¿Cómo se crean los fósiles de ámbar?

El ámbar, un material de tonos cálidos muy apreciado por los joyeros, tarda más de 40 000 años en formarse. Te mostramos fotos de algunos de los mejores ejemplares.

Por Michael Greshko
Flor de 28 milímetros conservada em ámbar.

En 1872, unos científicos examinaron una flor fosilizada de un tamaño inusual, conservada en ámbar de una mina rusa. La identificaron como una planta de hoja perenne llamada Stewartia kowalewskii. Las flores fosilizadas en ámbar son extremadamente raras. Ésta, de 28 milímetros de diámetro, es tres veces mayor que la mayoría de las encontradas hasta ahora.

Fotografía de Carola Radke, Museum für Naturkunde Berlin

Durante miles de años, la resina fosilizada de los árboles, conocida como ámbar, ha fascinado a los joyeros y ha inspirado la imaginación científica. Especialmente en los últimos 200 años, paleontólogos de todo el mundo han recurrido al ámbar para comprender el pasado antiguo, estudiando los asombrosos fósiles que conserva.

¿Tienes preguntas sobre el ámbar? No te preocupes, tenemos todas las respuestas.

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¿Qué es el ámbar y cómo acaban en él las inclusiones fósiles?

Las plantas segregan muchos tipos de líquidos viscosos, como látex, gomas y ceras. Algunos tipos de plantas, normalmente las leñosas, producen resinas: sustancias complejas y pegajosas que no se disuelven en agua y se endurecen cuando se exponen al aire.

Las resinas sirven para cubrir las heridas de las plantas, convirtiéndolas en algo parecido a las plaquetas de nuestro torrente sanguíneo. Cuando una planta que produce resina se lesiona o sufre una rotura en la superficie (como una grieta en la corteza de un árbol), la resina rezuma por la zona. Cuando la resina queda al aire libre y se calienta con la luz del sol, empieza a endurecerse. Este proceso forma una cubierta protectora sobre la herida de la planta, ayudando a mantener alejados a los hongos y otros patógenos.

Como la resina es pegajosa, algunas pequeñas criaturas pueden quedarse atrapadas en ella cuando rezuma sobre la corteza de los árboles, gotea sobre el suelo o incluso sale de las raíces de los árboles. En ocasiones, algunos de estos grumos acaban en el agua, quizá porque el árbol crecía en la orilla de un océano o un lago, o porque una inundación lo arrastró hasta un río. De estos glóbulos de resina transportados por el agua, algunos acaban enterrados en sedimentos, como la arena de una llanura aluvial o el limo del fondo de un lago.

Garrapata dura agarrando una pluma de dinosaurio conservada en ámbar birmano de 99 millones de años.

Fotografía de E. Peñalver via Nature Communications

Cuanto más profundamente se entierre la resina a lo largo de muchos milenios, más presión y calor acabará experimentando. Durante un periodo prolongado, estas condiciones hacen que los compuestos de la resina se polimericen o reaccionen químicamente entre sí para formar una maraña de enlaces moleculares. Este proceso da lugar al material duro y vítreo que conocemos como ámbar, y también puede preservar, con extraordinaria fidelidad, las formas de cualquier pequeña criatura atrapada en el ámbar.

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¿Cuánto tarda la resina en convertirse en ámbar?

Es difícil saberlo con exactitud. La transformación de la resina en ámbar es, en última instancia, producto de las condiciones que ha experimentado la gota de resina. En general, el ámbar suele tener más de 40 000 años. Si es más joven, es muy probable que se clasifique como copal, una resina antigua en proceso de polimerización que aún conserva algunas de las propiedades del material fresco, como una superficie más pegajosa.

¿Qué tipos de fósiles se han encontrado en el ámbar?

Dado que el ámbar puede envolver y proteger incluso a las criaturas de cuerpo blando, es ideal para preservar a los habitantes más pequeños y escuálidos de los ecosistemas forestales. A lo largo de casi dos siglos, los paleontólogos que han estudiado el ámbar han encontrado insectos, arácnidos, cangrejos, plantas, hongos, nematodos, plantas, microorganismos e incluso algún trozo de un animal vertebrado más grande.

Cretapsara athanata: el primer cangrejo en ámbar de la era de los dinosaurios.

Fotografía de Lida Xing

Pero, como cabe imaginar, los fósiles que acaban en ámbar se inclinan hacia las criaturas que habrían tenido más posibilidades de quedar sepultadas en la resina de un árbol antiguo.

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¿Dónde se encuentran los fósiles en ámbar?

Hay más de 160 yacimientos en todo el mundo donde se ha encontrado copal o ámbar, y el ámbar más antiguo de la Tierra (encontrado en una veta de carbón de Illinois) tiene unos 320 millones de años. Sin embargo, estas manchas de ámbar tienen una anchura media de apenas medio centímetro y no contienen fósiles. Del total de yacimientos de ámbar de la Tierra, sólo unas pocas docenas presentan una amplia variedad de fósiles. Casi todos estos yacimientos con fósiles tienen unos 125 millones de años o menos, con una excepción conocida: un yacimiento de ámbar de 230 millones de años en los Alpes italianos que conserva una especie de mosca y dos especies de ácaros.

¿Cuáles son algunos de los yacimientos de ámbar mejor estudiados del mundo?

Ámbar del Báltico

Se calcula que el ámbar del Báltico tiene entre 34 y 38 millones de años, aunque algunos yacimientos se formaron antes. Se erosiona en los sedimentos de la costa del Mar Báltico, en el norte de Europa, y los yacimientos mejor estudiados proceden de la actual región rusa de Kaliningrado. En el ámbar del Báltico se han encontrado más de 3500 especies de artrópodos fósiles, entre ellas más de 650 especies de arañas. En raras ocasiones, el ámbar del Báltico produce fósiles de vertebrados, como un espectacular geco, llamado Yantarogekko balticus, datado en unos 54 millones de años. También ha producido fósiles de plantas, como el mayor fósil conocido de una flor conservada en ámbar.

Ámbar dominicano

En general, se cree que el ámbar dominicano tiene entre 15 y 20 millones de años, aunque su edad exacta es objeto de debate. Los científicos han encontrado más de 1000 especies fósiles en su ámbar, entre ellas más de 400 especies de insectos y 150 de arañas. De vez en cuando también aparecen fósiles de vertebrados, como anolis e incluso una salamandra.

Ámbar birmano

El ámbar birmano tiene unos 99 millones de años y procede de las minas del estado de Kachin, en el norte de Myanmar, explotadas para el comercio de joyería desde hace unos 2000 años. El interés científico por el ámbar birmano ha aumentado en las dos últimas décadas, ya que los paleontólogos han descubierto un ecosistema extremadamente diverso: "hormigas infernales" carnívoras enterradas a mitad de comida, la cola parcial de un dinosaurio emplumado, el caparazón de una criatura marina conocida como amonita e incluso una antigua cría de pájaro.

Sin embargo, los paleontólogos también debaten acaloradamente sobre la ética de estudiar el ámbar birmano. Las minas de ámbar de Kachin han estado en el centro de décadas de conflicto entre el ejército de Myanmar y los grupos independentistas locales, y pocos estudios científicos recientes sobre el ámbar birmano han incluido coautores de Myanmar.

Ámbar canadiense

El ámbar canadiense tiene entre 78 y 79 millones de años y procede principalmente de un yacimiento llamado Grassy Lake, en la provincia occidental de Alberta. Aquí se han encontrado más de 130 especies fósiles diferentes, muchas de las cuales son áfidos o ácaros. Pero algunos trozos de ámbar incluyen trozos de agujas de coníferas, hongos, polen e incluso plumas de aves y otros dinosaurios.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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