COVID-19 y menstruación: ¿cómo afecta y por qué?

Varios médicos no advirtieron a sus pacientes de que podrían sufrir interrupciones temporales de sus periodos después de ser vacunadas, así como de los problemas más significativos después de un ataque severo de COVID-19.

Por Meryl Davids Landau
Publicado 31 oct 2022, 10:55 CET
Histerosalpingograma mejorado en color muestra un sistema reproductor femenino, con trompas de Falopio y un útero ...

Este histerosalpingograma mejorado en color muestra un sistema reproductor femenino, con trompas de Falopio y un útero sano.

Fotografía de James Cavallini, Science Source

Raven La Fae, una artista de 31 años de Calgary (Canadá), siempre ha sido capaz de predecir su periodo menstrual casi al día: llega cada 28 días y dura cinco. Después de contraer COVID-19, esto ha dejado de ser así.

La Fae sufrió la enfermedad durante dos miserables semanas. Su ciclo menstrual, como de costumbre, aterrizó durante esos días. La sorpresa vino cuando comprobó su duración: 10 días.

"Desde entonces, mi menstruación ha sido irregular", se lamenta La Fae. Cuando volvió a contraer COVID, se volvió aún menos predecible. Aunque los días entre sus ciclos han vuelto a ser los habituales, la duración de las hemorragias no lo ha sido, llegando a durar hasta 13 días al mes.

Desde el comienzo de la pandemia, mujeres de todo el mundo empezaron a notar cambios en sus ciclos menstruales. En algunos casos, esto ocurrió después de contraer el virus; en otros, después de recibir la vacuna. Gracias a que muchas mujeres registran sus ciclos en aplicaciones de seguimiento de la menstruación, los investigadores han podido documentar más fácilmente el fenómeno.

Y los resultados les han pillado con la guardia baja. Tras someterse a diversas pruebas que determinaron que las hormonas de La Fae eran normales, la dijeron que no podían explicar la anomalía. Muchas mujeres se han quejado, asegurando que sus médicos desestimaron su corazonada de que el virus podría estar relacionado con la alteración de los ciclos.

"Cuando empezó la COVID nos preocupaba que la gente muriera, así que se pasaron por alto otras cosas", admite Hugh Taylor, jefe de obstetricia y ginecología de Yale Medicine (Estados Unidos). En retrospectiva, dice Taylor, las mujeres deberían haber sido alertadas de esta posibilidad. "Vemos ciclos menstruales irregulares con otras infecciones agudas, así que no es sorprendente que ocurra aquí".

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Mensajes deficientes

Sin investigaciones ni garantías por parte de los médicos, las mujeres se alarmaron por las desviaciones de sus periodos, dice Taylor, y con razón: "Llevamos años advirtiendo a la gente de que los cambios en un periodo pueden ser un síntoma de un desequilibrio hormonal, o incluso de cáncer."

Cuando niñas y mujeres notaron cambios inesperados en su ciclo después de recibir la inyección de COVID, algunas se replantearon su decisión de vacunarse, dice Candace Tingen, directora de programas del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos, que ha concedido el equivalente a 1,67 millones de euros a cinco instituciones de investigación para estudiar la cuestión.

Tingen señala que su Instituto lleva mucho tiempo destacando la importancia de los ciclos menstruales para la salud. "Hablamos del asunto como si fuera un quinto signo vital", dice (los otros cuatro son la temperatura corporal, la presión arterial, el pulso y la respiración).

Lo que más preocupaba a las mujeres más jóvenes era si estos cambios podían reducir la fertilidad, dice Taylor. No fue hasta enero de 2022 que un estudio de 2000 parejas estadounidenses publicado en el American Journal of Epidemiology resolvió la cuestión. Las mujeres que intentaban concebir y que se habían vacunado contra el virus no experimentaron una disminución de la fertilidad. Del mismo modo, la vacuna COVID no tuvo ningún impacto en las tasas de concepción.

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Tanto el virus como la vacuna pueden alterar temporalmente la menstruación

Los científicos todavía están averiguando cuántas mujeres han visto cambiar sus ciclos menstruales, pero está claro que el número es considerable. En un estudio de 127 mujeres en edad fértil de Arizona (Estados Unidos) que habían contraído la COVID, el 16% informó de alguna alteración; las más comunes fueron los ciclos irregulares o los intervalos más largos entre los sangrados. Estos cambios eran más probables en aquellas cuya infección presentaba más síntomas o era más grave (pero no hasta el punto de requerir hospitalización).

En este estudio, las mujeres también presentaron un aumento de los síntomas del síndrome premenstrual de cambios de humor y fatiga. "Pensamos en el periodo menstrual como un acontecimiento agudo que se produce durante unos días, pero las hormonas cambian durante todo el ciclo", explica Leslie Farland, profesora de epidemiología de la Universidad de Arizona y principal investigadora del estudio.

Investigadores de otros países han informado de que un porcentaje aún mayor de mujeres sufrieron cambios en sus periodos tras contraer la COVID. Una encuesta realizada en el Reino Unido descubrió que casi la mitad de las mujeres informaron de alteraciones, principalmente en la duración del ciclo y el aumento del síndrome premenstrual, al igual que el 47% de las mujeres de Jordania e Irak, según otro estudio de Oriente Medio.

Un estudio sobre el efecto de la vacuna, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud y publicado en enero, realizó un seguimiento de 4000 mujeres de EE.UU. que utilizaron una aplicación de seguimiento del periodo. Descubrió que los ciclos cambiaban después de la primera inyección, pero sólo por una media de menos de un día. Aquellas cuya segunda inyección cayó en el mismo ciclo cambiaron alrededor de dos días, aunque en ambos casos la duración del sangrado no se alteró, dice Alison Edelman, obstetra y ginecóloga de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón e investigadora principal del estudio. Un segundo estudio realizado por Edelman, con cerca de 20 000 mujeres de Estados Unidos y Europa que utilizaron la misma aplicación, informó de resultados similares en septiembre.

Estos ligeros cambios se produjeron con todas las marcas de las vacunas y, en la mayoría de los casos, desaparecieron al ciclo siguiente. Aun así, el 10% de las mujeres vio cómo su periodo se desplazaba más de una semana después de cualquiera de las dosis. Sin embargo, estas mujeres también volvieron a la normalidad poco después.

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¿Cómo cambia el periodo el coronavirus?

No está claro cómo afecta el coronavirus o la vacuna al ciclo menstrual.

Una hipótesis sostiene que la COVID-19 puede afectar a lo que se conoce como el eje hipotálamo-hipófisis-ovario. Para comenzar cada ciclo mensual, el hipotálamo envía una señal a la hipófisis para que segregue dos hormonas que, juntas, liberan un óvulo de los ovarios.

Es posible que el coronavirus afecte directamente al hipotálamo, dice Taylor, pero el cuerpo también puede disminuir proactivamente la actividad de estas glándulas si se detecta el virus. "Esto tiene ventajas evolutivas, porque uno no quiere quedarse embarazado cuando está luchando contra un factor de estrés físico, que podría ser una enfermedad o la desnutrición o algo parecido", explica.

Por otra parte, el sistema inmunitario que lucha contra el virus podría alterar la respuesta inflamatoria normal del revestimiento uterino (endometrio) durante el ciclo, según sugirieron recientemente los investigadores en el International Journal of Epidemiology. Esta podría ser la razón por la que las personas que experimentaron un brote más intenso de COVID (lo que indica una mayor carga viral y una mayor actividad inmunitaria) tienen mayores tasas de cambios menstruales, como descubrió el estudio de la Universidad de Arizona.

Ese fue el caso de Annette Gillaspie, una enfermera titulada de 41 años de Hillsboro, Oregón (Estados Unidos), que contrajo COVID y estuvo extremadamente enferma durante más de dos semanas. Ahora tiene síntomas de COVID larga, incluyendo un ritmo cardíaco fluctuante y una fatiga tan extrema que una ducha puede mandarla a la cama durante días. Sus menstruaciones son tan inusualmente largas y abundantes (durante casi dos semanas algunos meses) que Gillaspie se hizo insertar un dispositivo hormonal intrauterino. De momento, no ha reducido la hemorragia y, si no mejora en unos meses, es probable que se someta a una histerectomía.

Las vacunas provocan más cambios menores

Las vacunas desencadenan la respuesta del sistema inmunitario del cuerpo, aunque sea menor que la de la enfermedad, por lo que los mismos mecanismos podrían estar implicados en sus alteraciones temporales del ciclo menstrual, afirma Tingen.

Difundir esta información tranquilizadora a las mujeres para que sepan que pueden sufrir este posible efecto secundario es una importante tarea de salud pública, afirma Tingen.

Sin embargo, cualquier persona cuyo ciclo permanezca significativamente alterado durante varios meses debe consultar con su proveedor de atención médica, dice Taylor. "Mi sospecha es que las personas que están en el punto límite de una enfermedad (anomalías de la tiroides, irregularidades hormonales, hemorragias por fibromas) podrían verse empujadas al límite" por el coronavirus o la vacuna COVID.

Edelman espera que este sea un momento de enseñanza para su profesión. "La salud menstrual ha sido lamentablemente poco estudiada, no sólo en los ensayos de vacunas, sino en casi todas las áreas de investigación", dice. "Sin embargo, la mitad de la población va a menstruar, menstrúa o ha menstruado, y esta función biológica rutinaria tiene un significado para el individuo y para la ciencia".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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