El vuelo orbital de SpaceX y el futuro de los viajes espaciales privados

La tripulación del Inspiration4, de la empresa SpaceX, se pasará tres días orbitando el planeta en una misión que aspira a recaudar casi 170 millones de euros para un hospital infantil.

Un cohete Falcon 9 de SpaceX despega con la misión Inspiration4 al caer la noche en el Centro Espacaial Kennedy de la NASA el 15 de septiembre de 2021.

Fotografía de Michael Seeley, National Geographic
Publicado 16 sept 2021 14:12 CEST, Actualizado 16 sept 2021 15:45 CEST

Poco después de las 20:00 en la Costa Este de Estados Unidos (las 02:00 en España) del 15 de septiembre de 2021 la cápsula Crew Dragon de la empresa SpaceX despegó del Centro Espacial Kennedy, en Florida, llevando a bordo y con destino a la órbita terrestre la primera tripulación totalmente privada de la historia.

Ninguno del cuarteto de tripulantes de la misión Inspiration4 es un astronauta profesional. Ninguno tiene ninguna experiencia en el espacio. Tres de ellos supieron que irían al espacio a principios de este año, cuando el sorprendente anuncio transformó sus vidas en una mezcla de entrenamiento y apariciones en medios de comunicación.

La tripulación de la misión Inspiration4 (de izquierda a derecha) Hayley Arceneaux, Chris Sembroski, Jared Isaacman y Sian Proctor durante un vuelo en gravedad cero de entrenamiento.

Fotografía de John Kraus, Inspiration4

Ahora, la tripulación de Inspiration4 está orbitando nuestro planeta, algo que harán durante tres días en los que no pesarán nada, esperan recaudarán casi 170 millones de euros para el Hospital Infantil de Investigación St. Jude de Memphis (Tennesse, EE. UU) y, de paso, harán un poco de ciencia. La tripulación va en una capsula Dragon llamada Resilience y el vuelo es totalmente automático, permitiendo a pasajeros con una minima experiencia de vuelo subirse a bordo y disfrutar la experiencia.

La Resilience ya se había usado para llevar a cuatro astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional (ISS, en sus siglas en inglés), pero esta vez, en lugar de atracar en la estación, la nave espacial volará a una altitud de unos 580 000 metros, casi 130 000 metros por encima de la órbita más alta de la ISS. La tripulación podrá observar la Tierra a través de una cúpula de cristal especial que SpaceX acaba de instalar en la nave. Y, más tarde esta semana, si todo va como se prevé, la Resilience amerizará en la costa de Florida.

Esta es la primera vez desde 2009, cuando la lanzadera Atlantis llevó a unos astronautas al telescopio espacial Hubble para una misión de reparación, que una tripulación de un vuelo orbital no va a la estación espacial.

"Esto es fascinante porque es una misión comercial en un vehículo comercial. No tiene destino, ninguno de los participantes son astronautas gubernamentales ni lo han sido", dice la analista industrial Carissa Christensen, fundadora de BryceTech; "Realmente es un fenómeno nuevo".

Izquierda: Arriba:

El comandante de la misión Inspiration4, Jared Issacman, pasa por delante del público en su camino para prepararse y vestirse para el vuelo.

Derecha: Abajo:

El piloto de Inspiration4 Sian Proctor saluda al público antes de que le lleven a la sala de trajes espaciales cerca de la plataforma de lancamiento.

Fotografía de Michael Seeley, National Geographic(Izquierda)(Arriba)
Fotografía de Joe Raedle, Getty Images(Derecha)(Abajo)

Los promotores de Inspiration4 dicen que la misión marca el inicio de una nueva era en los vuelos espaciales de la humanidad, el inicio de una época donde las puertas del espacio se abren a pasajeros "normales". Netflix está emitiendo un documental sobre la misión mientras se desarrolla. La revista TIME ha puesto a la tripulación en la cubierta de un número especial sobre "La nueva Era Espacial". Axios produjo un podcast por capítulos (en inglés) que echa un vistazo a la misión entre bambalinas. Además, muchas empresas están usando Inspiration4 para promocionar sus productos. Todas estas acciones tiene un tema en común: la misión está abriendo el camino de las estrellas para el resto de la humanidad. Pero, ¿es verdad?

Algunos expertos en la industria espacial dicen que el listón para entrar en un vuelo espacial sigue estando a la misma altura que siempre, simplemente están cambiando los porteros y el criterio que se usa para elegir quién sube. A medida que el espacio se vuelva más comercial, la riqueza personal será cada vez más importante para determinar quién sale de la Tierra.

El comandante de la misión Inspiration4 es el mil millonario Jared Isaacman, que alquiló el vehículo de SpaceX por una cantidad desconocida. Junto a él vuelan: Hayley Arceneaux, médica en el St Jude, superviviente de un cáncer infantil y la primera persona que viaja al espacio con una próteses; el veterano aviador de la Fuerza Aérea de EE. UU Chris Sembroski, cuyo puesto se eligió por sorteo; y el ganadora de un concurso online Sian Proctor, una geocientífica que se quedó a las puertas de entrar en el programa de astronautas de la NASA en 2009.

"Vamos a dejar esto en manos de los mil millonarios y millonarios del mundo, los que puedan permitirse ir en estos vuelos o  dar los asientos en estos vuelos que han alquilado", dice el historiados espacial Matt Shindell del Museo Smithsonian del Aire y el Espacio; "creo que el examen real va a ser lo que ocurra a partir de ahora".

Un cohete Falcon 9 de SpaceX con la cápsula Crew Dragon Resilience espera en la histórica Plataforma de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy de la NASA antes del lanzamiento de la misión Inspiration4 el 15 de septiembre de 2021.

Fotografía de Michael Seeley, National Geographic

Un nuevo tipo de billete para el espacio

El comandante Isaacman, un empresario de 38 años amante de la aventura, hizo su fortuna con Shift4 Payments, una empresa de procesamiento de pagos que fundó en 2005 y que ahora gestiona casi 170 000 millones de euros anuales en ventas de comercios. También es un consumado piloto y el cofundador de Draken International, que entrena a pilotos militares y tiene la mayor flota privada de cazas de combate del mundo

En octubre de 2020, Isaacman alquiló el vuelo orbital para cuatro personas de SpaceX. ¿El precio? Lo único que dijo al podcast de Axios es que fue menos de 170 millones de euros. Entonces anunció que la misión serviría para recaudar fondos para el hospital St Jude y que no volaría con familiares o amigos. Los otros tres puestos se completarían a troche y moche.

Isaacman bautizó los tres puestos como Esperanza, Generosidad y Prosperidad, le puso al suyo Liderazgo y asumió el título de comandante de la misión.

En enero, el personal del St. Jude seleccionó a Arceneaux, una antigua paciente que se convirtió en empleada, para el asiento Esperanza. Cuando tenía 10 años, a Arceneaux le diagnosticaron cáncer óseo y fue operada para sustituir su rodilla izquierda y la implantaron una varilla de titanio en su dañado fémur. Ahora es la oficial médico de la misión.

Sembroski, un ingeniero de datos que trabaja para Lockheed Martin (una de las mayores empresas armamentísticas del mundo), se sentará en el puesto Generosidad, un premio que se dio aleatoriamente. Tras ver el anuncio de la misión en la Super Bowl (la final de la liga de fútbol americano), Sembroski donó dinero al St Jude, lo que le permitió entrar en un sorteo. No ganó el premio, pero sí un amigo y ese amigo le dio su billete a Sembroski.

Proctor ganó el último puesto, Prosperidad, tras entrar en una competición en la que tenía que abrir una Tienda Shift4 y hacer un vídeo corto (cuanto más viral mejor) describiendo porqué quería ir al espacio y qué aportaría a la misión.

Como demuestra esta tripulación, la idea de "astronauta" está cambiando rápidamente, dice el historiados científico Jordan Bimm de la Universidad de Chicago (EE. UU). Históricamente, las agencias espaciales han reclutado para este puesto a pilotos militares, más tarde añadieron científicos y otros especialistas para los nuevos equipos reclutados. Ahora, la élite acaudalada puede comprar sus propios viajes al espacio y dar los pasajes como les de la gana.

La oficial médico de Inspiration4, Hayley Arceneaux, montada en el módulo de entrenamiento Multi-Axis Trainer, que ayuda a sus ocupantes a sentir lo que se siente cuando te sacuden en el espacio.

Fotografía de John Kraus, Inspiration4

Preparando el vuelo

Normalmente, una tripulación de astronautas de la NASA se selecciona con mimo, con los directores de las misiones trabajando para hacer un equipo cohesionado que tiene las mayores opciones de completar la misión con éxito. Después ese equipo entrena conjuntamente durante años.

Inspiration4 ha seguido un camino distinto, con menos de un año entre que Isaacman empezó a hablar con SpaceX, la selección de la tripulación y el lanzamiento de la misión. El equipo siguió un entrenamiento riguroso durante seis meses, con ejercicios que incluyeron simulaciones de vuelo de 30 horas y suficientes prácticas con el Dragon automatizado para saber monitorizar el estado de la nave y estar mejor preparados en caso de algún inconveniente. Los miembros de la tripulación hicieron entrenamiento de centrifugado, que simula las fuerzas g del lanzamiento y aterrizaje, participaron en en vuelos de prácticas de gravedad cero, volaron en cazas y ascendieron a pie hasta un campamento en lo alto del monte Rainier.

Respondiendo a la pregunta de porqué la tripulación pasó por todas estas pruebas para una misión automatizada, especialmente la formación en el vuelo de cazas de combate, Isaac tuiteo: "Te mantiene concentrado, trabaja la capacidad de la tripulación para gestionar recursos y trabajar en un entorno dinámico". Y, "las fotos son muy chulas".

Aunque los vuelos espaciales se suelen pintar como algo glamouroso, y las imágenes de la tripulación del Inspiration4 no son una excepción, la experiencia es de todo menos ostentosa, aunque cueste millones de dólares. Viajar al espacio realmente es sobre todo sufrimiento, sacrificio y supervivencia, dice Shindell, que siente curiosidad sobre como la tripulación responderá a la realidad de ir en un cohete hasta la órbita terrestre y compartir un espacio muy reducido durante tres días.

"Una vez te metes en una cápsula y te comprometes con la misión, vas a experimentar todas las fuerzas g, todo el aislamiento, la intimidad máxima con tus compañeros de misión y el terror de volver a atravesar la atmósfera con los dedos cruzados todo el camino", dice Shindell.

Compartiendo el pequeño espacio con la tripulación hay distintos tipos de carga: experimentos científicos diseñados para investigar cómo se adaptan los humanos al vuelo espacial tanto físicamente como mentalmente; recuerdos personales; y cosas que se subastarán como parte de la recaudación de fondos para el St. Jude. El aparato también llevará 30 kilos de lúpulo que según los representantes de la misión "se usará para hacer una cerveza que no es de este mundo".

El especialista de la misión Inspiration4, Chris Sembroski, sentado en el simulador del Campamento Espacial de Huntsvillo, Alabama (Estados Unidos).

Fotografía de John Kraus, Inspiration4

“Un espacio nuevo”

Este último lanzamiento es el tercero de este año que lleva una tripulaciñon de pasajeros privados al espacio. Los dos vuelos anteriores, que salieron en julio organizados por Virgin Galactic y Blue Origin, fueron paseos suborbitales que ofrecieron solo unos minutos de ingravidez.

Pero este vuelo tampoco es el primero que pone en órbita a clientes. Ciudadanos privados llevan volando a la ISS desde 2001, algunos han pagado hasta 44 millones de euros por el viaje. Pronto, más pasajeros pagarán para hacer el viaje y orbitar en el laboratorio espacial tanto en las cápsulas de SpaceX como en las naves Soyuz rusas.

Dada la expansión de los vuelos comerciales, es fácil entender porque algunos en la industria espacial están hablando del albor de una nueva era. Pero otros avisan del error que supone decir que estas tripulaciones son "normales" o representativas de la humanidad. Isaacman es uno de los 2755 multimillonarios del mundo, un porcentaje minúsculo de la población que se puede permitir alquilar una nave espacial.

Incluso el proceso de selección del resto de la tripulación estaba basado en criterios selectivos o simplemente suerte. Sembroski fue uno de las 72 000 personas que participaron el sorteo, las posibilidades de superar el proceso de selección de la NASA son mejores. Y, aunque la tripulación de Inspiration4 es más diversa que otras, las próximas misiones privadas que irán a la órbita terrestre estarán compuestas sobre todo por hombres, continuando con el patrón que ha establecido que apenas el 11 por ciento de todos los astranautas de la historia son mujeres. Las personas de color tienen porcentajes incluso peores, Proctor es solamente la cuarta estadounidense negra que ha llegado a la órbita.

Los vuelos espaciales es una experiencia muy exclusiva, dice Bimm, y en manos de los más privilegiados. Si estos vuelos están realmente abriendo un nuevo capítulo en la exploración extraterrestre se podrá demostrar más adelante.

"La prueba la dará el patrón", dice Bimm; "lo que le diría a todo el mundo que esté interesada en el espacio es: 'No te centres mucho en esta misión. Fíjate en la siguiente y en las siguientes a esas".

Es posible que antes de que los vuelos espaciales privados realmente despeguen, un accidente haga hincar la rodilla a esta industria naciente. Si hay algo que hemos aprendido en los 60 años de exploración espacial humana es que volar en un cohete es peligroso. Los accidentes son inevitables.

Pero lo mismo se aplica a los deportes de aventura, y los clientes siguen haciendo cola para subir al Everest, una empresa posiblemente tan peligrosa, sino más, que un vuelo orbital.

"¿Cuánto riesgo estamos realmente dispuestos a asumir una vez esos riesgos sean realmente visibles?", se pregunta Shindell; "no es una cuestión de si ocurre un contratiempo, sino cuándo va a ocurrir y cómo va a afectar a este nuevo ecosistema del espacio comercial".

Un cohete Falcon 9 de SpaceX Falcon 9 cruza el cielo mientras lleva a la misión Inspiration4 hasta la órbita terrestre el 15 de septiembre de 2021.

Fotografía de Michael Seeley, National Geographic

Incluso si el espacio termina por ser accesible a todo el mundo, no está claro como se podrá beneficiar la humanidad de que miles de personas puedan flotar un ratito en la órbita. Poblar la luna o crear un asentamiento en Marte es muy distinto a pasarse unos días dando vueltas a la Tierra. Y, aunque muchos viajeros espaciales vuelven diciendo que se traen consigo una renovada apreciación de la fragilidad de nuestro planeta y una renovado compromiso por mejorar las condiciones de vida de la Tierra, los críticos argumentan que propulsar a tripulaciones al espacio puede no ser la manera más eficiente de inspirar un cambio aquí abajo.

"Al final, ¿cuál será el valor de enviar más gente al espacio?", se pregunta Shindell; "creo que necesitamos tener un verdadero debate cultural sobre ello, sobre lo que estamos intentado construir realmente".

Incluso así, desde la Universidad de Chicago, Bimm afirma que Inspiration4 incluye "algunas personas realmente inspiradoras que han ido al espacio, y espero que se lo pasen en grande y vuelvan sanas y salvas".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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