Todavía no se conoce el origen del coronavirus: estas son cuatro hipótesis

Los expertos afirman que entender cómo saltó el virus de animales a humanos es fundamental para impedir futuras pandemias.

Publicado 6 abr. 2021 14:55 CEST
Ilustración del SARS-CoV-2

Normalmente se tardan años en rastrear los orígenes de un virus como el SARS-CoV-2. Sin embargo, un informe reciente ha trazado un plan de trabajo para llegar al fondo de cómo saltó el coronavirus de animales a humanos.

Fotografía de NIAID

Continúa la búsqueda de los orígenes del virus que provoca la COVID-19 y la vía que siguió para saltar de los animales a los seres humanos, causar estragos en todo el mundo, infectar a más de 129 millones de personas y matar a más de 2,8 millones.

A principios de la semana pasada, la Organización Mundial de la Salud publicó un informe elaborado por un equipo de investigadores internacionales que viajó a China para investigar cuatro posibles hipótesis sobre cómo el virus SARS-CoV-2 podría haber causado el brote inicial. Sin embargo, en los días transcurridos desde entonces, gobiernos de todo el mundo han expresado su preocupación por el hecho de que los investigadores no tuvieran acceso a datos completos, mientras que los científicos afirman que el informe ha arrojado poca luz sobre cómo se desencadenó el virus.

Esto no es de extrañar, ya que normalmente se tarda años en rastrear los orígenes de un virus, si es que es posible, señala Angela Rasmussen, viróloga del Centro de Ciencia y Seguridad de la Salud Global del Centro Médico de la Universidad de Georgetown. Pero en este caso, «creo que tenemos suficientes pruebas para decir que algunas [teorías] son más probables que otras», afirma.

En el informe, el equipo descubrió que lo más probable es que el virus saltara de un animal a otro antes de llegar a los humanos. También analizaron pruebas que apoyan las teorías de que el virus pasó a los humanos directamente desde un animal anfitrión original o que viajó a través de la cadena de suministro de alimentos congelados y refrigerados. Además, el equipo abordó la posibilidad de que el virus se filtrara accidentalmente de un laboratorio en Wuhan, hipótesis que consideraron «extremadamente improbable».

A continuación, explicamos las pruebas que presenta el informe para respaldar cada una de las cuatro teorías sobre los posibles orígenes del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, y qué opinan los expertos.

1. Salto directo de animales a humanos

INFORME OMS: de posible a probable

La primera hipótesis sobre el origen del SARS-CoV-2 es sencilla: Sugiere que el virus comenzó en un animal —probablemente un murciélago— que estuvo en contacto con un humano. Y pum, infectado. En ese momento, el virus empezó a contagiarse a otros humanos.

El informe de la OMS cita pruebas sólidas que demuestran que la mayoría de los coronavirus que infectan a humanos proceden de los animales, incluido el virus que causó la epidemia de SARS en 2003. Se cree que los murciélagos son los culpables más probables, ya que albergan un virus genéticamente relacionado con el SARS-CoV-2.

El informe reconoce la posibilidad de que el virus se propagara de pangolines o visones a los humanos. En cambio, David Robertson, jefe de genómica viral y bioinformática de la Universidad de Glasgow, afirma que el equipo de la OMS tomó muestras de muchas especies de animales para el informe, no solo murciélagos. Los análisis apuntan a los murciélagos como reservorio.

«Así que lo que nos tiene que preocupar es cómo llegó de los murciélagos a los humanos», dice Robertson. «¿Fue una persona a una zona, se infectó y luego fue en tren a Wuhan?».

La transmisión directa entre murciélagos y humanos es posible: varios estudios han demostrado que las personas que viven cerca de cuevas de murciélagos en la provincia de Yunnan, en el sur de China, tienen anticuerpos contra los coronavirus de los murciélagos. Con todo, no muchos humanos suelen pasar mucho tiempo cerca de los murciélagos, a menos que sean científicos especializados (en cuyo caso suelen llevar equipo de protección). Así que, si el virus saltó a los humanos directamente de los murciélagos, no está claro por qué el primer brote se habría producido en Wuhan, a miles de kilómetros de las cuevas de murciélagos de Yunnan.

Asimismo, el informe señala que se necesitarían décadas para que el coronavirus de los murciélagos, estrechamente relacionado, evolucionara y diera lugar al SARS-CoV-2. Como los científicos no han encontrado un virus de murciélago que represente el eslabón perdido, el equipo de la OMS determinó que esta teoría era «de posible a probable».

2. Salto de animales a humanos mediante un anfitrión intermedio

INFORME OMS: de probable a muy probable

Ante la ausencia de una prueba fehaciente que demuestre que los murciélagos transmitieron el virus directamente a los humanos, los científicos creen que la teoría más probable es que el virus viajara primero a través de otro animal, como un visón o un pangolín. A diferencia de los murciélagos, estos animales suelen estar en contacto con los humanos, sobre todo si los crían en una granja o los trafican en el marco del comercio ilegal de animales salvajes.

Si el virus saltó primero a otro animal, eso también podría explicar cómo se adaptó para ser perjudicial para los humanos, aunque Robertson apunta que es poco probable que el virus tuviera que cambiar mucho. Los análisis genómicos sugieren que el SARS-CoV-2 es un virus generalista, no uno adaptado a los humanos, lo que explica que pueda saltar fácilmente entre pangolines, visones, gatos y otras especies.

El informe de la OMS señala que esta es la vía que han seguido coronavirus anteriores para infectar a los humanos. Por ejemplo, se cree que el virus del SARS pasó de los murciélagos a las civetas de las palmeras antes de causar una epidemia en humanos en 2002. Por su parte, el virus que causa el MERS se ha encontrado en dromedarios de todo Oriente Medio.

Daniel Lucey, profesor adjunto de enfermedades infecciosas del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, afirma que las similitudes entre el SARS-CoV-2 y sus parientes, el SARS y el MERS, suponen un buen argumento a favor de que pudieran haber surgido de la misma forma.

«Ahora tenemos tres coronavirus que causan neumonía, enfermedad generalizada y muerte», dice. «El pasado es prólogo».

Con todo, si la teoría es cierta, se desconoce cuál podría haber sido ese animal intermediario para el SARS-CoV-2. El equipo de la OMS analizó muestras de miles de animales de granja de toda China y todas dieron negativo en el virus. Lucey sostiene que el equipo de la OMS no analizó adecuadamente a los visones —unos de los presuntos intermediarios— criados en granjas de China, pero Rasmussen dice que el propio informe reconoce que sólo araña la superficie.

«Se trata de una fracción de los animales que se crían, capturan o transportan con este fin en China», señala. «Creo que no hemos hecho un muestreo suficiente ni de lejos».

“Existe la creencia popular de que necesitamos algún tipo de justicia o explicación y que alguien tiene que responder por esta pandemia. Pero la verdadera razón por la que necesitamos averiguar su origen es para que sirva de base a nuestros esfuerzos para evitar que ocurra otra pandemia como esta.”

por ANGELA RASMUSSEN, VIRÓLOGA DEL CENTRO DE CIENCIA Y SEGURIDAD DE LA SALUD GLOBAL EN EL CENTRO MÉDICO DE LA UNIVERSIDAD DE GEORGETOWN

3. Introducción a través de alimentos refrigerados o congelados

INFORME OMS: posible

Otra teoría sostiene que el virus puede haber llegado a los humanos a través de la denominada cadena de frío, la línea de suministro para la distribución de alimentos congelados y refrigerados. En este caso, el virus podría haber surgido fuera de China, pero se habría importado en la superficie de los envases de los alimentos o en los propios alimentos.

Esta teoría cobró fuerza el verano pasado tras un par de brotes en China y desde entonces han aparecido algunas pruebas que sugieren que los patógenos pueden sobrevivir más tiempo en bajas temperaturas.

Con todo, aunque la cadena de frío podría haber estado implicada en los nuevos brotes, los científicos afirman que hay pocos motivos para creer que haya sido el origen de la pandemia. No hay pruebas directas de que el SARS-CoV-2 sea responsable de los brotes transmitidos por los alimentos, mientras que Rasmussen señala que la COVID-19 rara vez se propaga a través de las superficies, una buena noticia para quienes están hartos de limpiar la compra.

«No es imposible», dice. «No se puede descartar. Pero no creo que las pruebas fundamentales sean sólidas en este caso».

Rasmussen explica que una forma más plausible de que el virus se propague a través de la cadena alimentaria sería a través de la fauna silvestre que se cría para el consumo humano. Pero eso entra en el ámbito de la teoría de un anfitrión intermedio, señala.

Algunos críticos afirman que esta teoría se utiliza para alejar las sospechas de China y hacerlas recaer en otros países. Lucey considera que esta vía es la menos probable de las cuatro que identificó el equipo y sostiene que es inverosímil que el virus siga siendo viable en un envase durante el tiempo que tarda en importarse desde Europa o cualquier otro sitio. También se pregunta por qué estas infecciones habrían aparecido en Wuhan y no en otro lugar.

«En mi opinión, es muy inverosímil».

4. Salido de un laboratorio

INFORME OMS: extremadamente improbable

La hipótesis más polémica sobre el origen del SARS-CoV-2 también es la que los científicos consideran la menos probable: que el virus, de algún modo, saliera de un laboratorio en Wuhan donde se estudiaban coronavirus de murciélagos. Esta teoría, promulgada originalmente por el expresidente Donald Trump y su gobierno, sugiere que quizá un investigador del laboratorio se infectó —de forma accidental o de otro modo— o manipuló una cepa de coronavirus para crear el SARS-CoV-2.

Aunque en el pasado ha habido escapes en laboratorios, el informe de la OMS señala que son poco comunes. Las pruebas principales que cita para respaldar esta teoría es el hecho de que unos investigadores del Instituto de Virología de Wuhan han secuenciado la cepa de coronavirus de murciélagos —llamada CoV RaTG13, que tiene una similitud de un 96,2 respecto al SARS-CoV-2 y es su pariente más cercano conocido— durante su iniciativa para impedir que los virus zoonóticos saltaran a los humanos. Un laboratorio dirigido por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Wuhan también ha trabajado con coronavirus de murciélagos.

Pero esas son las únicas pruebas que sustentan esta hipótesis. El informe de la OMS indica que no existe ningún registro de que un laboratorio de Wuhan estuviera trabajando con un virus más relacionado con el SARS-CoV-2 antes de que se diagnosticaran los primeros casos de COVID-19 en diciembre de 2019 y que ningún trabajador de laboratorio informó de haber tenido síntomas de COVID-19 que sugirieran que se hubiera infectado. Con todo, los científicos señalan que las evidencias tanto a favor como en contra de la hipótesis de la fuga de un laboratorio son frágiles.

Lucey cree que la teoría de que saliera de un laboratorio es plausible, aunque menos probable que la transmisión zoonótica, debido a la falta de pruebas. Apunta que no hubo investigaciones forenses en los laboratorios de Wuhan y se pregunta por qué la OMS autorizó que el equipo estudiara el laboratorio sin dar instrucciones para llevar a cabo dicha investigación ni contar con miembros del equipo que tuvieran la experiencia necesaria para realizarla.

«No existe ninguna forma de probar o desmentir la teoría de la fuga del laboratorio basándonos en lo que se ha presentado en este informe», coincide Rasmussen, que también señala que para zanjar el asunto se necesitaría una auditoría forense de los registros de los laboratorio para buscar el virus ancestral del SARS-CoV-2. «Pero mi opinión es que la teoría de la fuga del laboratorio, aunque no sea imposible, es menos probable como explicación».

Rasmussen explica que no existen evidencias de que el SARS-CoV-2 sea el resultado de manipulación genética ni es probable que se creara por accidente. Es muy difícil cultivar un virus lo bastante potentes para causar infecciones en humanos a partir de la muestra de un murciélago, dice. Por otra parte, en la naturaleza suelen surgir virus similares de forma habitual, por lo que esa es una fuente mucho más probable.

Robertson afirma que los partidarios de la teoría de que salió de un laboratorio argumentan que el SARS-CoV-2 ha viajado con demasiada rapidez y eficacia por la población humana para tener un origen natural. Pero, como demuestran los estudios genómicos, si el virus es un generalista no es de extrañar que sea tan eficaz a la hora de infectar a los humanos.

«Creo que hay pruebas bastante buenas de que no tuvo que cambiar mucho para ser eficaz en humanos», afirma.

Un plan de investigación

Aunque el informe de la OMS no haya arrojado mucha luz sobre los orígenes del SARS-CoV-2, Robertson afirma que este es solo el principio del que a veces puede ser un proceso largo. Pero dice que ahora hay un imperativo de salud pública para poner en marcha estudios de seguimiento más rigurosos.

«Hay un virus ahí fuera que se parece mucho al SARS-CoV-2», dice. «Esa parece ser la parte que da miedo».

Rasmussen afirma que el informe de la OMS establece un plan de trabajo para que futuros estudios descubran el origen del virus. Recomienda una mejor vigilancia de los animales cautivos y en granjas para determinar un posible reservorio o anfitriones intermedios, así como más muestreos en murciélagos tanto en China como en otros países, ya que también existen pruebas de coronavirus relacionados que circulan en regiones como el Sudeste Asiático. El informe también recomienda estudios epidemiológicos exhaustivos de los primeros casos de COVID-19.

Comprender cómo empezó un brote ayuda a científicos y gobiernos a determinar cómo fortalecer las medidas de protección, ya sea con una vigilancia más rigurosa de las infecciones en los animales y la cadena alimentaria, o con protocolos de bioseguridad más estrictos en laboratorios.

«Existe la creencia popular de que necesitamos algún tipo de justicia o explicación y que alguien tiene que responder por esta pandemia», dice Rasmussen. «Pero la verdadera razón por la que necesitamos averiguar su origen es para que sirva de base a nuestros esfuerzos para evitar que ocurra otra pandemia como esta».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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