Espacio

La lluvia de meteoros de las Líridas y otros fenómenos astronómicos de abril

Este mes, los astrónomos aficionados también podrán esperar emparejamientos lunares y planetarios, y un brillante asteroide. Martes, 2 Abril

Por Andrew Fazekas

Este mes, la luna bailará con diversas parejas planetarias y dará espectáculos tanto en los cielos matutinos como en los nocturnos. A medida que las noches se vuelven cada vez más cálidas para los observadores del hemisferio norte, los astrónomos podrán disfrutar de un premio primaveral: una hermosa lluvia de meteoros que atravesará la constelación Lyra.

¡Sácales el polvo a esos prismáticos y marca estas fechas en el calendario!

1 de abril: Marte y las Pléyades

Un precioso emparejamiento de un Marte anaranjado y el cúmulo estelar de las Pléyades darán la bienvenida al mes de abril cuando se haga de noche. Ambos objetos dominarán el cielo occidental y estarán separados por solo tres grados, un hueco que cubrirías sosteniendo los tres dedos del medio con el brazo extendido.

Si puedes, observa las Pléyades con prismáticos o un telescopio. Este cúmulo, también conocido como las Siete Hermanas, es uno de los más cercanos a la Tierra, a unos 300 años luz. Aunque contiene más de mil integrantes confirmadas, su nombre se debe a las siete estrellas que se pueden ver más fácilmente a simple vista, incluso bajo las luces de ciudad.

2 de abril: la luna y Venus

El día 2, los madrugadores disfrutarán del brillo estelar del planeta Venus cerca de la luna en cuarto menguante. Esta pareja se encontrará en el cielo sudoriental una hora antes del amanecer local.

9 de abril: Palas en oposición

El enorme asteroide 2 Palas estará en su punto más brillante en nuestros cielos el 9 de abril.

El día 9, uno de los asteroides más grandes que se conocen, 2 Palas, se encontrará en su punto más brillante en nuestros cielos nocturnos y será fácil detectarlo conforme se deslice frente a una de las estrellas más brillantes en el cielo vernal septentrional. Esta roca celeste gigantesca, ubicada a unos 236 millones de kilómetros de la Tierra, se encontrará oficialmente en oposición, o en un punto del cielo opuesto al sol respecto a la Tierra. Con casi 524 kilómetros de ancho, Palas podrá verse con prismáticos incluso desde las afueras de una ciudad con contaminación lumínica durante las dos semanas siguientes.

Actualmente, Palas atraviesa la brillante constelación Bootes, o el Boyero, localizada en el firmamento nocturno sudoriental. Es visible cerca de la estrella naranja Arturo; su separación aparente en el cielo es casi igual a la anchura del puño sostenido con el brazo extendido.

Así, la estrella se convierte en una cómoda guía para detectar el asteroide. Puedes empezar utilizando prismáticos para encontrar Arturo sobre la medianoche local, cuando la constelación alcance su punto más alto en el firmamento. Como muchos de los puntos de luz de este campo visual pueden parecerse mucho, la mejor forma de identificar un asteroide es mediante su movimiento, que lo delata. Dibuja la posición de una docena de estrellas que veas. En casi media hora, observa de nuevo el mismo campo estelar y vuelve a dibujarlo. La única «estrella» que se halla movido será Palas.

11 de abril: Marte y Aldebarán

Hacia la noche del día 11, los observadores verán cómo dos de los objetos celestes más brillantes y rojizos del cielo se reúnen en la misma parte del cielo. Mira hacia el oeste cuando se haga de noche y verás un Marte de color óxido que se acerca a la brillante estrella roja Aldebarán, también conocida como el ojo de Tauro, el toro. La pareja celeste tendrá siete grados de separación, un hueco algo mayor que la anchura del puño con el brazo extendido.

Aunque como puntos de luz parecen comparables en nuestro firmamento, Marte tiene un tercio del tamaño de la Tierra y está a menos de 305 millones de kilómetros de distancia. Por su parte, Aldebarán es una gigante roja mucho mayor que nuestro sol y que está a 65 años luz de distancia.

22 de abril: pico de las Líridas

El día 22, en las horas previas al amanecer, alcanzará su pico la lluvia de meteoros de las Líridas. En cielos ideales y oscuros, podremos esperar entre 15 o 20 meteoros por hora durante esta lluvia anual. Sin embargo, este año los astrónomos aficionados tendrán que hacer frente a la luna gibosa menguante —solo tres días después de la fase llena—, que saldrá justo antes de la medianoche local. Esto significa que el resplandor lunar impedirá que veamos las estrellas fugaces más tenues en torno al alba y las mejores vistas quedarán relegados a avanzadas horas de la noche del 21 y el 22.

Las estrellas fugaces parecerán emanar de la constelación homónima de la lluvia de meteoros, Lyra. Los meteoros parecerán irradiar de la franja de firmamento ocupada por la estrella Vega, que actualmente resplandece casi encima de nuestras cabezas antes del amanecer.

Se sabe que las Líridas tienen arrebatos sorprendentes, como el de 1982, cuando aparecieron hasta 250 meteoros en una sola hora. Y el espectáculo de 1922 sobre Europa es toda una leyenda, con récords de hasta 500 estrellas fugaces por hora. Estos arrebatos no pueden predecirse, por lo que la única manera de saber si ocurrirá a ciencia cierta es salir y observar.

23 de abril: la luna y Júpiter

El día 23, los madrugadores contemplarán la luna gibosa menguante acercándose al brillante planeta Júpiter. La pareja parecerá estar separada por menos de dos grados, lo que significa que podrías cubrir a este dúo cósmico sosteniendo dos dedos con el brazo extendido. Este encuentro celeste dará una oportunidad excelente de fotografía y la pareja estará en la parte baja del cielo sudoccidental unos 45 minutos antes del amanecer local.

25 de abril: la luna y Saturno

Solo un par de mañanas después de que Júpiter se haya encontrado con nuestra luna, le tocará su turno al majestuoso Saturno. Busca la resplandeciente luna, que se establecerá a menos de un grado del mundo anillado al alba en lo alto del cielo meridional. Si puedes, utiliza un telescopio para observar al gigante gaseoso Saturno y sus famosos anillos.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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