Por qué las personas mayores pueden sufrir una COVID-19 grave incluso con la pauta de vacunación completa

Hay muchos factores que debilitan el sistema inmunitario con la edad, aun así, las vacunas y las dosis de refuerzo ofrecen mayor protección frente a la hospitalización y la muerte.

Publicado 20 oct 2021 16:42 CEST
Dosis de refuerzo

Un hombre mayor se vacuna contra la COVID-19 en Kuala Lumpur (Malasia) el 7 de junio de 2021.

Fotografía de Afif Abd Halim, NurPhoto via Getty

Cada vez hay más datos que apuntan a que las personas mayores tienen más riesgo de desarrollar una enfermedad grave tras una nueva infección de COVID-19, algo que según los científicos no debería sorprender a nadie. Al final, las personas de más edad han sido las más vulnerables a lo largo de toda la pandemia, algo que no ha cambiado ni con la vacunación con la pauta completa.

La preocupación por los nuevos casos ha vuelto a crecer en algunos países como Estados Unidos y Reino Unido, sobre todo después de que el pasado 18 de octubre falleciera el ex-secretario de Estado de Estados Unidos Colin Powell después de contraer la COVID-19. El deceso de Powell, de 84 años, fue más complejo que una simple infección por coronavirus. El ex-general sufría de mialoma múltiple, un cáncer de los glóbulos blancos que tiende a provocar que las personas que lo padecen no respondan bien a las vacunas.

Pero además de lo inmunodeprimidos, los responsables sanitarios están viendo con cierta preocupación las evidencias de que los grupos de más edad siguen siendo los de más de riesgo. Según los últimos datos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU, las personas de más de 65 años suman el 67 por ciento de las hospitalizaciones y el 85 por ciento de los fallecimientos de los nuevos casos que se dan en el país. Además, según algunos artículos publicados en distintos medios, los datos de Seattle (EE. UU.) y Reino Unido muestran que las personas mayores vacunadas afrontan riesgos similares -y en algunos casos mayores- de sufrir un caso severo que los menores sin vacunar.

"El gran factor de riesgo es la edad", dice William Petri, inmunólogo de la Universidad de Virginia. Por eso en EE. UU. y en España se priorizó la vacunación de las personas mayores y de las personas en las residencias de la tercera edad cuando empezaron a salir las vacunas, explica. "Si tienes menos de 45 años, tus probabilidades de muerte son casi inexistentes, y después crecen exponencialmente".

La preocupación por los nuevos casos son también la causa de que las autoridades estadounidenses hayan aprobado una dosis de refuerzo para las personas de más de 65 años, y están estudiando hacer lo mismo para las de Moderna y Janssen. En España, también se está estudiando las dosis de refuerzo de todas las vacunas. En el caso de Janssen, que era una sola dosis, se estudia generalizar un segundo pinchazo.

Esto es lo que los científicos saben sobre el sistema inmunitario de los más mayores, y por qué las nuevas infecciones no cambiarán el hecho de que las vacunas contra la COVID-19 siguen siendo tremendamente efectivas para las personas de más edad.

Sistemas inmunitarios viejos

Los expertos dicen que todavía no tienen una explicación adecuada de porqué las personas mayores son más susceptibles a la COVID incluso antes de que dispusiéramos de vacunas. "Es uno de los grandes misterios de este virus", dice Deepta Bhattacharya, un inmunólogo de la Universidad de Arizona.

Los científicos que estudian el envejecimiento dicen que es posible que tenga que ver con algunos de los rasgos de hacerse mayor. Por ejemplo, el cuerpo humano suele desechar las células que se han dañado por enfermedad, lesión o estrés, pero, a medida que el cuerpo envejece, este proceso pierde eficacia y empieza a acumular las que se denominan células senescentes, que están dañadas pero no mueren. Estas células segregan químicos que dañan las células sanas que tienen cerca y producen inflamación. Las células senescentes por tanto debilitan el cuerpo y le complican la lucha contra las infecciones.

Pero en un cuerpo que envejece ocurren muchas más cosas, y son muchos los elementos del envejecimiento los que actúan conjuntamente para debilitar la respuesta inmunitaria, dice Eric Verdin, presidente y secretario general del Instituto de Investigación del Envejecimiento Buck, un grupo de investigación biomédica de California (Estados Unidos).

Entre las personas mayores, dice, hay dos grandes tipos de anomalías del sistema inmunitario; una respuesta hiperactiva innata y una respuesta hipoactiva adaptativa.

La inmunidad innata es el sistema defensivo con el que naces, y el primero en responder a los invsasores. No ataca a un patógeno concreto, sino que responde de manera genérica. Cuando esa respuesta tiene una intensidad de respuesta innapropiada, como ocurre con las personas mayores, puede provocar una cascada de daños por todo el cuerpo, desde los pulmones hasta el corazón o los riñones.

Las respuesta inmunitaria adaptativa apunta a patógenos invasores concretos. Las vacunas ofrecen un primer vistazo del germen y enseña al cuerpo a crear anticuerpos que reconocen y se unen a un virus y le impiden entrar en ninguna célula del cuerpo. Si el virus consigue pasar, entonces las células T se ponen manos a la obra y matan a la célula infectada. Verdin lo compara con un ejército que defiende el cuerpo de atacantes. Si la cantidad de virus es muy pequeña, los anticuerpos y las células T se pueden defender de él con facilidad.

Sin embargo, una fuerza viral mayor puede sobrepasar el sistema inmunitario adaptativo. Las personas mayores, que tienen más dificultades para formar una respuesta adaptativa vigorosa, pueden por tanto ser especialmente susceptibles a nuevas infecciones.

"Todo se complica con la edad, esa es la gran conclusión", dice Bhattacharya.

Nuevas infecciones

Las campañas de la gripe estacional han demostrado que la edad puede limitar la eficacia de algunas vacunas. Verdin dice que a un tercio de la población de más de 70 años no les hace ningún efecto la vacuna de la gripe y que por eso esta enfermedad sigue matando una cantidad desproporcionada de gente en todo el mundo cada año. En España, en 2019, fallecieron casi 1500 personas por esta enfermedad.

Por otro lado, los efectos de la vacuna contra la COVID-19 han sido mucho mejores. "Creo que una de las cosas más sorprendentes es lo bien que han funcionado las vacunas de ARNm en la población más mayor", dice Bhattacharya; "si te fijas en la primera respuesta inmunológica, esta no fue muy distinta entre la población de más de 65 años con respecto a la población. Así que eso ha sido una grata sorpresa".

Aun así, en septiembre el CDC informó de que las vacunas solo tienen una eficacia de cerca de un 78 por ciento en prevenir la infección en toda la población después de seis meses. Todavía no está claro que causa esta caída de le eficacia. Bhattacharya dice que algunos estudios muestran que la inmunidad mengua en en las personas de más de 65, pero señala que eso también podría ser debido al aumento de la variante delta, que se ha demostrado que tiene una mayor capacidad de eludir la respuesta inmunitaria del cuerpo.

En septiembre, David Wallace-Wells, de la revista New York, escribió sobre "el asombroso sesgo de edad de la enfermedad" incluso entre los vacunados, citando datos del Reino Unido que mostraban que las personas vacunadas de más de 60 tenían una ratio de mortandad superior a las de los menores de 50 sin vacunar. Por su parte, el New York Times también ha informado recientemente que los ratios de hospitalización en el área de Seattle apuntan a que los vacunados de 50 tienen un riesgo similar a los menores de 15 sin vacunar.

Bhattacharya dice que no le gusta comparar dos grupos de edad, argumentando que es mucho más importante comparar los riesgos entre los vacunados y los no vacunados sin importar la edad. Estos datos demuestran claramente que todo el mundo se beneficia de la vacunación. En el Reino Unido, por ejemplo, el ratio de mortalidad entre los adultos sin vacunar es muy superior del ratio de mortalidad entre los adultos vacunados de cualquier grupo de edad.

Y, pese a la caída de la eficacia en la prevención de la infección, la vacuna de Pfizer sigue teniendo un 90 por ciento de eficacia en prevenir la hospitalización, lo que sigue siendo una defensa sólida contra una enfermedad grave y la muerte. Un informe reciente del departamento de Salud de EE. UU. dijo que las vacunas "puede que hayan ayudado a evitar cientos de miles de nuevas infecciones de COVID-19 y decenas de miles de muertes entre los más mayores".

Bhattacharya dice que las autoridades sanitarias de EE. UU. han aprobado dosis de refuerzo para las personas de más de 65 años, y no para la población general, porque corren más riegos. Él y otros científicos enfatizan que el que haya sonados casos de nuevas infecciones o que se aprueben nuevas dosis de refuerzo no debería desalentar a nadie de vacunarse. Todo lo contrario, debería ser una confirmación de que la vacuna funciona.

"Una cosa es segura: estas son las mejores vacunas que hemos tenido nunca", dice Petri.

Verdi está de acuerdo: "Vacunarse es algo positivo para ti. Piensa que estás en una guerra y quieres tener toda la munición que puedas".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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