Cornualles: de capital británica del surf a súper potencia espacial

La animada ciudad de Newquay es conocida sobre todo por sus playas, pero algo mucho más grande está a punto de despegar. ¿Puede ser un ejemplo para Sevilla y la Agencia Espacial Española?

La ojiva del cohete Launcher One entra en el hangar de SpacePort Cornwall, en el aeropuerto de Newquay, en octubre de 2022. Esta instalación será la primera del Reino Unido en lanzar una carga útil orbital.

Fotografía de Spaceport Cornwall
Por Huw James
Publicado 3 ene 2023, 11:38 CET

¿Cómo podría afectar a la localidad andaluza de Sevilla la reciente designación por parte del Gobierno para convertirse en la sede de la Agencia Espacial Española? Merece la pena echar un vistazo a nuestros vecinos en Europa, muy activos en los últimos años en el desarrollo de proyectos con vistas más allá de nuestro planeta. Impulsada por el desarrollo de pequeños cohetes más asequibles, Europa vive un importante auge en su carrera espacial. Prueba de ello son los proyectos espaciales de Suecia, Noruega o Reino Unido.

La población de la pequeña ciudad córnica de Newquay es a veces de 20 000 habitantes y, otras, de 100 000, según la temporada. Desde hace más de un siglo se la considera un paraje de belleza de las Islas Británicas y, como tal, está bien establecida (incluso es famosa) como destino turístico.

Algunos también la consideran el lugar perfecto para el primer puerto espacial del Reino Unido. La instalación en cuestión, Spaceport Cornwall, recibió su licencia de lanzamiento en octubre de 2022 y ya está abierta al público. Así que, además de sus magníficas playas, su belleza natural y su agradable clima, Newquay parece dispuesta a añadir una nueva baza a su abultada lista de ventajas: será la sede del primer lanzamiento de satélite del Reino Unido desde su propio territorio. Y será pronto: sus creadores, que esperaban que su primera carga útil orbital despegase antes de finales de 2022, han tenido que aplazarla para principios de 2023.

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Mientras se pasea por los senderos azotados por el viento del camino costero de Newquay, o se practica surf en las famosas olas de sus mares, se podría pensar que la ciudad de Cornualles siempre ha dependido de su turismo para salir adelante, pero no es así. Tanto ella como sus pueblos circundantes cuentan con un rico patrimonio de gestión y aprovechamiento de sus recursos naturales: la minería, el tejido y la pesca han contribuido al éxito de Newquay. Lo que ocurre es que su próxima industria local puede ser literalmente de otro mundo.

Izquierda: Arriba:

Trabajadores de la construcción ajustan el cartel del hangar de SpacePort Cornwall. Con sede en el aeropuerto de Newquay, la instalación recibió la primera licencia de lanzamiento del Reino Unido en octubre de 2022.

Fotografía de Huw James
Derecha: Abajo:

La playa de Towan, en Newquay. Esta ciudad de Cornualles es desde hace mucho tiempo la meca del surf y un destino de vacaciones.

Fotografía de robertharding / Alamy

Una historia poco gloriosa

El Reino Unido no ha tenido la mejor reputación en lo que se refiere a vuelos espaciales. Por una razón u otra, este conjunto de naciones nunca ha desarrollado adecuadamente un programa espacial que permitiera poner satélites en el espacio de forma eficaz, por no hablar de seres humanos. La Sociedad Interplanetaria Británica se fundó en 1933 y ejerció una fuerte presión para que el Reino Unido estuviera presente en el espacio, incluida la Luna.

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Los primeros programas de colaboración con satélites, como Ariel y Prospero (este último lanzado con éxito desde Australia en 1971), demostraron que el talento y la voluntad estaban ahí. Las agencias militares y de inteligencia llevan mucho tiempo pensando que el Reino Unido debería tener sus propios satélites, y es ahora cuando los políticos y el sector público parecen haber empezado a tomarse el espacio más en serio. La primera Estrategia Espacial Nacional del Reino Unido es ya una realidad.

Izquierda: Arriba:

El cohete Launcher One, con su carga útil de satélites, se acoplará a la parte inferior de un Boeing 747-400, que ascenderá a 10 000 metros sobre el Atlántico, desde donde se soltará el cohete, se encenderá y comenzará su viaje a la órbita. Esta forma de lanzamiento horizontal no requiere más infraestructura que la de un aeropuerto normal, aunque tenga una larga pista de aterrizaje.  

Derecha: Abajo:

El cohete Launcher One de Virgin Orbit es descargado de un avión de transporte C-17 para su ensamblaje. El cohete se fabricó en California y ha tenido cinco lanzamientos con éxito desde el Puerto Aéreo y Espacial de Mojave.  

fotografías de Spaceport Cornwall

El Reino Unido fabrica y prueba gran parte de los satélites del mundo, pero hasta el día del lanzamiento no habrá lanzado ni uno solo desde su territorio natal. El Ministro de Ciencia e Innovación, George Freeman, ha declarado: "A medida que nos adentramos en una nueva y apasionante era espacial, tenemos grandes ambiciones de que el Reino Unido esté a la vanguardia de esta industria en nuestro papel de superpotencia científica, ya sea lanzando el primer satélite desde suelo británico o liderando grandes misiones espaciales internacionales para ayudar a combatir el cambio climático". 

En un mundo en el que dependemos cada vez más de la tecnología espacial, y en el que el Reino Unido perdió recientemente el acceso al principal sistema de posicionamiento por satélite en el que trabajó y al que contribuyó con 1357 millones de euros (Galileo), quizá el espacio sea más importante de lo que muchos creen. Y aunque la ubicación de este puerto espacial inaugural ha sido inesperada, está claro que tiene sus méritos.

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“"El lanzamiento en sí, por muy emocionante que sea, es un imán, un catalizador para que sucedan todas las demás cosas". ”

Melissa Thorpe

Melissa Thorpe, Directora General de SpacePort Cornwall.

Fotografía de Huw James

Cuestión de ubicación

Dependiendo de dónde quieras que acabe tu satélite en el espacio, hay una gran variedad de empresas y ubicaciones que te ayudarán a conseguirlo. Puedes recurrir a SpaceX o Blue Origin en Florida (EE.UU.). O varios puertos espaciales en Rusia, India o China. Pero en la Europa continental, las opciones son escasas.

La principal razón por la que Europa es un desierto de puertos espaciales se debe a la mecánica de orbitar nuestro planeta. Si quieres poner algo en órbita, el mejor lugar para hacerlo son los destinos de baja latitud, cerca del ecuador. Si se lanza en dirección este desde un lugar relativamente cercano al ecuador, se puede utilizar la velocidad de rotación de la Tierra para ayudar a llegar al espacio. También se consigue una orientación ventajosa para la popular órbita geoestacionaria. Otra buena razón por la que Europa no ha tenido puertos espaciales en el pasado es que hay muchas zonas pobladas. Si se lanza un cohete hacia el este desde casi cualquier lugar de Europa, la trayectoria de vuelo pasará por encima de una zona poblada y la posibilidad de que los restos del cohete caigan sobre un pueblo o una ciudad es muy alta.

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El cohete Launcher One en el compartimento de carga útil de un transportador C-17. Gran Bretaña ya ha lanzado satélites, pero nunca desde suelo británico. El Cornwall SpacePort es uno de los siete que se están construyendo en todo el Reino Unido, con una mezcla de instalaciones de lanzamiento horizontales y verticales.

Fotografía de Spaceport Cornwall

Spaceport Cornwall, en Newquay, resuelve estos problemas de una forma novedosa. En colaboración con Virgin Orbit, de Richard Branson, los lanzamientos desde el aeropuerto de Cornwall Newquay serán "lanzamientos horizontales" desde un Boeing 747. Este lugar cuenta con una de las pistas más largas del Reino Unido, un espacio aéreo no congestionado y relativamente poca gente en la trayectoria de lanzamiento. Este emplazamiento cuenta con una de las pistas más largas del Reino Unido, un espacio aéreo no congestionado y relativamente poca gente en la trayectoria de lanzamiento.

La órbita a la que Launcher One pondrá sus satélites también es diferente. Los GEO (satélites geoestacionarios) orbitan alrededor del ecuador a una altitud de unos 35 000 km, y normalmente a la misma velocidad a la que gira la Tierra, por lo que se encuentran efectivamente en la misma posición sobre la superficie en todo momento. El puerto espacial de Cornualles utilizará la órbita LEO (Low Earth Orbit, órbita terrestre baja), una órbita mucho más cercana y rápida que permite el despliegue de muchos tipos de satélites para usos muy diversos. El alcance de los satélites LEO puede ir desde los 160 km sobre el planeta hasta los 2000 km.

El espacio, más 'barato' que nunca

La industria espacial resulta cada vez más fascinante para las empresas. Ahora podemos lanzar satélites al espacio por menos dinero, con más rapidez y seguridad que nunca. Eso significa que es accesible a muchas más organizaciones, y a posibles controversias. Por ejemplo, el proyecto StarLink de SpaceX ha sido objeto de mucho escrutinio por su objetivo de poner 42 000 satélites en el espacio para su empresa privada de telecomunicaciones.

Pero el número de satélites necesarios en el espacio va en aumento. Para satisfacer esa demanda, se calcula que en 203  esa cifra podría pasar de los 5000 actuales a más de 100 000. Se calcula que el sector espacial mundial en su conjunto tendrá un valor de más de 550 000 millones de euros en 2030. El Reino Unido está intentando captar el 10% de ese sector espacial mundial de aquí a 2030; gran parte de ello se hará a través del puerto espacial de Cornualles, aunque se están desarrollando otros seis emplazamientos en diversos lugares de la costa occidental británica, principalmente en Escocia. El mercado de los lanzamientos tendrá un valor de 10 000 millones de libras en la próxima década (unos 11 300 millones de euros).

El Boeing 747-400 modificado de Virgin, apodado "Cosmic Girl".

Fotografía de Spaceport Cornwall

Melissa Thorpe es la Directora General de Spaceport Cornwall. "El lanzamiento en sí, por muy emocionante que sea, es un imán, un catalizador para que sucedan todas las demás cosas", afirma. "De nuevo, estas instalaciones no son sólo para Virgin. Otras empresas vendrán a utilizarla. Tenemos un edificio adyacente que aún no hemos construido y que ya está lleno. No necesariamente sólo empresas espaciales, sino empresas que podrían querer utilizar las tecnologías de los satélites".

Pero todos estos negocios y beneficios podrían tener un coste. Ha habido cierta oposición válida a la industria espacial en su conjunto. La basura espacial es un término cada vez más conocido y se refiere a la cantidad de desechos potencialmente peligrosos que dejamos en el espacio, desde satélites fuera de servicio hasta partes de lanzadores.

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Luego está la infraestructura terrestre. Fabricar satélites y enviarlos por todo el mundo tendrá obviamente un impacto, al igual que el funcionamiento de un puerto espacial. Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad de Exeter demuestra que el puerto espacial no modifica significativamente las emisiones de carbono de la zona de Cornualles. El estudio ha sido realizado por Xiaoyu Yan, profesora titular de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Exeter y miembro del equipo del Instituto de Medio Ambiente y Sostenibilidad, con sede en Penryn (Cornualles). "Este informe ofrece una evaluación rigurosa de las emisiones directas de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de los lanzamientos previstos y las actividades auxiliares asociadas a las misiones de lanzamiento en el puerto espacial propuesto", escribió Yan, concluyendo que "en general, no se espera que el puerto espacial propuesto en Cornualles tenga un impacto significativo en las emisiones totales de GEI de Cornualles ni en los esfuerzos para combatir el cambio climático".

Cohetes 101
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La ventana de lanzamiento propiamente dicha se abrió el 29 de octubre. Cuando llegue el momento, el Boeing 747, llamado Cosmic Girl, y el cohete Launcher One serán el centro de la acción. El cohete contendrá varios satélites que hacen de todo, desde mejorar la navegación hasta ayudar a fabricar materiales especiales en el entorno único del espacio. El jefe de escuadrón Matthew Stannard, piloto jefe de Virgin Orbit, declaró: "Es increíble. Estamos a semanas del primer lanzamiento británico en Spaceport Cornwall, así que todo es muy real".

Una vez dado el pistoletazo de salida, el piloto volará el 747/rocket sobre el océano Atlántico, donde el avión ascenderá hasta los 10 000 metros antes de soltar el cohete LauncherOne para su ascenso al espacio. En ese momento, el motor NewtonThree se enciende en la primera etapa del cohete. En cuanto termine la primera etapa, se encenderá la segunda, que pondrá los satélites en órbita. Se han invertido años de preparación y decenas de miles de horas de trabajo para que este lanzamiento salga a la perfección.

Un surfista solitario pasea por la playa Fistral de Newquay. Sus partidarios esperan que la incorporación de la industria espacial al condado de West Country añada otro lucrativo filón a la economía de la región.

Fotografía de Loop Images Ltd / Alamy

La "próxima revolución industrial"

Pero el puerto espacial y todo lo que le rodea suponen mucho más de lo que se ve a simple vista. El equipo de pruebas del fabricante galés SpaceForge (que pretende aprovechar el entorno único del espacio para fabricar artículos de alta precisión, como productos farmacéuticos y semiconductores, a temperaturas extremadamente bajas y en micro gravedad) se instalará en el Lanzador Uno.

Josh Western fundó SpaceForge con Andrew Bacon. "Sabemos que el cambio se acerca, pero nadie está preparado para ello. Hasta que esa primera persona juntó un par de palos e inventó el fuego, todo el mundo se pasaba el tiempo en la penumbra", declaró Western a National Geographic (Reino Unido). "La fabricación espacial es el equivalente actual de ese momento. Es la próxima revolución industrial, pero no tiene lugar en la Tierra. Nuestro futuro está en el espacio. Y Europa necesita una plataforma segura y fiable para enviar satélites. No sólo nuevos, sino para sustituir a los dañados, de los que dependemos para viajar, el entretenimiento, el seguimiento, la ciencia y mucho más".

El lema de Spaceport Cornwall es "Space for Good" [Espacio para el bien]. Y el espíritu del puerto espacial es incluir a la comunidad y a los habitantes de Cornualles en el proyecto; en el segundo lanzamiento habrá incluso un satélite para vigilar la salud de la tierra y el mar de Cornualles. En Cornwall Airport Newquay estará obviamente el puerto espacial, pero también las instalaciones de control de la misión y otras infraestructuras. "Esto tiene la posibilidad de aportar mucho valor a Cornualles. Ya proporciona 150 puestos de trabajo directos, a los que se suman otros empleos en otras industrias no directas. Y cuando se alcanzan grandes ambiciones, vemos también otros beneficios", afirma la Directora General, Melissa Thorpe. "Tras las misiones Apolo, aumentó el número de personas que estudiaban ciencias a alto nivel".

Eso no quiere decir que el Spaceport Cornwall vaya a lanzar humanos a la Luna, subraya Thorpe. "Pero cuando los estudiantes son capaces de ver lo que es factible, a menudo se esfuerzan por conseguirlo".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.co.uk

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