Estas fotografías aéreas muestran las facetas más bellas y dolorosas del «planeta humano»

Este fotógrafo pasó años volando en parapente y pilotando drones para conseguir perspectivas impresionantes de la Tierra.

Wednesday, April 22, 2020,
Por Robert Kunzig
Fotografías de George Steinmetz
El Kingdom Centre, de 302 metros de alto, es un reflejo de su ciudad: Riad, la capital ...

El Kingdom Centre, de 302 metros de alto, es un reflejo de su ciudad: Riad, la capital de Arabia Saudí, un reino construido con petróleo barato y abundante. Cuando se terminó en 2002 fue el rascacielos más alto del país y ahora es el quinto de la lista.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

El viernes, 31 de marzo, volví una última vez a las oficinas desiertas de National Geographic, que habían cerrado el día antes durante un periodo indefinido. Habíamos acabado de trabajar en el número de abril, dedicado al 50º aniversario del Día de la Tierra, un evento relegado a segunda fila por la situación actual. Me llevé el portátil, lavé mi taza de café, desinfecté la mesa y (ya pensando en el Día de la Tierra) pillé la única copia del nuevo libro de George Steinmetz, The Human Planet.

El libro estaba decorado con los pósit del editor de fotografía, que ha seleccionado las fotos de este artículo. Necesitaba escribir esta breve introducción, pero cuando me hice con él también me embargó la vaga idea de que acabaría adornando mi mesa de café permanentemente, no la del editor de fotografía. En estos tiempos inciertos, debemos aprovechar las oportunidades cuando se nos presenten.

George Steinmetz tenía 12 años cuando se celebró el primer Día de la Tierra. No recuerda mucho. Estaba trepando a los árboles del jardín de su casa de Beverly Hills, California, y descubriendo que disfrutaba de las vistas. La población de la California de entonces (unos 20 millones de habitantes) y la del mundo (unos 3700 millones) eran casi exactamente la mitad que hoy en día. En 1979, Steinmetz abandonó Stanford, donde estudiaba geofísica, para prepararse para una carrera en la exploración petrolera y pasó un año haciendo autoestop por África con una cámara. El primero de muchos trabajos para National Geographic llegó siete años después. Sí que se dedicó a la exploración, pero no de petróleo.

¿Por qué sienta tan bien descubrir cosas nuevas o ver cosas conocidas de formas nuevas? Si pudieras responder a esa pregunta, podrías entender a muchos periodistas. Steinmetz ha sido uno inusualmente original. Siempre le han gustado las vistas desde el aire, desde helicópteros, aviones o la copa de un árbo, pero para un encargo en el Sáhara central en 1998 no disponía de ninguno de esos medios. Así que aprendió a volar un parapente a motor y lo hizo «durante casi 15 años, hasta que aparecieron los drones y democratizaron las bajas altitudes que solía tener para mí solo», me contó.

Las vistas desde dichas altitudes es «tan amplia como íntima», indica Andrew Revkin, otro distinguido cronista del Antropoceno, en el texto de The Human Planet. La idea de que vivimos en una época geológica definida por nuestro propio impacto en el planeta (el Antropoceno) horroriza a muchos medioambientalistas. Steinmetz es un «medioambientalista accidental», escribe. Fue la curiosidad lo que lo llevó a cientos de países, fue el placer lo que lo atrajo a los cielos. Simplemente resultó que estaba mirando con atención cuando aumentaron el poder y las poblaciones de los humanos y cuando nuestros impactos empezaron a ser planetarios e ineludibles.

Las imágenes de Steinmetz nos ofrecen la distancia suficiente para ver lo que le hacemos a la Tierra, pero no tanta como para sentirnos separados. En todas ellas se percibe una sensación de asombro y potencial junto a una sensación de límites. «No podemos seguir luchando contra la naturaleza, debemos hacer las paces con ella y para eso todos tendremos que ceder», escribe. En estos días extraños e inquietantes, dejemos que se propague esa sabiduría.

Miles de personas acuden al festival anual para comer cangrejos de río en el condado de Xuyi, provincia de Jiangsu, China. Los cangrejos de río se han criado en acuicultura desde los años 90 en china y la demanda de estos crustáceos altos en proteínas está aumentando. Solo en el condado de Xuyi hay unas 13.000 hectáreas de estanques. No se usan pesticidas, ya que los cangrejos de río son fuertes por naturaleza.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

A unos 50 kilómetros de la costa de Oregón, el C/P Alaska Ocean transporta 65 toneladas de merluzas del Pacífico norte. Con una tripulación de 150 miembros, este arrastrero factoría de 115 metros procesa la captura a bordo.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

En el desierto de Rub al-Jali en Arabia Saudí, los círculos de cultivos verdes (cada uno de más de 800 metros de diámetro) se extienden sobre el desierto. Los pozos que alimentan los sistemas de riego por aspersión tienen hasta 200 metros de profundidad y obtienen el agua subterránea que no se está reponiendo, «agua fósil» que llovió en la Tierra hace miles de años. Tras 20, los pozos se agotarán y los campos quedarán abandonados y serán reclamados por las arenas del desierto.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Los jornaleros cerca de Al Faw, Arabia Saudí, trabajan avanzando por los anillos de un círculo de cultivos, recogiendo tomates y empaquetándolos para transportarlos.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

La luz solar matutina atraviesa el humo que sale de los árboles en llamas en Mato Grosso, cerca del centro de Brasil. Se han quemado y talado miles de kilómetros cuadrados de bosque para despejar la tierra para ranchos de ganado bovino y plantaciones de soja. Las iniciativas gubernamentales de mediados de los 2000 redujeron significativamente la deforestación, pero la agricultura y la tala ilegal han vuelto a hacer que la tendencia ascienda desde 2013.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

En octubre de 2017, el incendio de Tubbs arrasó el barrio suburbano de Coffey Park en Santa Rosa, California, y destruyó más de 1400 hogares, casi un cuarto del total perdidos en los condados de Sonoma y Napa. El incendio se debió a un fallo eléctrico en una propiedad privada. Se prevé que el aumento de las temperaturas debido al cambio climático aumentará la frecuencia y la magnitud de los incendios forestales en Estados Unidos.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Cerca de Port Angeles, en el estado de Washington, los leñadores han dejado finas pantallas de árboles intactos para ocultar las zonas despejadas. Los científicos aún debaten el impacto exacto de la silvicultura industrial en el clima. Es posible que los árboles replantados absorban tanto dióxido de carbono como emite la tala, pero los impactos directos en la biodiversidad y el paisaje locales resultan evidentes.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Unos terneros concebidos mediante inseminación artificial se refugian en 3300 jaulas en una granja de Milk Source en Greenleaf, Wisconsin. Las pequeñas granjas lecheras están cerrando a un ritmo de récord en el «estado de los lácteos» de Estados Unidos y las están remplazando operaciones industriales como Milk Source, que opera por toda la región del Medio Oeste. Los terneros serán trasladados a una granja de novillos a los seis meses.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

El manto de hielo de Groenlandia está menguando conforme sus bordes se desploman en el mar y la superficie de 3,2 kilómetros de alto se derrite con el calor estival que, según los investigadores, es el factor principal que impulsa la pérdida de hielo. En 2017, dos glaciólogos usaron tinte para rastrear los flujos del agua del deshielo cerca de Ilulissat cuando se introducía en las grietas y formaba agujeros llamados molinos. En algunos lugares, este agua parece lubricar la interfaz entre el hielo y el lecho de roca y aumentar la tasa a la que el hielo se desliza hacia el mar. Después de la Antártida, Groenlandia es el mayor almacén de hielo y, por consiguiente, puede aumentar el nivel del mar.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Los pingüinos barbijos van hacia sus terrenos de anidación en Baily Head, en la isla Decepción, la caldera de un volcán activo en la costa norte de la península antártica. Cuando anidan, las aves viajan a diario hasta el mar para alimentarse y tiñen la nieve de rosa cuando vuelven con el excremento del kril digerido hace poco. En las últimas décadas, esta colonia de las islas Shetland del Sur ha sufrido un profundo descenso poblacional debido al desplazamiento de las poblaciones de kril hacia el sur.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

La terminal de ferri principal de Daca, capital de Bangladés, es un foco de tráfico en el río Buriganga. Daca, que alberga más de 18 millones de habitantes y es propensa a las inundaciones, recibe cientos de miles de migrantes cada año procedentes de zonas costeras donde la tierra está desapareciendo por la erosión y el aumento del nivel del mar.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Puede que los invernaderos de Koppert Cress en Monster, Países Bajos, tengan aspecto festivo, pero sus luces LED se han diseñado para maximizar la eficiencia del crecimiento y el cristal martillado refleja la luz sobre las plantas, minimizando la contaminación lumínica. Koppert ha tenido mucho éxito entre los medioambientalistas y los gastrónomos, ya que produce microplantas (verduras cosechadas en las primeras etapas de crecimiento) que están muy demandadas en todo el mundo.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

En AeroFarms en Newark, Nueva Jersey, las plantas se rocían con una solución rica en nutrientes. El cultivo vertical aeropónico es una técnica prometedora en lugares en los que la tierra, el agua y el espacio son un bien escaso.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Las algas cubren la superficie del lago Tai en el nordeste de China. Hace 30 años, las aguas estaban transparentes, pero el lago está rodeado de ciudades como Wuxi, Suzhou y Changzhou, que han crecido muy rápido en las últimas décadas. Los vertidos de aguas residuales y la escorrentía de operaciones ganaderas han fertilizado el lago (uno de los más grandes de China), lo que ha contribuido a que proliferen cianobacterias tóxicas.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Los corrales flotantes de pepinos de mar comparten el puerto de Yantai, China, con el astillero CIMC Raffles, donde se construyen plataformas petrolíferas profundas. Los pepinos de mar son animales invertebrados que pertenecen a la misma familia que los erizos y las estrellas de mar. La acuicultura puede quitar presión a las poblaciones silvestres sobreexplotadas y China ha mejorado la seguridad alimentaria, pero impedir que entre contaminación en el suministro de alimentos sigue siendo problemático.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Los aldeanos recogen agua salobre de pozos a poca profundidad a unos 100 metros del mar en la isla Pate, en el archipiélago de Lamu, Kenia. El agua dulce es un recurso limitado para una población en aumento. Una planta desalinizadora, que empezó a funcionar en 2018, ha traído un agua necesaria pero cara.

Fotografía de George Steinmetz

Un día después de que el huracán Harvey soltara más de 125 centímetros de lluvia en algunas partes de Texas en agosto de 2017, las riadas aún no se habían retirado de la refinería de la Chevron Phillips Chemical Company en Baytown. En parte, los científicos atribuyeron las precipitaciones de récord del huracán Harvey al cambio climático antropogénico. Por otra parte, el desarrollo residencial y de industrias pesadas en zonas propensas a inundarse contribuyó a las terribles repercusiones.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

La mina Grasberg en Timika, Indonesia, es la mina más grande del mundo, la mayor productora de oro y la segunda mayor productora de cobre. La mina, que ha beneficiado la economía indonesia, ha sido una fuente de tensiones entre el gobierno y los ciudadanos, quienes la culpan de inundar sus tierras. Aún alberga reservas por valor de unos 14 millones de dólares.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

En esta explanada al aire libre de tres kilómetros en Mongolia Interior, China, se clasifica el carbón para la central de carbón de Tuoketuo, la más grande del mundo. Las imágenes por satélite muestran una mancha negra alrededor de esta explanada, a pesar de que hay barreras destinadas a detener la extensión de la carbonilla.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Decenas de turbinas eólicas se extienden a lo largo de un dique que convirtió un tramo de marismas de casi 1300 kilómetros cuadrados en terrenos agrícolas en Flevoland, al nordeste de Amsterdam, Países Bajos. Conforme desciende el precio y aumenta la eficiencia las turbinas eólicas y los paneles solares, la demanda de energía sigue aumentando, lo que quiere decir que las centrales eléctricas serán características destacadas del paisaje mucho después de que las minas a cielo abierto y las chimeneas se conviertan en cosa del pasado.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

Malé, capital de la República de las Maldivas, tiene más densidad de población que Manhattan, y las Maldivas son uno de los países más vulnerables al aumento del nivel del mar. Los estudios sobre algunos de los miembros más pequeños de esta cadena de 1192 islotes rodeados de arrecifes de coral en el océano Índico demuestran que las arenas movidas por las olas y los corales pueden adaptarse al aumento del nivel del mar; es más, algunas islas han crecido. Sin embargo, en la diminuta isla donde está Malé, que se ha urbanizado hasta la costa, se ha perdido esa capacidad.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ

En el verano de 2014, los neoyorquinos escapan de la isla de calor urbana en la piscina de una azotea de Greenwich Village. La ciudad tiene un millón de edificios y un plan ambicioso para aumentar la eficiencia energética adaptando los más grandes.

Fotografía de GEORGE STEINMETZ
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