El lanzamiento de SpaceX da comienzo a los vuelos comerciales regulares a la órbita

Con la misión Crew-1 en camino a la Estación Espacial Internacional, Estados Unidos ha recuperado la capacidad de enviar a astronautas en misiones habituales al espacio después de nueve años.

Monday, November 16, 2020
Por Nadia Drake
Un cohete Falcon 9 despega del Centro Espacial Kennedy

Un cohete Falcon 9 que transporta la misión Crew-1 despega de la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy de la NASA.

Fotografía de Michael Seeley, National Geographic

Justo antes de las 19:30 (hora del este) en Estados Unidos, un cohete Falcon 9 de SpaceX atravesó el cielo nocturno sobre Cabo Cañaveral, Florida, transportando a cuatro astronautas a la Estación Espacial Internacional. Surcó la oscuridad y desapareció en los cielos. Doce minutos después, la cápsula Dragon se desconectó de la nariz del cohete y comenzó el viaje de 27,5 horas a la estación espacial.

«Menudo viajecito», dijo el comandante de la misión Mike Hopkins cuando la Dragon llegó a la órbita.

El lanzamiento de ayer supone el primer viaje operativo a la órbita de la cápsula Crew Dragon de SpaceX, que recibió la acreditación de la NASA para volar tras completar con éxito una misión de prueba que transportó a dos astronautas a la EEI en mayo. La misión, llamada Crew-1, mantendrá a los astronautas a bordo de la EEI durante seis meses. En mayo de 2021, la Crew Dragon regresará a la Tierra cayendo en paracaídas en la costa de Florida.

Los miembros de la tripulación de la misión Crew-1, el comandante de la nave Mike Hopkins (delante, centro), Victor Glover (izquierda), Shannon Walker (detrás, centro) y el astronauta japonés Soichi Noguchi (derecha), salen hacia la plataforma de lanzamiento para la primera misión operativa, comercial y tripulada de la NASA en el Centro Espacial Kennedy en Florida el 15 de noviembre de 2020.

Fotografía de Gregg Newton, AFP via Getty Images

«Este es otro momento histórico», declaró Jim Bridenstine, director de la NASA, en una conferencia de prensa previa al lanzamiento. «Lanzamos a cuatro astronautas... para que realicen un trabajo real y serio en nombre del pueblo estadounidense y en nombre de la humanidad en su conjunto».

La misión Crew-1 se retrasó varias semanas cuando una avería en un motor paralizó el lanzamiento del Falcon 9 en octubre para intentar transportar un satélite GPS de la Fuerza Espacial estadounidense. Los equipos que analizaron el problema descubrieron que los puertos obstruidos de los motores del cohete habían provocado que abortara de forma automática en el último segundo. El satélite se lanzó a principios de este mes tras remplazar los motores afectados. También remplazaron dos motores del cohete Crew-1 que tenían el mismo problema.

Ahora que ha despegado, la Crew-1 ha marcado varios hitos: es el primer vuelo espacial de larga duración lanzado desde los Estados Unidos en nueve años y el primer vuelo operativo humano de la NASA tras casi una década dependiendo de las Soyuz rusas para llevar a astronautas a la órbita. El piloto de la misión Victor Glover es el primer astronauta negro que participa en una estancia prolongada en la órbita y la ingeniera de vuelo Shannon Walker es la primera mujer que vuela a la órbita en una nave espacial comercial.

«Preveo que será el primero de muchas», dice Walker sobre su vuelo. «Y tengo ganas de que llegue el día en el que no tengamos que destacar estos acontecimientos».

«Es algo que celebrar una vez lo logremos», añade Glover. «Me honra estar en este puesto».

Una tripulación animada

Para dirigir la histórica misión Crew-1, la NASA eligió a Hopkins, un astronauta veterano que voló a la EEI en una Soyuz rusa en 2013. Y aunque Glover es un astronauta novato, también es veterano de combate y piloto de prueba de la Armada estadounidense. «Puede que este sea su primer vuelo, pero si alguien de fuera lo observara, no lo sabrían», dice Hopkins sobre Glover.

«Es fantástico ser el novato, porque sé que puedo preguntarles cualquier cosa y me van a dar tres opiniones geniales», afirma Glover. Sin embargo, aunque parezca irónico, el apodo de Glover es Ike, o el acrónimo IKE, que significa «I Know Everything» («lo sé todo») en inglés.

Un cohete Falcon 9 de SpaceX con la nave Crew Dragon mientras la sacan del centro de integración horizontal del complejo de lanzamiento 39A durante los preparativos de la misión Crew-1 el lunes, 9 de noviembre de 2020, en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida.

Fotografía de Joel Kowsky, NASA

«Me recuerda que nunca debo desaprovechar la oportunidad de mantener la boca cerrada, y empezaré ahora», dijo Glover sobre el mote en una rueda de prensa con periodistas en octubre.

Completan la tripulación Walker, la astronauta de la NASA que voló en una misión en Soyuz a la EEI en 2010, y Soichi Noguchi, de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, que ha volado a bordo del transbordador espacial de la NASA y de la nave Soyuz.

A última hora del lunes, la tripulación se encontrará con la astronauta de la NASA Kate Rubins y los cosmonautas rusos Sergei Ryzhikov y Sergei Kud-Sverchkov, que llegaron a la estación espacial en octubre.

Con tanta gente en la órbita, vivirán un poco apretados en el espacio. La estación espacial solo tiene dormitorios para seis tripulantes, así que Hopkins se ha ofrecido voluntario para dormir en otro lugar de forma temporal. Esto podría significar dormir en la cápsula Dragon acoplada, que la tripulación ha llamado Resilience en honor a los equipos de SpaceX y la NASA que consiguieron que la misión estuviera preparada para el lanzamiento en plena pandemia de COVID-19.

«En la época del transbordador espacial, el comandante dormía en la cabina a menudo», cuenta Hopkins. «Si uno de nosotros iba a dormir aquí, me pareció que tenía que ser yo».

Noguchi es el astronauta más experimentado de la Crew-1, habiendo registrado 177 días en el espacio en dos misiones, entre ellas el primer vuelo del transbordador espacial de la NASA tras el desastre del Columbia en 2003. Tiene un sentido del humor mordaz e indica que su mayor manía es «la gente que no usa los intermitentes», su placer culpable es «dormir durante las reuniones» y le gusta tanto el sushi que una vez hizo un rollo de salmón en el espacio.

Por su parte, Walker dice que tiene muchas ganas de volver a vivir en la órbita, habiendo pasado seis meses en la estación espacial en 2010.

«Es un lugar fantástico», dice, y añade que lo que más le emociona es volver a la cúpula de cristal fijada al módulo Tranquility de la estación. «Tener la oportunidad de contemplar esa vista maravillosa de 360 grados, de ver la Tierra ahí abajo —y el resto del universo— es muy especial», afirma Walker, que es doctora en física espacial.

Cuando habló con National Geographic antes del lanzamiento, Walker nos contó que no había ninguna parte de la misión Crew-1 que la pusiera especialmente nerviosa. «La verdad es que no siento muchos nervios», explicó. «A ver, tengo que asegurarme de que nos hagan la declaración de la renta mientras estoy ahí arriba. Eso va a ser un pelín difícil».

Un cohete Falcon 9 de SpaceX con la nave Crew Dragon sobre la plataforma de lanzamiento mientras continúan los preparativos de la misión Crew-1 el martes, 10 de noviembre de 2020 en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida.

Fotografía de Joel Kowsky, NASA

Para prepararse para este viaje a la órbita, Hopkins y Glover entrenaron juntos en las instalaciones de la NASA y SpaceX, y registraron cientos de horas pilotando la Dragon en simulaciones de vuelo. «En cierto modo, sabes lo que piensa la otra persona: sus preocupaciones, sus ideas, puedes leer su lenguaje corporal», cuenta Hopkins.

Pero desde el principio, a Hopkins le sorprendió el dinamismo de Glover al vestir, específicamente su tendencia a llevar calcetines llamativos. «Ike se quita los zapatos y siempre lleva calcetines coloridos», recuerda Hopkins. «Empecé a pensar: "Vale, tengo que subir el listón de mis calcetines"».

Ahora, toda la tripulación llevará calcetines vistosos a la órbita, el calzado que prefieren los astronautas cuando flotan por la estación. «Creo que todos, toda la tripulación, se ha tomado en serio lo de los calcetines, no solo lo de llevar polos y camisetas de tripulación a juego», dice Glover, que se siente muy entusiasmado por vivir las maravillas del vuelo espacial por primera vez.

«Todo lo que haga en esta misión será la primera vez y quiero saborear cada momento», cuenta. Eso incluye cruzar la línea de Kárman, la frontera a 100 kilómetros de altitud que marca el fin de la atmósfera terrestre y el principio del espacio exterior. Glover dice que se le pone la carne de gallina incluso cuando cruza la frontera en los simuladores. «Seré la única persona del vehículo que lo haga por primera vez».

La tripulación llega al Centro Espacial Kennedy de la NASA el 8 de noviembre de 2020. Está formada por los astronautas de la NASA Shannon Walker (izquierda), Victor Glover (centro, izquierda) y Mike Hopkins (centro, derecha), y el astronauta de la JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial) Soichi Noguchi (derecha).

Fotografía de Michael Seeley, National Geographic

Medio año viviendo en órbita

Una vez llegue a la estación espacial, la tripulación empezará a ayudar en las tareas de mantenimiento, y realizará paseos espaciales fuera de la EEI y experimentos científicos. Esa investigación incluye analizar cómo responden el corazón y el cerebro de los astronautas al entorno espacial, cultivar rábanos en órbita, probar un traje espacial con nuevas tecnologías aislantes y estudiar cómo afectan las dietas diferentes a la salud de los astronautas.

Una vez transcurridos los seis meses, los astronautas de la Crew-1 abandonarán la estación cuando llegue la misión Crew-2 de la NASA. No está claro cuál será la situación en la Tierra en ese momento debido al actual malestar social, los cambios en el liderazgo mundial y la pandemia viral. Pero Hopkins espera que su lanzamiento sirva como buena noticia durante momentos difíciles.

«Creo que esto es algo en lo que la gente puede buscar inspiración y quizá sirva como una pequeña distracción», dice.

«Estoy totalmente de acuerdo con Mike», señala Glover. «Ahora mismo las buenas noticias nunca están de más».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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