ese aeropuerto».

¿Dentro de cuánto tiempo habrán vacunado a bastantes personas para «volver a la normalidad»?

Puede que ahora mismo el mundo despreocupado del 2019 sea un recuerdo distante, pero con la distribución de las vacunas parece que la sensación cautelosa de normalidad —comer en un restaurante, ir al colegio, una noche de karaoke con amigos— está al alcance de la mano.

Hasta ahora se han vacunado 107 millones de personas en todo el mundo. En España se ha vacunado a más de 2,2 millones de personas y más de 889 000 han recibido la pauta completa. El objetivo es vacunar al 70 por ciento de la población antes de verano; España figura en el noveno puesto con más personas totalmente inmunizadas en relación a la población: un 1,8 por ciento ha recibido la pauta completa.

En el camino hacia la inmunidad de grupo habrá señales de que la normalidad ha vuelto. Swartzberg dice que se sentirá mejor cuando disminuya el número de casos nuevos, lo que reducirá las posibilidades de exponerse al virus.

«Yo creo que esto será una especie de fase de transición para volver a tiempos prepandémicos», afirma Moss. El primer paso es reducir los casos, las hospitalizaciones y las muertes mediante la vacunación para que el rastreo de contactos exhaustivo pueda ejecutarse de forma eficaz. «Aunque hablamos de rastreo, lo que ha ocurrido es que el número de casos era tan elevado en todo Estados Unidos que sobrecargó el sistema», afirma.

Leifer espera que puedan acelerarse las campañas de vacunación con planes creativos de distribución y fabricación. «Mi idea sería que alcancemos el objetivo para finales de verano, para que los alumnos puedan volver al colegio», dice.

Una vacuna no es la panacea, pero proporciona una forma de reducir el riesgo y ver antes a nuestros seres queridos.

«Llevo 10 meses sin abrazar a mis nietos y a mis hijos», cuenta Swartzberg. «Necesitaré hacerlo en algún momento».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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