Espacio

La exploración de la luna

Por Redacción de National Geographic

30 de diciembre de 2010

La luna es nuestro vecino más cercano en el cosmos, y los humanos hemos explorado su superficie desde que se inventaron los primeros telescopios.

Los primeros vehículos de exploración lunar de los años 50 fueron pioneros primitivos. Pero la tecnología aeroespacial se ha desarrollado tan rápido que tan sólo una década los separa de las primeras incursiones de vuelo y los pasos de Neil Armstrong sobre la superficie de la luna.

En enero de 1959 una pequeña esfera soviética llena de antenas, denominada Luna 1, voló junto a la luna a una distancia de una 3.725 millas (5.995 kilómetros). Aunque Luna 1 no impactó sobre la superficie de la luna, como se pretendía, su equipación científica reveló por primera vez que la luna no tenía ningún campo magnético. La nave también recuperó pruebas de fenómenos espaciales como el flujo constante de plasma ionizado conocido hoy como viento solar.

Primer aterrizaje

Más tarde en 1959, Luna 2 se convirtió en la primera nave espacial en aterrizar en la superficie de la luna al impactar cerca de los cráteres Arístides, Arquímedes y Autolycus. Una tercera misión lunar captó posteriormente las primeras imágenes borrosas de la cara oculta de la luna.

En 1962 la NASA puso su primera nave espacial en la luna: Ranger 4. Las misiones de las Ranger eran misiones kamikaze, ya que la intención era lanzarlas hacia la luna y que tomaran el mayor número de imágenes posible antes de estrellarse en su superficie. Desgraciadamente, Ranger 4 no pudo enviar ningún dato científico antes de estrellarse en la cara oculta de la luna.

Dos años más tarde, sin embargo, Ranger 7 fue lanzada hacia la luna con sus cámaras centelleando y tomó más de 4.000 fotografías en los 17 minutos antes de que se estrellara contra la superficie. Las imágenes de las misiones Ranger, y en particular las de Ranger 9, mostraron que la superficie de la luna es irregular. Con ellas se pusieron de relieve los retos de encontrar una zona de alunizaje llana en su superficie.

En 1966 la nave espacial soviética Luna 9 superó los obstáculos topográficos de la luna y se convirtió en el primer vehículo en alunizar de forma suave y segura sobre su superficie. La pequeña nave iba surtida con equipamiento científico y de telecomunicaciones, y fotografió el panorama lunar a nivel del suelo. Luna 10 se lanzó más tarde ese mismo año y se convirtió en la primera nave espacial que orbitó con éxito alrededor de la luna.

Las pruebas espaciales de la Surveyor (1966-68) la convirtieron en la primera nave de la NASA que realizó alunizajes controlados sobre la superficie de la luna. La Surveyor llevaba cámaras para explorar el terreno superficial de la luna y tomar muestras de suelo que analizaran la naturaleza de la roca y el polvo lunar.

En 1966 y 1967 la NASA lanza módulos orbitales lunares diseñados para girar en círculos alrededor de la luna y trazar un mapa de su superficie para futuras maniobras de alunizaje. En total, cinco misiones orbitales lunares fotografiaron cerca del 99 por ciento de la superficie lunar.

El hombre en la luna

Estas pruebas robóticas abrieron el camino para un salto hacia adelante en la exploración espacial.

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Edwin "Buzz" Aldrin se convirtieron en los primeros hombres en alcanzar la luna cuando el módulo lunar del Apolo 11 tocó suelo en el Mar de la Tranquilidad.

Misiones posteriores llevaron un vehículo lunar por la superficie del satélite y han visto a astronautas pasar hasta tres días en la luna. Antes de que finalizara el proyecto Apolo en 1972, otras cinco misiones y una docena de hombres habían visitado la luna.

Tras los espectaculares acontecimientos de los 60 y 70, los principales programas espaciales volvieron su atención hacia otros puntos durante varias décadas.

Pero en 1994, la NASA volvió a centrarse en la luna. La misión Clementine realizó con éxito un mapa de la superficie de la luna en varias longitudes de onda, bajo luz visible, en ultravioleta e infrarrojo.

Más tarde, el Lunar Prospector (1999) orbitó la luna en busca de pruebas de la existencia de hielo en los polos lunares. El Prospector también exploró el campo gravitacional de la luna y volvió a trazar el mapa de su superficie. La misión tuvo un final espectacular: la nave fue estrellada intencionadamente en la luna con la esperanza de levantar una columna de humo que pudiera rendir evidencia de hielo, pero no se observó nada.

Hoy día, India, China y Japón tienen proyectos de exploración lunar en desarrollo, pero quizá sea el plan de los Estados Unidos el más ambicioso: volver a llevar al hombre a la luna para el 2020 y, finalmente, utilizar la luna como escala para vuelos tripulados a Marte y más allá.

Seguir leyendo